Un cierre de año muy agitado, con un dólar inestable

Si se tratara de un pronóstico del clima para los próximos tiempos, podríamos decir que al dólar le espera un panorama inestable, lluvioso, con bruma, con ráfagas de viento, y también con sol a pleno durante algunas horas.

Llevado al mercado, el dólar presenta un cierre de año lejano al que se veía apenas dos meses atrás. Es bastante claro que impuso un dominio ante algunas divisas, pero otras marcaron su propia agenda, y en otros casos directamente ni siquiera tuvo mucho que ver su comportamiento.

Ante el euro, la moneda estadounidense termina ganando, aunque no tanto. Si bien la divisa única llegó a 1.2555 en febrero, no hay que desconocer que ofreció un rally desde la apertura de 2018 en la zona de 1.2000, y que dicho máximo se vio rápidamente vencido ante las sucesivas alzas de tipos de interés de la Fed, y un nivel de inestabilidad financiera y social en Europa. El cierre del año, aún cuando quedan unos pocos días de operaciones, encuentra al euro a mitad de camino entre la apertura anual y el mínimo del período, que tocó el mes pasado en 1.1215.

El quiebre de dicho mínimo, que aparecía inminente incluso durante los primeros días de diciembre, hubiera sido determinante para la tendencia del euro en los primeros meses de 2018. Pero precisamente en la semana que termina el panorama comienza a cambiar, y no solo para el euro, sino para el mercado de divisas en general.

Si vamos por el lado de la libra Esterlina, fue la moneda líder más castigada, tal vez en mayor medida que el dólar canadiense. La libra sufrió -y sigue sufriendo- los desvaríos de un grupo de políticos británicos que no tuvieron mejor idea que hacer salir a Reino Unido de la Unión Europea, y se aferran con uñas y dientes a una votación que forzaron en junio de 2016 y que ganaron por escasísimo margen. Desde allí todo ha sido confusión, idas y vueltas permanentes, un sinfín de polémicas que parece extraño ver en esas latitudes. La libra se movió en orden a este papelón británico, y cayó hasta 1.2475, para terminar esta semana cerca de 1.2700, y con una dirección claramente bajista para los próximos tiempos.

Claro que no todo irá tan mal para la moneda británica si finalmente el Brexit, del cual se habló poco en estos días, es finalmente anulado, o postergado sin fecha. Esta sería una posibilidad mucho más cierta si en el medio no corriera el orgullo británico, incapaz de reconocer que está metiendo a todo un pueblo en el caos solo por cumplir con algunos objetivos que, encima de todo, no son los que se le prometieron a los votantes. Si el Brexit dejara de existir, la libra recuperaría rápidamente la zona de 1.4340, que supo tocar en el máximo anual pocos días después de que el euro alcanzara su marca más alta, ya mencionada.

El yen termina un año sin emociones. La economía nipona en verdad tampoco las ofrece, y precisamente por ello, la divisa de Japón es la favorita para inversores temerosos, que se vuelcan a ella ante situaciones de crisis. No faltan razones, pues, para que el yen termine cerca de 110.00 este 2018, en medio de una semana durísima para las bolsas de valores en todo el mundo, y para la de Nueva York en particular.

El oro también finaliza un año que podríamos llamar de transición. Supo llegar a 1365 dólares en abril, pero rápidamente se encontró, a mediados de agosto, en su mínimo anual en 1160 dólares, para finalizar el año justamente en la mitad de dicho recorrido. Precisamente el precio actual, de 1262 dólares, representa el 50% de retroceso de esta baja, y al ser también un activo de refugio, no tardó en crecer en pocos días más de 30 dólares por onza.

El petróleo pasa por horas oscuras, tanto como su color. Después de alcanzar un máximo de 4 años por encima de 76 dólares (WTI), que tocó a principio de octubre, se desplomó más de 30 dólares hasta este cierre del año, en una caída que cuesta encontrar en el pasado por su intensidad y velocidad. La sobre producción de petróleo por parte de Rusia, Arabia Saudita y Estados Unidos, unido que a Irán no le afectan tanto como se esperaba las sanciones en su contra, han llevado al petróleo a niveles por debajo de los 46 dólares, con alguna corrección alcista esperable, pero lejos de recuperar esplendor en los próximos tiempos.

Estos movimientos se han visto acelerados en la semana que finaliza, con una caída masiva en las acciones de Nueva York. El comunicado del FOMC de este miércoles ha sido en apariencia determinante para tal caída, al anticipar dos alzas de tipos de interés para 2019, que por otra parte estaban descontadas, y son una menos que las que pocos meses atrás se habían anunciado.

El Dow Jones cierra semana cerca de mínimos de 14 meses, que tocó el jueves, situación similar a la del S&P 500 y el Nasdaq 100, cuyos gráficos diarios y de 4 horas lucen idénticos. Todo apunta a que pese a que puedan producirse correcciones alcistas en todos los casos, los mínimos anuales (salvo en el Nasdaq que llegó a su valor más bajo de febrero pasado) pueden ser vencidos en las sesione que quedan hasta cerrar diciembre, un indicio por lo menos complicado para terminar el año.

La ausencia de informes relevantes, y unas pocas horas de operaciones netas para la semana entrante, harán que los movimientos tanto de las divisas como de los índices y las materias primas se vean algo frenados. Similar situación se verá en el inicio de 2019.

Felicidades para todos, un excelente 2019.

Nota legal Este reporte, así como sus datos, informes y recomendaciones, está elaborado con el objeto de proporcional información general y no constituye una invitación a la compra o venta de divisas. El presente informe se basa en informaciones tomadas de fuentes que se consideran fiables pero que no han sido objeto de verificación independiente por parte de Adrian Aquaro. Confiar en el contenido del reporte o en las opiniones vertidas en el mismo corre por cuenta exclusiva del lector. Adriann Aquaro no participa con este informe del asesoramiento financiero a persona alguna, y no se responsabiliza por las ganancias o las pérdidas que se realicen tomando como base las opiniones vertidas en el mismo.