La política influye más que las cifras macro

Cuando a mediados de mes la Reserva Federal se reúna para definir las medidas de política monetaria, tendrá menores motivos para preocuparse, y menos dudas de qué es lo que efectivamente debe hacer.

Los datos de empleo de Estados Unidos de mayo, conocidos en el cierre de la semana, arrojaron cifras muy por encima de lo esperado en todos los frentes.  La cantidad de empleos creados superó los 200 mil, una vez más, en tanto la tasa de desempleo llegó a su menor medida desde septiembre de 2000, al quedar en el 3.9%; por otra parte, la medición de moda, los salarios por hora, crecieron por encima de los pronósticos.

Tres datos como estos no pasarán desapercibidos para los oficiales del FOMC, que preparan su segundo incremento de tipos de interés del año; la incógnita, entonces, cambia de nombre:  ¿serán tres o cuatro los aumentos?  Por la época del año en que nos encontramos, todo indicaría que es lo segundo.

Y es que la inflación, en Estados Unidos, si bien se encuentra bajo control, ya alcanzó los objetivos de la Fed, tanto como la tasa de desempleo. Con este panorama, y a la luz de que el dólar tiene vía libre para crecer, conviene ver que es lo que sucede con otras monedas.

El euro pasa horas de incertidumbre.  La Eurozona se encuentra con una ola de populismo que gran parte de los mercados considera alarmante, y que crece en cuestión de días.  En Italia, el nuevo gobierno conformado por dos partidos con tendencias distintas pero un fondo parecido, La Libra y 5 Estrellas, busca imponer sus ideas, pero sin quedar fuera de juego con los mercados.  Así, propone cambiar de Ministro de Finanzas, de uno que llegaba con la alocada idea de salir del euro, a otro pro euro, enviando al primero como negociador ante el Parlamento europeo.  Firmes convicciones la de este grupo, que tiene en sus manos los destinos nada menos que de la tercera potencia de Europa, y una de las economías del G7.

En España, el ahora expresidente de Gobierno, Mariano Rajoy, acaba de ser sustituído por Pedro Sanchez, del PSOE.  El partido que hasta hace horas era oposición promete elevar el gasto público y tomar deuda rápidamente, medidas que siempre tienen consecuencias nefastas en el futuro.

El euro, por supuesto, paga las consecuencias.  La fuerte caída que observó en las últimas semanas puede ser solo un anticipo de lo que le espera en los próximos tiempos, sobre todo cuando el BCE mira atónito lo que sucede, sin tomar medidas. 

La libra Esterlina no la pasa mejor.  El Brexit se acerca, y con él, las consecuencias que pagarán los británicos por haber transformado la voluntad de querer detener la inmigración legal e ilegal a su país en un berenjenal que aislará a Reino Unido del resto de Europa, y la obligará a negociar en condiciones desfavorables ante los demás bloques económicos.  La libra sube y baja en forma alternativa, siguiendo los acontecimientos, pero a la larga tiene bastante para perder.  Técnicamente, los próximos días podrían verla llegar a 1.3000, e incluso quebrar dicha cota.  Cabe destacar que en 1.3000 se encuentra el objetivo de una figura de continuación de tendencia bajista, cuyo origen data de los máximos del año, que consiguió el par GBP/USD en 1.3345 en abril.

El yen sigue, y probablemente lo haga la semana entrante, operando a contramano de las monedas europeas.  Cuando estas crecen, significa que algún alivio han tenido, y en ese caso los inversores salen de sus posiciones en yenes, para buscar activos de riesgo;  lo mismo sucede, pero en dirección contraria, cuando en Europa las cosas se complican.  Ello explica los fuertes e interesantes movimientos de los pares cruzados, en especial el EUR/JPY, cuya perspectiva bajista de medio y largo plazo es bastante clara, con un objetivo en 117.00.

Pero no solo en Europa las cosas se complican.  En medio de negociaciones que era evidente no tendrían un buen destino, Estados Unidos anunció medidas proteccionistas en contra de Canadá y México, sus socios comerciales estratégicos, y también en contra de Europa.  Esta vez el acero será el bien que quedará bajo aranceles.

Los países involucrados rápidamente anunciaron represalias, pero el problema ya está generado:  los precios de las materias primas se encuentran nuevamente en el candelero, y ello puede influir decisivamente en las monedas vinculadas a las mismas, como el peso mexicano, el dólar canadiense, australiano y neocelandés. Los dos primeros comenzaron ya a sentir los efectos de las medidas, con sendas bajas que se mantendrían en los próximos días, en tanto el Aussie y el Kiwi aún se encuentran a salvo, amparados en datos sólidos de China, su principal mercado de exportación.

Los datos a conocerse la semana que comienza no son definitorios.  La semana posterior al dato de empleos suele ser liviana en informes macro, y por ello los movimientos serán medidos.  El foco del análisis estará puesto en las cuestiones expuestas, y no mucho más. 

Y en este contexto, es hasta probable que veamos al dólar cediendo algunas posiciones, preparando el terreno para un nuevo ataque, que llegará, cuando no, con los anuncios de la Fed, que tendrán lugar el día 13 de este mes.

 

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