La banca española cierra un gran ciclo y entra en fase de digestión

La banca ha cerrado 2025 con unos resultados que confirman el mejor momento operativo del sector en años. Los beneficios han crecido con fuerza y la rentabilidad sobre capital se mueve ya de forma sostenida entre el 17% y el 19% de media, niveles impensables hace solo un ciclo. Los balances están saneados, el capital es holgado y la generación de caja ha permitido acelerar de forma muy visible la remuneración al accionista.
El crecimiento se ha apoyado en un margen de intereses todavía sólido, aunque ya sin el viento de cola de ejercicios anteriores, y en unos ingresos por comisiones en máximos, que crecen de media un 4%-5%, impulsados por pagos, gestión patrimonial y seguros. A esto se suma una mejora estructural de la eficiencia, con ratios ya entre el 39% y el 41%, reflejo de la digitalización real y del control de costes.
Esta fortaleza operativa tiene reflejo también en el posicionamiento del inversor minorista. Según los últimos datos del estudio Retail Investor Beat (RIB) de eToro (Q4), dos de cada tres inversores españoles (66%) ya tienen exposición al sector financiero, una cifra especialmente elevada en los tramos de mayor edad, donde alcanza el 72% en la generación X y se mantiene en torno al 64% entre los boomers.
La calidad crediticia sigue acompañando. La morosidad se mantiene en niveles históricamente bajos, en torno al 2%-3%, con coberturas elevadas y un coste del riesgo contenido, que se mueve aproximadamente entre el 0.2% y el 1.4% según el mix de negocio. No hay señales de estrés en balance pese al crecimiento del crédito.
El capital es otro de los pilares del momento actual. Las ratios CET1 se sitúan entre el 12.5% y el 13.5%, claramente por encima de los rangos operativos, lo que ha permitido combinar dividendos crecientes y grandes programas de recompra, uno de los principales catalizadores bursátiles del sector.
Sin embargo, cuando se mira hacia delante, el tono cambia. Las guías para 2026 apuntan a crecimientos de ingresos de dígito medio, con las comisiones creciendo más que el margen de intereses, costes controlados y un perfil de riesgo estable. Es decir, continuidad, pero sin aceleración.
Con las cotizaciones en niveles muy exigentes y cerca de máximos, gran parte de este escenario ya está en precio. El negocio sigue siendo sólido, pero el recorrido pasa de estructural a más táctico. No es un problema de resultados, sino de expectativas. La banca ha cumplido. Y tanto el mercado como el inversor empiezan ahora a asumir que, tras un ciclo excepcional, toca digerir más que acelerar.
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Equipo eToro
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