Los mercados están otra vez pendientes de Medio Oriente
La situación en Medio Oriente podría considerarse una comedia de enredos si no fuera que se trata de un conflicto que involucra vidas, pone en juego la seguridad global, y dispara la inflación a altos niveles, como viene sucediendo desde principios de marzo.
Tanto Estados Unidos, como su aliado Israel, por un lado, e Irán por otro, se han encargado de complicar las negociaciones, anunciando ataques, treguas, acuerdos y provocaciones de todo tipo, que se han traducido en vaivenes indescifrables en los activos principales.
El primer anuncio de cese del fuego, pocos días después del inicio del conflicto, estuvo a cargo del presidente Trump y generó una caída de 40 dólares en el precio del petróleo. Los últimos, en tanto, pasaron desapercibidos.
Durante el fin de semana se retomaron las negociaciones, y pese a que hubo un acuerdo firmado de manera digital, una nueva amenaza de Trump a Irán hizo que el país persa se retire de las conversaciones. El Petróleo, que se acercaba a los 70 dólares a fines de la semana pasada, apunta a los 80 dólares, con un objetivo técnico en 84 dólares, nivel que podría tocar si no hay un acuerdo en los próximos días.
La reacción de los mercados, en las primeras horas del lunes, es mixta. No favorece del todo al Dólar, pero tampoco lo castiga. Así como el petróleo va al alza, el yen se hunde nuevamente, ante el aumento del costo de importación de la materia prima. El Yen atraviesa sus peores días en varios años, y se encuentra a punto de tocar mínimos de 40 años, ante la pasividad del Banco de Japón y del Ministerio de Finanzas de ese país, que parecen vencidos por los mercados. Se trata de una situación absolutamente anormal, tratándose del banco emisor de una de las monedas más importantes del mundo.
Las pistas que dejó la Fed la semana pasada, en el sentido de un aumento de tipos de interés si la inflación no cede -y por ahora no hay motivos a la vista de que vaya a bajar próximamente- tampoco ayudan a la moneda nipona. El alza de tipos del BoJ al 1% fue como una gota de agua en el mar.
En cuanto a las monedas europeas, no han cambado sustancialmente su situación respecto al miércoles pasado, ante los anuncios de la Fed. La Libra esterlina luce apenas más sólida que el Euro, pero se ubica lejos de alcanzar 1.3400, nivel que le abriría la puerta a un cambio de tendencia de corto plazo. La renuncia del primer ministro británico Starmer, que acaba de conocerse, no ha generado impactos importantes en la libra.
El Euro vuelve a caer, y salvo que supere 1.1600, algo poco viable en estas horas, no tiene mucho por ganar. El alza de tipos del Banco Central Europeo pasó sin pena ni gloria, demostrando que este tipo de medidas están teniendo un efecto casi nulo cuando el dólar manda. Y esto sucede cuando la situación global hace que los inversores dejen de lado a los activos de refugio, como el yen y el oro.
Precisamente, la onza de Oro gana terreno de manera moderada. Para los próximos días, el metal deberá quebrar 4270 dólares para dar forma a un alza más sustentable. Claro que el oro solo no se moverá. Dependerá su suerte de lo que hagan el euro, la libra esterlina y el franco suizo, que también cayó con fuerza en las últimas sesiones, y del comportamiento del dólar en general.
Lentamente, la Fed va justificando su presentación de línea dura, apuntando a un alza de tipos. La inflación difícilmente ceda si los gobiernos de los países involucrados en el conflicto de Medio Oriente siguen en la postura actual.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el martes.


Autor

Adrián Aquaro
Adrian Aquaro
Adrian Aquaro es analista de mercados financieros, especializado en el mercado de divisas, índices bursátiles y materias primas.






