El kiwi lidera entre las divisas del G10 en julio
El Dólar neozelandés se ha apreciado cerca de un 2.5% frente al Dólar estadounidense en las últimas dos semanas, convirtiéndose en la divisa de mejor desempeño del G10 en el periodo, por encima incluso de las coronas escandinavas y otras monedas vinculadas a materias primas que también se beneficiaron del repunte de la volatilidad geopolítica de inicio de julio. El NZD/USD cotiza en 0.5818, y la explicación del movimiento es más limpia de lo habitual: un banco central que sorprendió no tanto por lo que hizo sino por cómo lo comunicó.
La decisión del RBNZ y lo que cambió en la comunicación
El 8 de julio, el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda elevó la tasa de referencia en 25 puntos básicos hasta el 2.5%, el primer aumento en más de tres años, sin embargo, el mercado tenía descontada la subida, por lo que el movimiento en sí no fue el catalizador. Lo que generó el repricing del kiwi fue el cambio cualitativo en la comunicación, porque en la reunión anterior de mayo, la votación del comité había terminado empatada 3-3, con la nueva gobernadora Anna Breman como voto de desempate. El 8 de julio la decisión fue unánime y cuando un comité dividido se vuelve unánime en una sola reunión, el mercado actualiza inmediatamente sus expectativas sobre el ciclo.
El economista jefe del RBNZ, Paul Conway, señaló que los riesgos inflacionarios derivados de la escalada de tensiones en Oriente Medio, y el comunicado indicó que "aunque es probable que se produzcan nuevas alzas en las próximas reuniones, el momento en que ocurran sigue siendo altamente incierto". Esa frase, que en otro contexto podría leerse como dovish, en este ciclo se interpreta como una señal de que el sesgo es claramente hacia más subidas. Además, el escenario base del mercado contempla otro incremento en septiembre y uno adicional en octubre o diciembre, lo que llevaría la tasa oficial al 3%, nivel que el RBNZ define como neutral.
Las investigaciones internas del banco añaden un elemento estructural, en que: tras un período prolongado de inflación elevada, las empresas neozelandesas muestran mayor disposición a trasladar aumentos de costos a precios y menor disposición a reducirlos cuando los costos caen, lo que eleva el riesgo de persistencia inflacionaria.
Los catalizadores pendientes que definen si el movimiento se sostiene
El IPC del segundo trimestre, cuyo consenso apunta a un avance significativo del indicador general posiblemente hasta el 4%, es el dato más inmediato. Una lectura por encima del consenso reforzaría la tesis de subida en septiembre y daría soporte adicional al kiwi, mientras que una sorpresa a la baja complicaría la narrativa de unanimidad recién construida. El PMI manufacturero ya ofreció una señal positiva al alcanzar su nivel más alto desde 2021 en 59.7, por lo que los datos de producción del período serán relevantes para evaluar si la expansión tiene continuidad.
El factor externo más importante es China, destino del 25% de las exportaciones neozelandesas, principalmente lácteos, carne, madera y frutas. Los datos publicados hoy no son alentadores, dado que el PIB chino cayó al nivel más bajo desde 2022, con un avance del 4.3% interanual, afectado por la crisis inmobiliaria, la débil demanda interna y una caída de la inversión del 5.7% en el primer semestre. Una desaceleración sostenida en China es el principal riesgo bajista estructural para el kiwi, independientemente del ciclo de tasas doméstico. Finalmente, la FOMC de septiembre y la comunicación de Kevin Warsh, cuya postura sigue siendo interpretada como deliberadamente ambigua, definirán si el dólar estadounidense recupera fuerza y limita el recorrido alcista del par.
Análisis Técnico

El gráfico diario muestra al par en 0.5818, operando en la zona del Fibonacci del 50% en 0.5834, nivel que actúa como resistencia inmediata tras la recuperación desde el mínimo del 0% en 0.5620 registrado a finales de junio. Las tres EMAs (150 en 0.5817, 100 en 0.5803 y 50 en 0.5768) se encuentran comprimidas y el precio cotiza por encima de todas ellas simultáneamente por primera vez desde mayo, lo que constituye una señal técnica constructiva de corto plazo. El movimiento desde los mínimos ha sido impulsivo y el RSI en 63,2 se mantiene en zona alcista sin sobrecompra, dejando margen para una extensión.
La resistencia inmediata es el Fibonacci del 50% en 0.5834, seguida del 61.8% en 0.5889 y del 78.6% en 0.5941 como objetivos de mediano plazo si el momentum se mantiene. El nivel del 100% en 0.5995 representaría la recuperación completa del impulso bajista del ciclo reciente. A la baja, el soporte más relevante es el 38.2% en 0.5780, que coincide aproximadamente con la EMA 50, su pérdida devolvería presión hacia la zona del 23.6% en 0.5727. El MACD muestra histogramas positivos incipientes y líneas en proceso de cruce alcista, coherente con un momentum que está cambiando de dirección aunque todavía sin la amplitud que confirmaría una tendencia establecida.
Autor

Emanoelle Santos Luz es economista titulada por la Universidad Federal de Pará, con magíster en Economía (énfasis en Macroeconomía y Desarrollo Económico) y especialización en Gestión de Proyectos, con trayectoria en investigación






