Dólar vs. Oro: La batalla por el refugio seguro en un escenario de conflicto

El panorama geopolítico global ha dado un vuelco dramático tras una semana de hostilidades abiertas entre Estados Unidos, Israel e Irán. Lo que comenzó como una operación coordinada el 28 de febrero ha escalado hasta convertirse en un conflicto regional de consecuencias imprevisibles. Con el Estrecho de Ormuz declarado cerrado por la Guardia Revolucionaria iraní, los mercados financieros se preparan para un escenario de economía de guerra que amenaza el suministro energético mundial y altera las proyecciones de inflación para el resto del año.
La amenaza más inminente para la estabilidad global es el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Por este punto transita cerca del 20% del suministro mundial de crudo y buena parte del gas natural licuado (GNL) proveniente de Qatar. El impacto inmediato ya se ha sentido en la economía real, con los precios de la gasolina en Estados Unidos registrando alzas de hasta 11 centavos por galón en una sola noche.
La administración Trump ha sugerido que la Marina estadounidense podría comenzar a escoltar tanqueros comerciales. Sin embargo, un movimiento que busca calmar a los mercados energéticos podría elevar de forma considerable el riesgo de un enfrentamiento directo en aguas internacionales, manteniendo una prima de riesgo estructural sobre el precio del petróleo.
En este entorno de máxima incertidumbre, el capital ha iniciado un éxodo hacia la seguridad, lo que abre la puerta a que el oro intente recuperar su corona como activo refugio por excelencia, un rol que desde el inicio del conflicto ha sido disputado por el Dólar. El análisis táctico elaborado por XTB Research subraya que el oro (GOLD) emerge como la cobertura más consistente en episodios de estrés bélico, al registrar históricamente retornos positivos durante el mes posterior al inicio de las hostilidades. En esa evidencia histórica, el oro muestra la respuesta más consistente, con retornos positivos en el 87% de los eventos y una variación promedio de 2.58% en la primera semana de conflictos geopolíticos relevantes.
Si el conflicto se prolonga y el shock energético vuelve a alimentar las expectativas de inflación global, el oro podría dejar de ser únicamente un refugio ante el riesgo geopolítico para convertirse en un escudo clave frente a la pérdida de poder adquisitivo, desafiando incluso la fortaleza del dólar.
En un escenario base de negociación en 2 a 3 semanas, el mercado tendería a descontar rápidamente el shock energético si hay alto el fuego y reapertura de Ormuz, mientras el oro consolidaría sus ganancias. En escenarios de mayor duración, el componente de incertidumbre sistémica y el riesgo sobre la oferta energética podrían sostener la demanda de cobertura por más tiempo.

En el gráfico H4, el oro opera cerca de 5.073 y se mantiene en una fase correctiva tras fallar en sostener los máximos recientes, con el precio por debajo de la SMA50 y apoyándose cerca de la SMA200 y de la parte baja del canal ascendente (líneas punteadas), zona que hoy actúa como pivote técnico.
El RSI refleja momentum debilitado, cercano a sobreventa, por lo que el sesgo inmediato sigue siendo bajista mientras no recupere 5.195–5.200. Si pierde con claridad 5.000, el gráfico deja como siguientes soportes 4.854 y luego 4.656, mientras que una estabilización sobre 5.039–5.001 podría habilitar rebotes hacia 5.195 y, más arriba, 5.336–5.412.
Autor

Emanoelle Santos Luz es economista titulada por la Universidad Federal de Pará, con magíster en Economía (énfasis en Macroeconomía y Desarrollo Económico) y especialización en Gestión de Proyectos, con trayectoria en investigación






