Cinco razones para apostar por la renta variable de los mercados emergentes en 2026

Tras más de una década de rendimiento relativamente bajo, las acciones de los mercados emergentes podrían encontrarse en punto de inflexión. Así lo considera James Donald, gestor de carteras y director de la plataforma de mercados emergentes de Lazard Asset Management. Según el experto, diversos factores estructurales y cíclicos apuntan a una mejora significativa del entorno para los mercados emergentes en 2026, tanto en términos absolutos como frente a los mercados desarrollados. Donald identifica cinco razones por las que los inversores deberían plantearse invertir ahora en renta variable emergente.
1. Impulso derivado de la debilidad del dólar estadounidense
La evolución del dólar estadounidense es un factor clave para los mercados emergentes. De acuerdo con el índice del dólar ponderado por el comercio (DXY), la divisa se ha debilitado considerablemente a lo largo de 2025 y ha cerrado el año claramente por debajo de sus máximos de varios años. «Desde una perspectiva histórica, los periodos de debilidad del dólar estadounidense suelen ir acompañados de un mejor comportamiento de las acciones de los mercados emergentes. Un dólar menos fuerte reduce los costes de financiación, estabiliza los flujos de capital y otorga a los bancos centrales emergentes un mayor margen de maniobra en política monetaria», explica Donald.
2. Se prevé un crecimiento de los beneficios superior a la media
Desde el punto de vista fundamental, los argumentos a favor de los mercados emergentes son igualmente sólidos. Para 2026 se espera un crecimiento de los beneficios cercano al 15% para el índice MSCI Emerging Markets, frente a previsiones en el rango más bajo de dos dígitos para Estados Unidos, y claramente inferiores en algunos mercados europeos.
Asia y determinados países de América Latina podrían mostrar un dinanismo especialmente acusado. En la región CEEMEA (Europa Central y Oriental, Oriente Medio y África), el crecimiento de los beneficios también podría acelerarse notablemente tras un periodo de debilidad. « En general, observamos un mayor potencial de sorpresas positivas en los beneficios en los mercados emergentes que en muchos mercados desarrollados», señala Donald.
3. Valoraciones históricamente favorables
A pesar de estas favorables perspectivas de crecimiento, las valoraciones siguen siendo bajas. Actualmente, las acciones de los mercados emergentes cotizan con un descuento aproximado del 40% frente a la renta variable estadounidense. «La media histórica a largo plazo se sitúa en torno al 30%, por lo que el descuento actual supera en más de una desviación estándar su promedio», apunta Donald.
En términos absolutos, las valoraciones también resultan atractivas: el PER estimado del índice MSCI Emerging Markets se sitúa en el rango bajo de dos dígitos, muy por debajo del S&P 500. «Además, estamos observando una mejora de los principales indicadores de calidad: aumentan los retornos sobre el capital, mientras que los flujos de caja libre y las rentabilidades por dividendo en muchos mercados emergentes superan a las de los mercados desarrollados», añade el experto.
4. Ganancias de productividad y transformación estructural
Donald destaca asimismo una diferencia relevante respecto a ciclos anteriores: la composición de los mercados emergentes ha cambiado de forma significativa. «Muchos mercados emergentes han experimentado una transformación estructural en la última década», explica. «La proporción de empresas tecnológicas, de Internet y de semiconductores se ha más que duplicado, especialmente en Asia, donde estos sectores se han convertido en importantes motores de crecimiento».
Actualmente, cerca del 47% de la capitalización bursátil del índice MSCI Emerging Markets corresponde a sectores impulsados por la tecnología, un nivel ligeramente inferior al de Estados Unidos (53%) y muy superior al de Europa (11%). «Lo más llamativo es la valoración: las empresas de software y semiconductores de los mercados emergentes cotizan con descuentos de entre el 30% y el 50% frente a sus homólogas estadounidenses, pese a que en muchos casos presentan expectativas de crecimiento similares», afirma Donald. «Por lo tanto, los inversores pagan en Estados Unidos un sobreprecio por la exposición a estos sectores, que es mucho más barata en los mercados emergentes».
5. Mejora de las perspectivas para China
Con un peso cercano al 31% en el índice MSCI Emerging Markets, la evolución de la renta variable china tiene un impacto decisivo en el rendimiento global de los mercados emergentes. «Tras varios años complejos, las acciones chinas registraron una recuperación significativa en 2025. El índice MSCI China obtuvo un sólido rendimiento de doble dígito, apoyado por por medidas de estabilización política y una mejora del sentimiento inversor», señala Donald.
El Gobierno chino continúa mostrando su disposición a respaldar el crecimiento y la estabilidad económica mediante estímulos fiscales, medidas de apoyo a la demanda interna y el impulso a sectores estratégicos. «La experiencia entre 2016 y 2020 demuestra que el respaldo político puede contribuir de forma notable a un mejor comportamiento bursátil, incluso en un entorno global adverso», añade.
Los riesgos persisten, pero están descontados
Como cualquier inversión, los mercados emergentes no están exentos de riesgos. «Las tensiones geopolíticas, el proteccionismo y la incertidumbre en materia de política comercial seguirán siendo factores relevantes», reconoce Donald. «No obstante, muchos de estos riesgos son conocidos y, en nuestra opinión, ya están ampliamente reflejados en las valoraciones. Lo verdaderamente determinante será la mejora de los fundamentales y de la rentabilidad empresarial».
Conclusión
Donald concluye: «De cara a 2026, las acciones de los mercados emergentes ofrecen una combinación poco habitual de valoraciones atractivas, un dólar estadounidense más débil, una transformación estructural orientada a tecnologías de futuro y expectativas de crecimiento de beneficios superiores a la media. Todo ello sienta las bases para una evolución favorable de esta clase de activos este año y en el largo plazo. En nuestra opinión, se trata de una oportunidad atractiva para los inversores con visión a largo plazo».
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Equipo de analistas Lazard
Lazard Frères Gestion
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