El dólar intentará retomar la iniciativa

La semana que finaliza dejó en claro, una vez más, que la lectura lineal de los datos que se van conociendo no suele ser la mejor forma de anticipar el comportamiento de los precios del dólar, o de cualquier otro activo.

La Fed volvió a justificar su postura moderada, aunque cambió ligeramente el tono de su discurso, en el que expresó lo que más o menos percibe todo el mercado: las cosas no están tan mal como parecía que iban a estar a esta altura del año.

Abril dejó como conclusión que a China le va mejor de lo esperado, con cifras de industria por encima de lo esperado, un superávit comercial a tono con el dato anterior, y con la inflación estable. De manera tal que la desaceleración de su economía, producto en principio de los aranceles de Estados Unidos no es tan grave, y tal vez ni siquiera pueda ser atribuida a tal circunstancia. De hecho, cuando Trump impuso la última tanda de aranceles, Wall Street reaccionó al alza ante la presunción de que finalmente estos no serían tan gravosos.

Por otra parte, los datos de Estados Unidos son muy buenos. El PBI del primer trimestre se situó nada menos que un punto porcentual por encima de lo esperado, lo cual es una diferencia enorme respecto a lo esperado, al tiempo que los datos de empleos de abril, conocidos el viernes, reflejaron un excelente crecimiento de la creación de trabajo, con más de 70 mil nóminas más que en marzo, y una tasa de desempleo que bajó a un record del 3.6%. La ligera caída del dólar posterior a los datos, y atribuida a que los salarios crecieron apenas por encima de lo esperado no es tal: solo se trata de una corrección, lógica, y a que, en verdad, cada vez que un movimiento es obvio, el precio sale sí o sí disparado en dirección contraria.

Sobre China y Estados Unidos, además del alivio de que el Brexit no será como estaba previsto, o directamente se anulará, es que habló el presidente de la Fed, Jerome Powell, dando un impulso alcista al dólar que encontró un ligero freno sobre el cierre semanal.

La moneda estadounidense se prepara para atacar la semana entrante, aunque sin tanta convicción: no habrá datos que justifiquen su alza en forma clara, y tan solo los avances en las negociaciones entre Estados Unidos y China, que buscan superar su guerra comercial, podrían ser motivo de un nuevo alza importante del billete.

El euro no encuentra incentivos para recuperarse en forma sustancial, aunque podría volver a tocar 1.1260 sin muchas dificultades, de acuerdo a lo que mostró el viernes. La libra Esterlina, algo más fuerte, tendrá por delante los datos de PBI de Reino Unido, que se esperan con algunas mejoras. El yen, por su parte, no está dando señales, y podría sufrir algún tipo de retroceso.

Para seguir de cerca: el oro. Luego de varias idas y vueltas, se estabiliza en el cierre semanal por encima de 1280 dólares, lo que lo sitúa con tendencia alcista para la próxima semana.

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