El nuevo entorno de tipos refuerza el atractivo de los bonos convertibles

Tras varios años complejos, el entorno para los bonos convertibles globales ha mejorado considerablemente, según Arnaud Brillois, director del equipo Global Convertible de Lazard Asset Management. El aumento estructural de los tipos de interés y la sólida actividad emisora han reforzado los fundamentos de esta clase de activo.
Desde el punto de vista del experto, a diferencia del periodo de tipos ultrabajos, el componente de rentabilidad es ahora significativamente más atractivo. El repunte global de los tipos ha elevado los rendimientos corrientes de los bonos convertibles, mientras que muchos títulos siguen cotizando con diferenciales de crédito atractivos frente a bonos corporativos tradicionales de calificación similar. “El entorno de tipos más altos ha cambiado de manera sostenible la base de rendiemiento de la clase de activo”, afirma Brillois. Así, los convertibles combinan ingresos recurrentes con la posibilidad de participar en las subidas de los mercados de renta variable.
Un contexto que recuerda a 2006/2007
La situación actual evoca, en opinión del experto, el periodo 2006-2007, cuando los bonos convertibles mantuvieron su perfil defensivo y, al mismo tiempo, lograron rentabilidades comparables a las de la renta variable global durante varios años.
Tras los años más débiles de 2022 y 2024, la recuperación observada en 2025 ha demostrado que el activo puede volver a capturar buena parte de los repuntes bursátiles sin perder su carácter más equilibrado en términos de riesgo. “Podríamos estar en una fase temprana de un ciclo similar”, apunta Brillois. Entre los factores de apoyo destacan una posición sectorial y regional favorable y un volumen de emisiones especialmente elevado en 2025, que ha aportado nuevas estructuras convexas al mercado.
La política monetaria sigue siendo un factor influyente clave
La política monetaria seguirá siendo determinante para la evolución futura, ya que muchos emisores, especialmente las compañías tecnológicas y de mediana capitalización con sesgo de crecimiento, han reaccionado con sensibilidad a la evolución de los tipos. Las decisiones de la Reserva Federal estadounidense son particualarmente relevantes, dado el peso de Estados Unidos en el universo global de bonos convertibles.
Recientemente, la Fed ha reiterado que cualquier recorte adicional dependerá estrictamente de los datos. Sin embargo, dada la lenta disminución de la inflación, parece poco probable que se aplique una política monetaria mucho más flexible a corto plazo. Por el contrario, hay muchos indicios que apuntan a una fase de tipos de interés estables, siempre y cuando no se observen señales claras de desaceleración económica más intensa.
Para los bonos convertibles, este entorno no resulta necesariamente adverso: « Más que la dirección absoluta de los tipos, lo importante es la previsibilidad del marco monetario», señala Brillois. Además, el actual nivel de tipos refuerza la rentabilidad de partida del activo.
Tecnología y small caps como motores estructurales
Brillois identifica oportunidades estructurales especialmente en Estados Unidos, donde los convertibles son emitidos con frecuencia por empresas de mediana capitalización, un segmento que puede beneficiarse de un entorno más dinámico de fusiones y adquisiciones.
A esto se suma la elevada exposición a modelos de negocio vinculados a la tecnología que permite acceder a temáticas de crecimiento estructural como la inteligencia artificial, los semiconductores, la infraestructura de servidores, el almacenamiento de datos o la infraestructura energética. Muchos de estos sectores registran actualmente sólidos crecimientos en ingresos y beneficios.
Brillois también ve factores favorables fuera de Estados Unidos. En la zona euro, una mayor flexibilidad fiscal de los gobiernos podría fortalecer especialmente al sector industrial. Los emisores de los sectores de defensa, aviación e infraestructura podrían beneficiarse de ello. En China se sigue contando con el apoyo de la política fiscal y monetaria, especialmente para fortalecer el sector tecnológico y el consumo interno.
Las emisiones récord crean oportunidades de selección
El mercado primario ha sido otro elemento de apoyo. Con un volumen de 166 000 millones de dólares estadounidenses, las nuevas emisiones mundiales de bonos convertibles alcanzaron en 2025 su máximo en 25 años. Las emisiones se estructuraron con cupones superiores a la media y primas relativamente bajas, y procedían de una amplia gama de empresas con una fuerte presencia en Estados Unidos, así como de una reactivación de los emisores asiáticos.
De cara a 2026, Brillois espera que la actividad emisora se mantenga elevada, impulsada por necesidades de refinanciación en un entorno de tipos estructuralmente más altos. Además, los vencimientos superiores a la media en los próximos años podrían tener efectos positivos si los bonos se amortizaran gradualmente a su valor nominal. «La elevada actividad emisora garantiza un universo de inversión sólido», afirma Brillois.
Combinación de rendimiento y protección
En conjunto, Brillois considera que el atractivo actual de los bonos convertibles radica en su combinación de mayor rendimiento corriente y un perfil de riesgo/rendimiento asimétrico. Los inversores podrían volver a beneficiarse de las subidas de la renta variable, mientras que la naturaleza del bono ofrece cierto colchón en fases de mercado más débiles.
«Los bonos convertibles combinan potencial de rendimiento con una cierta mitigación del riesgo», concluye Brillois. En un entorno que sigue caracterizándose por la incertidumbre entorno a los tipos de interés, los impulsos de la política fiscal y la rotación sectorial, esta combinación podría volver a ganara protagonismo en las carteras.
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Equipo de analistas Lazard
Lazard Frères Gestion
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