¿Encontró el petróleo un techo?
El petróleo borró en cuestión de días una porción significativa de las ganancias acumuladas durante el conflicto entre EE.UU. e Irán. El WTI cayó un 5.8% hasta 76.05 dólares y el Brent un 5.1% hasta 78.96 dólares el 15 de junio, su nivel más bajo desde marzo, tras haber cotizado por encima de 120 dólares en el punto más álgido de la crisis. La velocidad del ajuste contrasta de forma llamativa con la fotografía física del mercado, los inventarios comerciales en Cushing, el centro de almacenamiento más importante de Estados Unidos, llevan ocho semanas consecutivas cayendo y se ubican en lo que la mayoría de los operadores considera el mínimo operativo. El precio asume que la crisis de oferta quedó atrás; los inventarios sugieren que el mundo nunca tuvo tan poco margen de maniobra, esa tensión es la que define lo que viene para el crudo.
El combustible para una corrección más profunda
Antes de la caída, el crudo cotizaba en la zona alta de su rango histórico reciente, Brent en el percentil 75-90 de los últimos cinco años, sin haber llegado a los extremos más severos del ciclo. El posicionamiento especulativo agrega un indicio relevante sobre por qué la corrección pudo acelerarse con tanta facilidad, los fondos de Managed Money mantenían posiciones netas largas en WTI por 95.000 contratos, una cifra elevada pero todavía lejos de los máximos de 250.000-300.000 contratos de ciclos anteriores.
Cuando los fondos están cargados hacia el lado largo, una señal de desescalada como el acuerdo entre EE.UU. e Irán puede acelerar la toma de utilidades y amplificar el movimiento bajista. De hecho, los commodity trading advisers pasaron a posición neta corta en Brent por primera vez desde enero, con un giro de 27% largo a 9% corto en apenas un día.
La fragilidad física que el precio todavía no refleja
Mientras el precio retrocede, el costado físico del mercado muestra una estrechez que rara vez se había visto. Los inventarios en Cushing cayeron por octava semana consecutiva hasta unos 20 millones de barriles, equivalente a menos de dos días de producción estadounidense. La medida más amplia de inventarios en EE.UU., Cushing, reserva estratégica y combustible refinado, se ubica en su nivel más bajo desde que existen registros comparables, en 1985, y la propia reserva estratégica cayó a unos 340 millones de barriles, el menor nivel desde 1983, lo que llevó a la administración Trump a liberar 172 millones de barriles adicionales. Las existencias comerciales, excluyendo la reserva estratégica, están en 418.2 millones de barriles, por debajo de la banda estacional de los últimos cinco años. Ese drenaje sostiene el backwardation entre los contratos de WTI más próximos, señal de que la oferta inmediata sigue ajustada, mientras las refinerías del Medio Oeste procesaron la semana pasada un volumen récord según la EIA. El techo del crudo ganará credibilidad real solo cuando estos inventarios empiecen a reconstruirse de forma sostenida.
Lo que dice la IEA sobre 2027
La IEA, en su primera proyección para 2027, anticipa un crecimiento de la oferta global de 8 millones de barriles diarios frente a un avance de la demanda de solo 2 millones, lo que dejaría un superávit de mercado de aproximadamente 5 millones de barriles diarios. El organismo estimó que el conflicto bloqueó más de 14 millones de barriles diarios de producción y exportaciones de Medio Oriente, con un drenaje de inventarios que se aceleró desde 3,8 millones de barriles diarios al inicio de la guerra hasta 4.6 millones en mayo.
La propia agencia advirtió que la recuperación plena no está garantizada, la incertidumbre política, el desminado pendiente y los arreglos de transporte marítimo aún sin resolver podrían retrasar el regreso de los barriles de Medio Oriente incluso después de una firma formal del acuerdo.
Análisis Técnico

Tras el gap alcista que marcó el inicio del conflicto a finales de febrero, el precio desarrolló una zona de consolidación elevada entre 86.05 y 111.62 dólares durante la fase más intensa de la guerra. La ruptura a la baja de esa zona en los últimos días devuelve al precio hacia el área del gap original, entre 69.37 y 73.12 dólares, con la cotización actual en 78.87 dólares probando directamente la SMA 200 en 77.68, nivel que separa la estructura alcista del ciclo de guerra de un escenario de reversión más amplia.
El RSI marca sobreventa, lo que técnicamente abre espacio para un rebote de corto plazo, aunque la SMA 50 en 98,33, muy por encima del precio actual, confirma que el ajuste reciente fue abrupto y que la tendencia de mediano plazo está en clara revisión. Si la SMA 200 cede con cierre sostenido, el siguiente objetivo es la zona del gap en 73.12-69.37, perder ese nivel reabriría el camino hacia la antigua zona de consolidación previa al conflicto, entre 58.48 y 69 dólares, escenario que cobraría fuerza si el superávit proyectado por la IEA para 2027 empieza a materializarse antes de lo previsto. Una recuperación por encima de 86.05 sería la señal que invalidaría el escenario bajista de corto plazo.
Autor

Emanoelle Santos Luz es economista titulada por la Universidad Federal de Pará, con magíster en Economía (énfasis en Macroeconomía y Desarrollo Económico) y especialización en Gestión de Proyectos, con trayectoria en investigación






