¿Estamos a puertas de un acuerdo comercial entre EE.UU. y China?

Desde alzas arancelarias por más dé 200 mil millones de dólares y amenazas comerciales, la guerra entre el gigante asiático y el país del Tío Sam está a las puertas de llegar a un acuerdo comercial que tranquilizaría a los mercados mundiales.

Desde que el gobierno del presidente 45⁰ de los Estados Unidos, Donald Trump, tomó la Casa Blanca, el desacuerdo en materia de tratados comerciales no se hizo esperar. Tal como prometió en su campaña política, el mandatario inició su proceso de restructuración de los tratados de libre comercio (TLC), no solamente con sus países vecinos (México y Canadá), sino con los países y organizaciones con alta participación en el comercio mundial, tales como China y la Unión Europea.

Aunque el país norteamericano logró establecer un nuevo tratado comercial con México y Canadá, mejor conocido como USMCA (United States, Mexico, Canada), Trump tenía claro que su objetivo era restructurar el modus operandi del gigante asiático en materia comercial. El primer golpe en esta batalla arancelaria lo realizó EE UU con un alza en los impuestos por importación del acero, justificándose en sus políticas proteccionistas para con los productores nacionales.

Después de esta implementación por parte de Washington, el país con mayor población a nivel mundial decidió reaccionar con la misma metodología interponiendo aranceles adicionales hasta de un 25 % a 128 productos estadounidenses. Poco a poco, ambas naciones fueron implementando alzas hasta que Estados Unidos a principios del mes de junio salió con un incremento de aranceles por 200 mil millones de dólares, siendo este una de las mayores imposiciones arancelarias de la historia del comercio mundial.

Los mercados globales se encontraban en una situación de incertidumbre por cuenta de este conflicto comercial, que lejos de solucionarse, cada día aumentaba, generando señales de ralentización económica. Las economías mundiales reportaban contracciones en sus productos internos brutos (PIB), así como disminuciones en sus actividades manufactureras y prestaciones de servicios.

No fue hasta inicios del tercer trimestre del 2018 que el gigante asiático empezó a sentir las consecuencias de este enfrentamiento. El sector manufacturero del país (siendo una de las áreas económicas más fuertes de China) empezó a registrar una disminución considerable de 0,3 a 1,8 puntos en su PMI, generando una reducción en su cuenta corriente, señalando una baja eminente en su PIB, que pasó del 6,9% a 6,4% a/a.

El gobierno chino se encontraba en alerta a medida que su economía empezaba a ver un crecimiento mermado. Este decrecimiento económico preocupó hasta el punto que el presidente Xi Jinping decidió intervenir la economía de su país, inyectando grandes cantidades de capital con la finalidad de garantizar los flujos de liquidez. Además, los altos mandatarios chinos decidieron disminuir las barreras de entrada en materia comercial con la finalidad de incentivar la inversión extranjera directa.

Las reducciones en la actividad comercial a nivel mundial, la desaceleración económica por parte del país asiático y la cercana fecha de ejecución arancelaria por 200 mil millones de dólar por Estados Unidos, llevó a que el país del Tío Sam y el gigante asiático tomaran seriamente sus negociaciones comerciales y buscar poner fin a este conflicto económico. Estas sesiones de negociación que iniciaron en el mes de diciembre del 2018 se han centrado en establecer nuevos parámetros comerciales que busquen mejorar las condiciones de propiedad intelectual, acceso al mercado, y delinear normas con respecto al robo de secretos empresariales, entre otros.

Para China estos puntos que fijó Washington representan un gran reto, ya que gran parte de su actividad manufacturera deberá establecer cambios con la finalidad de respetar los puntos discutidos. Aunque actualmente no se conocen los acuerdos sobre los puntos específicos, si se han presentado declaraciones por altos mandatarios y negociadores de ambos países afirmando que los resultados de las rondas de conversaciones han sido positivos. Además, en el transcurso de la semana, una fuente cercana a las negociaciones comerciales aseguró que el presidente chino y el líder de la Casa Blanca, podrían firmar un acuerdo comercial formal en la cumbre que se dará en las próximas semanas en la residencia de Trump en Florida.

En conclusión, se puede resaltar que esta guerra comercial ente los Estados Unidos y China está llegando a su fin; pero es necesario tener en cuenta que a pesar de que ambas naciones anuncian buenos resultados no se ha conocido de manera específica los acuerdos a los que llegaron, en especial sobre los puntos que Donald Trump estableció desde la primera jornada de conversaciones. 

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