Los inversores en Intel se enfrentan a la realidad
- Los ingresos y beneficios del cuarto trimestre fueron inferiores a las expectativas
- Persisten los problemas de fabricación: los altos niveles de inversión están rindiendo muy poco
- Las perspectivas a largo plazo se mantienen intactas, pero la realidad actual es desalentadora

Tras los resultados del cuarto trimestre, Intel se enfrentó a una dura prueba de la realidad. El precio de las acciones cayó un 12% en las operaciones posteriores al cierre. El problema principal: la calidad de fabricación sigue siendo deficiente.
Mucho apoyo, poca evidencia
El interés de los inversores en Intel se reavivó cuando el gobierno estadounidense anunció en agosto de 2025 la adquisición de una participación cercana al 10% en la compañía. A esta noticia le siguieron las inversiones de SoftBank y NVIDIA. El regreso de Intel encajaba a la perfección con la ambición de Estados Unidos de ser autosuficiente en la fabricación de chips y no depender únicamente de TSMC. Esta narrativa sigue vigente, pero por ahora no está respaldada por resultados tangibles. La dura realidad
En el cuarto trimestre de 2025, Intel vio caer sus ingresos un 4%, hasta los 13.700 millones de dólares. El margen bruto se redujo 4 puntos porcentuales y, en el balance final, se evitó por poco una nueva pérdida. Lamentablemente, las perspectivas para el próximo trimestre no son mejores. El director ejecutivo, Lip-Bu Tan, señala explícitamente que la calidad de fabricación es demasiado baja, lo que significa que los pedidos importantes para la fundición de chips de Intel no se están materializando, mientras que los costes para alcanzar a TSMC siguen aumentando. En el cuarto trimestre, la fundición, destinada a producir chips de IA para terceros, volvió a registrar pérdidas de 2.500 millones de dólares.
El mercado corrige una noticia que se adelantó a la música
La brusca reacción del precio de las acciones es sorprendente, ya que Intel había sido hasta esta semana una de las acciones con mejor rendimiento. En seis meses, el precio de la acción subió de unos 20 dólares a 54 dólares, su nivel más alto en cuatro años.
Las cifras dejan claro que este repunte se debió en gran medida a la esperanza. No es inconcebible que Intel eventualmente logre ofrecer mejores resultados de fabricación, pero por ahora el realismo es esencial. Incluso en la producción de chips menos avanzados, Intel —que perdió a Apple como cliente en 2020 y posteriormente entró en declive— se encuentra bajo la presión de competidores como AMD. Los inversores reacios al riesgo esperan pruebas de que Intel realmente ha recuperado el rumbo.
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Equipo eToro
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