BCE: Un ajuste, pero no necesariamente el inicio de un ciclo de endurecimiento
Tal y como se esperaba, el Banco Central Europeo subió sus tasas de interés clave en 25 puntos básicos, llevando la tasa de facilidad de depósito al 2.25%. Esta decisión, tomada por unanimidad, refleja la convicción del Consejo de Gobierno de que la persistencia del choque energético justifica una respuesta de política monetaria. El BCE revisó al alza su perspectiva de inflación de manera más significativa que a la baja sus previsiones de crecimiento. También actualizó sus escenarios alternativos en relación con el escenario central (uno más favorable, dos adversos). Christine Lagarde enfatizó que la decisión de hoy fue "robusta" en todos los escenarios.
La persistencia de la inflación en el centro de las preocupaciones del BCE
Durante la sesión de preguntas y respuestas, Christine Lagarde confirmó que la decisión de subir las tasas fue unánime, incondicional y que no se discutió ninguna propuesta alternativa durante la reunión. La presidenta del BCE reiteró que las decisiones futuras se tomarán "reunión a reunión", basándose en los datos disponibles y sin un camino preestablecido para las tasas. Se añadió un nuevo escenario favorable ("suave"), considerado poco probable, junto a los tres escenarios existentes (central, adverso y severo). El escenario severo, en el que la inflación se desviaría de manera significativa y duradera del objetivo, requeriría una respuesta "apropiada y decisiva". El marco de comunicación ha evolucionado claramente desde la reunión de abril, con un enfoque más fuerte en la persistencia del choque inflacionario en lugar de centrarse únicamente en los niveles alcanzados. No obstante, como señaló Lagarde, las expectativas de inflación a largo plazo permanecen ampliamente bien ancladas alrededor del objetivo del 2%, una señal tranquilizadora para el BCE.
Revisiones al alza de las proyecciones de inflación, con presiones más persistentes
Las nuevas proyecciones de inflación del BCE para 2026 se sitúan ahora a medio camino entre los escenarios central y adverso delineados en marzo. Reflejan una combinación de precios de la energía duraderamente más altos y efectos de segunda ronda más pronunciados, en gran parte confinados a los alimentos y bienes industriales (excluyendo la energía). La previsión de inflación HICP general se ha elevado al 3.0% (desde 2.6%) para 2026 y al 2.3% (desde 2.0%) para 2027. Se espera que la inflación subyacente sea del 2.5% tanto para 2026 como para 2027 (en comparación con 2.3% y 2.2% respectivamente). Mientras que nuestras propias previsiones para 2026–2027 incorporan un aumento de la inflación subyacente en línea con las proyecciones del BCE, anticipamos presiones más persistentes sobre los precios agrícolas y energéticos en 2027 (particularmente los precios del gas/TTF). Esto se traduce en una previsión total de inflación más alta del 3.3% para 2027.
Revisiones más limitadas del crecimiento en un contexto de resiliencia
Las revisiones a la baja del BCE para el crecimiento del PIB son modestas (-0.1 pp tanto para 2026 como para 2027, hasta 0.8% y 1.2% respectivamente). El BCE espera cierta resiliencia en el crecimiento, apoyada notablemente por los esfuerzos de inversión en infraestructura, digital y defensa, los mismos pilares que sustentan nuestro perfil de recuperación para la actividad en 2027 (1.6%).
Se espera otra subida de tasas, probablemente en septiembre
En esta etapa, los indicadores de precios con perspectiva futura (encuestas de la Comisión Europea y PMIs) confirman una transmisión gradual del choque energético a otros sectores. Sin embargo, la transmisión sigue siendo menos significativa que la observada en 2022 y todavía afecta solo marginalmente a los bienes terminados. La aparición de una espiral precio-salario parece, por ahora, poco probable, ya que se espera que las presiones salariales se mantengan contenidas en 2026. El BCE anticipa una desaceleración en el crecimiento de la compensación por empleado al 3.2% en 2026, seguida de una estabilización en ese nivel en 2027–2028, consistente con el objetivo de inflación del 2%. En este contexto, mantenemos nuestro escenario de una subida adicional de 25 puntos básicos, muy probablemente en septiembre, seguida de una meseta en 2027.
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BNP Paribas Team
BNP Paribas
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