Oro en pausa técnica: Washington y Teherán marcan el pulso del mercado
El oro se mueve en un compás de espera que dice mucho de cómo está leyendo el mercado el tablero geopolítico actual. El metal cotiza estable en torno a los 4.379 dólares la onza en el spot, con los futuros cediendo levemente hasta los 4.417, después de haber sumado cerca de un 0,6% la semana pasada. Esa subida llegó pese al tono duro de la Fed, que elevó tipos 25 puntos básicos —su primera alza en tres años— con Kevin Warsh reafirmando el compromiso del banco central con el objetivo de inflación del 2%. Lo curioso es que los rendimientos del Tesoro cayeron de todos modos: el mercado interpretó la subida como una señal de claridad sobre la ruta de la Fed más que como una amenaza inmediata, y eso, sumado a un dólar más débil, terminó favoreciendo al oro.
Ahora la atención se traslada a Washington, donde esta semana se celebra la cumbre entre Trump y Xi Jinping, la primera visita de estado de Xi en el segundo mandato de Trump tras el encuentro previo en Pekín. Aranceles e inteligencia artificial encabezan la agenda, y no es un detalle menor que la tregua arancelaria entre ambas potencias expira en noviembre. Cualquier señal de fricción ahí puede reactivar la demanda de refugio con rapidez.
El otro frente sigue siendo Oriente Próximo. Los hutíes, respaldados por Irán, atacaron de nuevo objetivos en Arabia Saudí durante el fin de semana, y Washington y Teherán intercambiaron nuevas amenazas en medio de reportes que hablaban de un ataque estadounidense inminente contra Irán. Pero el tono cambió cuando Trump se mostró abierto a reunirse con el presidente iraní, Pezeshkian, al margen de la Asamblea General de la ONU esta semana. Esa sola declaración bastó para enfriar el petróleo y devolver algo de apetito por riesgo en la sesión asiática, lo cual explica en parte por qué el oro no está reaccionando con la fuerza que cabría esperar dado el ruido en la región.
Técnicamente el oro se mantiene en una zona de consolidación, sostenido por la debilidad del dólar pero sin un catalizador claro que lo empuje a romper al alza mientras el mercado espera definiciones tanto en Washington como en Teherán. La plata y el platino, en cambio, sí muestran algo más de tracción, subiendo 0,7% y 0,3% respectivamente, lo que sugiere que el apetito por metales preciosos como cobertura sigue vivo aunque el oro esté en pausa técnica.
Mi lectura: el oro está haciendo lo que mejor sabe hacer en momentos así, esperar. No hay convicción direccional mientras dos negociaciones de fondo —una comercial, otra de seguridad— siguen abiertas. El movimiento fuerte, si llega, vendrá de la sorpresa en cualquiera de las dos mesas, no de los datos económicos de esta semana.
Buena operativa.
Autor

J.Vanessa Arango
Analista Independiente
Ingeniera Financiera y de Negocios, especializada en análisis macro global con énfasis en oro, divisas y riesgo geopolítico.






