La guerra comercial y el Brexit definen el destino del dólar

Es habitual que los mercados se tomen algunas pausas. Ya hemos tenido alguna este año, en la segunda semana de enero, y también en la semana que termina. Eso sí, quien crea que eso dura mucho tiempo, se equivoca de plano. Y más cuando hay personajes de la talla de Donald Trump, los políticos británicos, Luiggi de Maio, Matteo Salvini en el medio.

Una vez más, estos funcionarios, que representan a las potencias más importantes del mundo, están en los titulares financieros, reemplazando a los datos de empleo, inflación, producción industrial o PBI, que son los que deberían tener un mayor peso en los mercados.

Pero el eje del análisis fundamental va cambiando, y en la medida en que estos señores sigan mandando, las cifras macro tendrán cada vez menos peso, para dar lugar a las declaraciones, decretos, reuniones extrañas o decisiones descabelladas, que es lo que estamos viendo en estos días, y desde hace bastante tiempo.

Por caso, el Señor Trump decidió no adelantar la reunión que debía tener con su colega de China, Xi Xinping, antes de la fecha en que finaliza la actual tregua en la guerra económica que enfrenta a la potencia asiática con Estados Unidos, que es el 1 de marzo.

Esto de llevar al límite una situación en la que se involucran los dos países más fuertes del globo, y que por ello mismo repercute en la economía de todas las naciones, no es un buen síntoma precisamente. Si hubiera existido esa reunión, tal vez podría haber aparecido algún atisbo de acuerdo previo a esa fecha en la que ahora solo cabe esperar que se iluminen los equipos de ambos mandatarios. Si esto no sucede, y no hay muchos motivos para pensar que habrá algún acuerdo aunque sea modesto, los aranceles actuales que ambos países se impusieron a sus importaciones van a crecer.

Esto tendría consecuencias negativas por donde se mire: el dólar podría tomar un rumbo alcista no por mérito propio, sino por una fuerte caída de la bolsa de Nueva York, que en los últimos días tiene un peso importante en el valor de la moneda estadounidense. Si el dólar crece, por oposición caería el euro, desguarnecido ante la falta de definiciones por parte del BCE y datos de Alemania que marcan un crecimiento muy pobre; también caería la libra, protagonista del otro conflicto que hoy acapara la atención de los inversores, el Brexit, sobre el cual abundaremos más abajo. Y, por propiedad transitiva, si el dólar crece, el verano financiero que viven varios de los países emergentes cuyas cifras macro no están en línea con la supuesta bonanza de los mercados, los capitales que los eligieron buscando riesgo se irán nuevamente, como pasó hace unos 7 meses. Ejemplos: Argentina, Turquía, entre otros.

Sobre el Brexit, en verdad, queda poco que agregar. La fecha de ejecución de la salida de la UE es el 29 de marzo, y no una definición ni siquiera parcial. Theresa May va y viene de Bruselas pidiendo una renegociación que a esta altura luce imposible, y se ve cada día más apretada entre la Unión, que mira con cierta soberbia como los británicos se pelean entre ellos para ver que deciden sin darle a la líder margen alguno de maniobra, y los parlamentarios de Londres cuya falta de claridad es llamativa: quieren el Brexit, pero no lo quieren; quieren una frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, pero no la quieren. Lo que sí es claro es que la oposición quiere que May se vaya, y esta no quiere irse.

En la semana que entra, probablemente, tampoco haya soluciones para estas contiendas. En ambos casos se trata de terrenos no cartografiados, puesto que no hay antecedentes de los mismos, aunque la guerra comercial es una costumbre entre los países. Sucede que es poco habitual verla entre los dos países más fuertes. Lo del Brexit si es algo nuevo.

Los datos más importantes para los próximos días son los de inflación y ventas minoristas en Estados Unidos, y si bien han perdido impacto, sirven para consolidar tendencias.

El dólar se ha mostrado recuperado esta semana, aunque su destino es incierto: apenas 9 días atrás parecía desplomarse, y ahora vuelve a ser protagonista.

¿Podrá consolidar sus ganancias de esta semana? No está claro, realmente. Pero para determinarlo están los precios, y en ese sentido, un euro debajo de 1.1290, una libra debajo de 1.2850 y un franco suizo debajo de 1.0040 podrían marcar que ha resurgido con fuerza su tendencia alcista.

Claro está, si esto sucede, y el dólar crece por los conflictos antes planteados, es probable que quienes sonrían sean el yen y el oro, los activos que crecen cuando las cosas se ponen difíciles.

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