Libra Esterlina, a todo o nada con el Brexit

Después de una semana repleta de declaraciones en todas las latitudes, pero ciertamente más tranquila que los primeros días del año, se acercan días clave para la libra esterlina.

Está prevista para el martes la votación en el Parlamento británico de la propuesta de Theresa May para la salida de Reino Unido de la Unión Europea. La misma fue consensuada por la propia May con Bruselas, y no deja conforme a nadie, ni a los partidarios del Brexit ni a sus detractores.

En las últimas horas, sin embargo, surgió la versión, que ya había sido formulada a inicio de la semana, de que el Gobierno solicitaría a la UE una postergación del Brexit, ante el descalabro fenomenal que provoca esta cuestión en el frente político interno.

Como anticipo de lo que una anulación del Brexit podría producir, la libra reaccionó a estas versiones con un alza de casi 100 puntos en pocos minutos, superando sin escalas la zona de 1.2800.

De allí se desprende que si hay postergación, o el acuerdo propuesto por May no es aprobado, podríamos ver a la libra por encima de 1.3000 sin problemas en los próximos días.

Si la libra logra borrar parte de sus pérdidas, es probable que el euro, en menor medida, se vea potenciado.

La moneda única se ha fortalecido en los últimos días, no tanto por mérito propio, sino por un dólar que luce débil, en una caída que parece claramente inducida por los oficiales de la Fed ¿será que Trump impuso finalmente su voluntad?

Si bien ya desde las últimas semanas de diciembre se hablaba de una desaceleración de la economía global, producto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la Fed no dejó de subir la tasa de interés hasta último momento.

Pero las Minutas de la reunión del mes pasado mostraron que algunos oficiales del FOMC no estaban de acuerdo en el último ajuste, lo cual, sumado a declaraciones de Bostic y el Presidente Powell, terminaron por hacer trastabillar al dólar.

Y así como el euro parece decidido a apuntar, y superar tal vez, la zona de 1.1600, el yen vuelve a apuntar a 107.00, un nivel que superó la semana anterior en el insólito movimiento del día 3 de enero, cuando quebró incluso la zona de 105.00.

En este caso, el yen crece producto de la caída del dólar, y no como búsqueda de refugio. Lo mismo sucede con la onza de oro, que transitó gran parte de la semana por encima de 1290 dólares, cerca de los máximos de 7 meses que tocó el 4 de enero en 1298 dólares.

Además del Brexit, los mercados están pendientes de la evolución del conflicto chino-estadounidense ya mencionado. Las conversaciones que mantuvieron ambos países no ofrecieron soluciones concretas, aunque desde los dos lados se enviaron mensajes de tranquilidad, que redundaron en un alza importante de las acciones de Nueva York, que suelen ser el disparador de los movimientos del resto de las bolsas de valores.

Sin embargo, y pese a todos estos condimentos, la semana que se inicia mantendría a los precios dentro de rangos relativamente estrechos, excepción hecha de los pares de la libra.

Y es que ya comenzamos a entrar en la órbita de la segunda parte del mes, en la que se conocerán los anuncios de política monetaria del BCE y la Fed, previstos para las siguientes semanas. Habitualmente, y salvo que algo excepcional suceda, los precios suelen moverse en forma muy cautelosa en estas circunstancias.

Lo que sí parece estar descontado es que al dólar no le esperan días fáciles. Si es una caída momentánea o de mediano plazo lo sabremos más adelante, cuando Powell hable en la reunión de la Fed de fin de mes.

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