Dato de inflación, clave para el dólar y la Fed
Después de dos días de actividad limitada, se espera para este miércoles a las 8:30 del este el dato de inflación de abril en Estados Unidos. Este informe es clave para el futuro comportamiento del dólar y, por supuesto, para las próximas decisiones de política monetaria de la Fed.
Al respecto, se espera que en términos mensuales el costo de vida haya aumentado un 0.4%, muy alto, pero controlado. Lo que los mercados esperan con mayor ansiedad es la cifra interanual, que podría quedar en el 5% en el índice general, y en un 5.5% en la medición que excluye alimentos y energía, lo que se denomina inflación subyacente. SI se confirma este pronóstico, esta medida quedaría apenas por debajo de la de marzo.
La Fed ha insistido con aumentos de tipos de interés desde marzo de 2022 en forma muy agresiva, lo cual en principio neutralizó la inflación galopante de entonces. También restringió la circulación de dinero. Sin embargo, está lejos de cumplir su objetivo de llegar al 2 – 2.5% de inflación anual y en cambio generó una crisis bancaria importante, con varias entidades de alto nivel en quiebra. Por supuesto, no todo es responsabilidad de la Fed.
El dólar llega a esta instancia con un tono ligeramente alcista ante el euro y marcadamente alcista ante el yen. En tanto, se mantiene sin novedades ante la libra esterlina, y algo más débil frente a la onza de oro.
Si los datos mencionados quedaran por debajo de lo esperado, el dólar podría caer rápidamente, favoreciendo a la vez a la bolsa de Nueva York, que intenta encontrar motivos para que la Fed detenga su dura política monetaria.
En cambio, si la inflación vuelve a crecer (y cabe acotar que extrañamente en los dos informes que más le importan a la Fed los pronósticos suelen equivocarse en forma grosera), el billete encontrará motivos para volver a tomar fuerza.
Desde una visión que excede lo que sucede en estas horas, los mercados no ofrecen demasiadas variantes. La bolsa de Nueva York mantiene un fuerte tono alcista si se compara con lo que sucedía meses atrás, y no hay motivos para un desplome como varios analistas pronostican.
A la bolsa poco le interesa una recesión. Para ejemplo, el amigo lector puede observar los gráficos de marzo de 2020, cuando después del lógico desplome posterior al inicio de la pandemia, las acciones se dispararon rápidamente a máximos históricos, a los cuales llegó pocos meses después.
Las monedas presentan un panorama variopinto. El euro amagó varias veces con superar 1.1100, sin lograrlo, aunque mantiene una tendencia alcista semanal que puede frenar recién por encima de 1.1200, donde aparece un 61.8% de retroceso de Fibonacci medido en dicha temporalidad. Y en 1.1270 dejó un gap en febrero de 2022, aún no cubierto.
Si el euro es capaz de comenzar a buscar dichas posiciones, la libra esterlina seguirá sus pasos, aun cuando este jueves el Banco de Inglaterra dará a conocer su política monetaria para las próximas semanas.
El yen la tiene más difícil. Depende en buena forma de los rendimientos de los bonos del Tesoro, y los de 2 años vuelven a superar el 4%, limitando sus chances de corto plazo. El quiebre de 134.50 le daría algo de aire para el resto de la semana.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el jueves.
Autor

Adrián Aquaro
Adrian Aquaro
Adrian Aquaro es analista de mercados financieros, especializado en el mercado de divisas, índices bursátiles y materias primas.






