Una de las búsquedas más frecuentes entre los traders es encontrar una estrategia que finalmente les permita obtener resultados consistentes.
El problema es que esa búsqueda puede convertirse en un círculo interminable.
Se prueba una metodología. Después de algunas operaciones perdedoras aparecen las dudas. Se modifica algún parámetro, se incorpora un indicador, se cambia el mercado o se busca otra estrategia.
Y cuando la nueva metodología tampoco produce los resultados esperados, comienza nuevamente la búsqueda.
Quizás el problema no esté en la estrategia.
Quizás esté en la forma en que la estamos utilizando.
Una estrategia no tiene que ganar siempre
Existe una expectativa bastante peligrosa en el trading: creer que una estrategia válida debería producir una sucesión relativamente estable de operaciones ganadoras.
Pero los mercados no funcionan de esa manera.
Una estrategia puede tener una ventaja estadística y, al mismo tiempo, atravesar períodos de pérdidas.
Puede incluso registrar una cantidad considerable de operaciones negativas antes de que su ventaja vuelva a manifestarse.
Esto no significa necesariamente que haya dejado de funcionar.
Significa que estamos trabajando con probabilidades.
Y aceptar esto es mucho más difícil de lo que parece.
Cuando una estrategia produce cinco operaciones ganadoras consecutivas, resulta sencillo confiar en ella.
Cuando produce cinco pérdidas consecutivas, nuestra percepción cambia completamente.
Comenzamos a buscar explicaciones.
Tal vez el mercado cambió.
Tal vez el sistema necesita ajustes.
Tal vez el Stop Loss es demasiado amplio.
Tal vez deberíamos utilizar otra temporalidad.
Y así comienza el proceso de modificación.
El problema de cambiar las reglas constantemente
Modificar una estrategia no es necesariamente un error.
El problema aparece cuando hacemos cambios sin disponer de información suficiente para determinar si eran necesarios.
Supongamos que tenemos una metodología que ha sido evaluada sobre una cantidad importante de operaciones y conocemos razonablemente su comportamiento histórico.
Si después de una pequeña racha negativa modificamos sus reglas, dejamos de saber qué estamos evaluando.
Ya no estamos comprobando la estrategia original.
Estamos comprobando otra.
Y si volvemos a modificarla después de algunas operaciones, el proceso se repite.
Finalmente podemos pasar años cambiando estrategias sin haber aplicado ninguna durante el tiempo suficiente como para conocer realmente sus características.
Es una paradoja frecuente del trading:
el trader cambia de estrategia buscando consistencia y termina destruyendo precisamente la consistencia que necesitaba para evaluar cualquier estrategia.
El resultado de una operación no siempre dice si hiciste las cosas bien
Hay otro aspecto todavía más importante.
Una operación ganadora puede haber sido ejecutada incorrectamente.
Y una operación perdedora puede haber sido ejecutada perfectamente.
Esto resulta difícil de aceptar porque nuestro cerebro tiende a asociar resultado con calidad de decisión.
Si ganamos, creemos que hicimos bien las cosas.
Si perdemos, pensamos que cometimos un error.
Pero el trading no funciona así.
Si una estrategia establece una entrada determinada, un tamaño de posición concreto y un Stop Loss previamente definido, una operación que termina en pérdida puede ser exactamente lo que debía suceder.
La pérdida no invalida automáticamente la decisión.
De la misma manera, una operación que genera beneficios puede haber sido tomada fuera de las reglas.
Si simplemente observamos el resultado económico, podemos terminar premiando los malos comportamientos y castigando los buenos.
La importancia de registrar lo que realmente hiciste
Por eso el registro de operaciones tiene una función que va mucho más allá de conocer cuánto dinero ganamos o perdimos.
Hay que registrar también cómo tomamos las decisiones.
¿Entramos porque apareció nuestra señal?
¿Respetamos el tamaño de posición?
¿Colocamos el Stop Loss donde correspondía?
¿Cerramos porque el sistema lo indicaba o porque tuvimos miedo?
¿Modificamos las reglas durante la operación?
¿Tomamos una operación que ni siquiera pertenecía a nuestra metodología?
Cuando acumulamos suficiente información, comienzan a aparecer patrones.
Y esos patrones pueden revelar algo que las estadísticas financieras por sí solas no muestran.
Tal vez descubramos que nuestra estrategia es razonablemente consistente, pero nosotros tendemos a intervenir demasiado.
O que obtenemos mejores resultados cuando seguimos exactamente las reglas.
O que nuestras pérdidas más importantes aparecen cuando intentamos recuperar rápidamente una operación anterior.
Entonces el problema ya no es necesariamente la estrategia.
Es el proceso.
Antes de buscar otra estrategia, hacé una prueba
La próxima vez que aparezca una racha negativa, antes de modificar tu metodología podrías hacer algo mucho más sencillo.
Revisá las últimas operaciones y separá dos conceptos:
resultado de la operación y calidad de la ejecución.
Preguntate si cada operación fue realizada de acuerdo con las reglas establecidas.
Si la respuesta es afirmativa, quizás no exista todavía ninguna razón suficiente para cambiar.
Si la respuesta es negativa, tampoco significa que debas cambiar de estrategia.
Tal vez debas trabajar sobre la ejecución.
Esta distinción puede ahorrar muchísimo tiempo.
Porque es relativamente fácil encontrar una estrategia nueva.
Lo difícil es desarrollar la disciplina necesaria para aplicar una metodología de manera suficientemente consistente como para saber qué puede hacer realmente.
El trading no consiste en eliminar la incertidumbre
Ninguna estrategia puede eliminar la incertidumbre del mercado.
Una metodología simplemente intenta encontrar situaciones en las que exista una relación favorable entre riesgo y oportunidad.
El resto es aceptar que algunas operaciones funcionarán y otras no.
Por eso, quizás la pregunta más útil antes de abandonar una estrategia no sea:
“¿Esta estrategia funciona?”
Sino:
“¿La estoy ejecutando de la manera en que fue diseñada?”
La diferencia entre ambas preguntas puede parecer pequeña.
En realidad, puede cambiar completamente nuestra manera de operar.
Porque muchas veces no necesitamos encontrar una estrategia mejor.
Necesitamos aprender a utilizar correctamente la que ya tenemos.
Y ese aprendizaje comienza cuando dejamos de evaluar solamente cuánto ganamos o perdimos y empezamos a observar cómo estamos tomando nuestras decisiones.
El Principio de la Onda de Elliott es una descripción detallada de cómo se comportan los mercados financieros. La descripción revela que las oscilaciones de la psicología de las masas del pesimismo al optimismo y viceversa es una secuencia natural, en la creación de los patrones específicos de la onda de Elliott en la evolución de los precios. Cada patrón tiene distintas implicancias en relación al posicionamiento del mercado dentro de su progresión general, Pasado, Presente y Futuro. El propósito de las publicaciones orientadas al mercado internacional a través del Principio de la Onda de Elliott, es describir la evolución de los mercados en términos de la teoría ondulatoria y educar a las partes interesadas en la aplicación exitosa de dicho principio. Mientras haya una línea de conducta formulada con respecto a las inversiones, puede haber una aplicación de esa línea de conducta al principio de onda. Sin embargo mercado no lineal en ningún momento hace recomendaciones específicas a cualquier persona específica, y a ningún lector, espectador o interlocutor a justificarse en inferir que cualquier dicho es un asesoramiento. Cualquier tipo de inversión conlleva un riesgo de pérdidas, y el trading de futuros u opciones y especialmente los activos de riesgo están altamente apalancados, por lo que los traders pueden perder más que sus fondos de margen inicial. La información proporcionada por mercado no lineal es expresada de buena fe, pero no está garantizada. El servicio de mercado que nunca se equivoca, no existe. El éxito comercial a largo plazo o la inversión en el reconocimiento de los mercados, exige el hecho de que el error y la incertidumbre sean parte del mismo. Por favor, pregunte a su agente o asesor financiero que le explique todos los riesgos inherentes a la operación antes de tomar cualquier trade o inversión.
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