Economía resistente y sin sorpresas en la inflación

Los datos del índice de gestores de compras (PMI) de los mercados desarrollados de diciembre que se publicarán el próximo viernes darán pistas sobre la resiliencia económica global. Se espera que permanezcan relativamente estables en la zona euro, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, señala Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard. Un día antes se conocerá el deflactor del consumo privado (PCE) de EEUU, el principal indicador de la Fed para evaluar los avances en su mandato de estabilidad de precios. Las previsiones apuntan a que que el dato de noviembre se mantenga muy por encima del objetivo del 2% de la Fed y es poco probable que hay sorpresas significativas dado que la mayoría de los datos que influyen en la inflación del PCE ya se han difundido como parte de las cifras del IPC y del índice de precios al productor.
De hecho, la semana pasada ya se informó sobre los datos de IPC de diciembre de la primera economía mundial: la inflación general se ajustó a las expectativas al subir un 2,7% en términos interanuales, mientras que la tasa subyacente se situó ligeramente por debajo, en el 2,6%. Según Temple, es probable que la inflación de EEUU se acelere en el primer semestre de 2026, “a medida que los aranceles se reflejen de forma cada vez más latente en los precios al consumo” y dado que las importaciones que llegarán al país en los próximos meses muy posiblemente “estén sujetas a toda la gama de aranceles anunciados”.
En sus perspectivas para 2026, el estratega de Lazard esperaba que la inflación subyacente alcanzara un máximo de alrededor del 3,5% en el primer semestre de 2026. Sigue previendo que sorprenderá al alza, pero ya no cree que se llegue a ese nivel, porque la inflación de los alquileres de vivienda se ha ralentizado hasta el 2,1% en diciembre desde una media del 3% entre julio de 2023 y junio de 2025, según el índice Zillow Observed Rent Index. Dado que la vivienda representa el 45% del IPC subyacente por peso, cualquier desaceleración significativa en el aumento de los precios podría compensar una parte sustancial de la presión arancelaria.
Para Temple es importante destacar, eso sí, que después del primer semestre de 2026, espera que las cifras de inflación interanual disminuyan, ya que los aranceles se incluirán cada vez más en las comparaciones de 2025 y la lentitud de la economía reducirá las presiones sobre los precios. “La mayor incógnita con respecto a esta perspectiva es si la política acomodaticia de la Fed estimulará el crecimiento lo suficiente como para provocar un sobrecalentamiento de la economía estadounidense”, dice.
De momento, las ventas minoristas de EEUU en diciembre superaron ligeramente las expectativas, pero los resultados de los meses anteriores se revisaron a la baja. “Dado que la economía en forma de K persiste en 2026, espero que las ventas minoristas sigan siendo lentas. Es probable que las ventas generales se reduzcan marginalmente debido a la bajada de los precios de la gasolina, pero el grupo de control también debería evidenciar la debilidad del mercado laboral para la mayoría de los trabajadores estadounidenses que no son lo suficientemente ricos como para beneficiarse de las ganancias del mercado de valores”, comenta.
China
En referencia a China, el experto pone el foco en el superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares que registró en 2025. Aunque no hay motivos inmediatos para esperar que la balanza comercial del gigante asiático se deteriore, sí espera que en 2026 se enfrente a un proteccionismo creciente por parte de otros países además de EEUU. “La UE es una de las que más probabilidades tiene de levantar barreras, ya que el valor de las importaciones procedentes de China aumentó un 8,4% en 2025, hasta alcanzar los 560.000 millones de dólares. El euro se apreció un 7,9% frente al renminbi chino en 2025, lo que agravó aún más los problemas de competitividad de los productores europeos frente a sus homólogos chinos”, explica.
Japón
Japón acapará esta semana buena parte de la atención, pendiente de la convocatoria de elecciones anticipadas para la Cámara Baja por parte de la primera ministra Sanae Takaichi, de los datos de IPC, que se prevé haya disminuido drásticamente en términos interanuales en tasa general, y de la publicación del informe trimestral de perspectivas del Banco de Japón (BoJ) coincidiendo con la reunión del viernes en la que el mercado descarta completamente una subida de los tipos de interés.
Temple se centra en el continuo aumento de la curva de rendimiento de los bonos del Estado japonés (JGB), con un rendimiento actual del 2,17% para los JGB a 10 años y del 3,5% para los JGB a 30 años, y reconoce que su principal preocupación es que estos niveles hacen que invertir en bonos del Tesoro de EEUU resulte poco atractivo desde el punto de vista de la cobertura cambiaria. “Si los rendimientos de los JGB siguen aumentando, una opción racional para los inversores japoneses podría ser trasladar el capital de vuelta a Japón para beneficiarse de unos rendimientos más altos que los que se pueden obtener en EEUU, una vez deducidos los costes de cobertura cambiaria. Históricamente, gran parte de la inversión japonesa en deuda pública extranjera de mayor rendimiento no estaba cubierta contra el riesgo cambiario. En los últimos años, esto ha dado sus frutos debido a la significativa depreciación del yen. Sin embargo, dado que el Ministerio de Finanzas japonés insinúa cada vez más una intervención monetaria para frenar la depreciación del yen, podría ser más habitual cambiar de estrategia e invertir en el extranjero con cobertura cambiaria, lo que resultaría menos ventajoso desde el punto de vista de la rentabilidad”, explica.
Reino Unido
Alude finalmente al IPC del Reino Unido de diciembre, que se prevé haya subido ligeramente en términos intermensuales e interanuales por el efecto rebote en los precios de los billetes de avión y el alojamiento, así como de los alimentos, el alcohol y el tabaco, tras las “desaceleraciones sorprendentemente grandes” registradas en noviembre; y también a las ventas minoristas, que se espera se hayan mantenido estables en diciembre, con un aumento de sólo un 1,1% interanual sin incluir el combustible para automóviles y un 1,7%.
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Equipo de analistas Lazard
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