Conversaciones EE.UU.-Irán: Los próximos 60 días decidirán hacia dónde se dirigen los precios del petróleo
Los mercados del petróleo recibieron algunas noticias alentadoras tras semanas de crecientes tensiones en Oriente Medio. Pero no nos adelantemos: estamos lejos de la victoria, y los mercados parecen haber descontado solo el peor escenario.
Se informa que Estados Unidos e Irán han logrado "avances sustantivos" en las conversaciones en Suiza y acordaron un marco para trabajar hacia un acuerdo más amplio en un plazo de 60 días. Las discusiones, mediadas por Catar y Pakistán, también resultaron en planes para grupos de trabajo técnicos, un canal de comunicación directo entre ambas partes y un mecanismo diseñado para prevenir incidentes en Líbano mientras se ayuda a mantener abierto el Estrecho de Ormuz.
Los desarrollos trajeron un cambio de tono bienvenido para los inversores.
En las últimas semanas, los precios del petróleo habían estado incorporando una considerable prima de riesgo geopolítico, ante el temor de que el conflicto pudiera escalar y amenazar uno de los puntos de estrangulamiento energético más importantes del mundo. Sin embargo, a medida que surgieron detalles de las conversaciones, esa prima comenzó a deshacerse, con el Brent y el crudo WTI revirtiendo ganancias previas mientras los operadores reevaluaban la probabilidad de una interrupción importante en el suministro.
A pesar de los titulares positivos, los mercados están lejos de declarar que la crisis ha terminado.

Por qué importa el Estrecho de Ormuz
El Estrecho de Ormuz sigue siendo el factor más importante para los mercados energéticos.
Esta estrecha vía acuática conecta el Golfo Pérsico con las rutas marítimas globales y maneja aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo. Cualquier interrupción, como han visto los mercados en los últimos meses, tiene consecuencias inmediatas para los precios del crudo, los costos de transporte y las expectativas de inflación a nivel mundial.
Eso explica por qué los mercados reaccionaron tan bruscamente cuando Irán sugirió durante el fin de semana que el estrecho podría cerrarse nuevamente tras las renovadas operaciones militares israelíes en Líbano.
Pero esos temores se disiparon una vez que se reanudaron las conversaciones y el petróleo siguió fluyendo, aunque el episodio fue un recordatorio de lo rápido que puede cambiar el sentimiento.
Para los operadores, la diferencia entre un Estrecho de Ormuz abierto y uno cerrado es la diferencia entre una disputa geopolítica manejable y un shock económico global.
El Estrecho de Ormuz está abierto, pero la normalidad no ha regresado por completo. El tráfico marítimo sigue por debajo de los niveles previos a la guerra, recordando a los inversores que las tensiones en la región no han desaparecido. Aun así, los datos más recientes ofrecen motivos para el optimismo. Según Kpler, 37 transportistas de mercancías cruzaron el estrecho el lunes, el día más activo desde que comenzó el conflicto a finales de febrero y una señal de que la confianza podría estar regresando lentamente a una de las rutas comerciales más importantes del mundo.

Los mercados están eliminando riesgos, no descontando la paz
Una de las ideas erróneas más comunes en torno a los eventos geopolíticos es que la caída de los precios del petróleo señala automáticamente confianza en que un conflicto ha sido resuelto.
Eso no es lo que dicen los mercados hoy.
En cambio, los inversores parecen estar reduciendo la probabilidad del peor escenario posible.
Las conversaciones han disminuido los temores de una escalada inmediata que involucre las rutas marítimas y la infraestructura energética regional. Los petroleros continúan transitando por Ormuz, las cadenas de suministro permanecen intactas y ahora existe al menos un marco diplomático que ambas partes parecen dispuestas a explorar.
Esos desarrollos son suficientes para justificar cierta reducción en la prima de riesgo que se había incorporado en los precios del crudo.
Pero no son suficientes para convencer a los inversores de que se ha logrado una estabilidad duradera.
La situación sigue siendo muy frágil
En muchos sentidos, los eventos recientes destacaron tanto las oportunidades como los riesgos que enfrentan los negociadores.
En varios momentos, Irán señaló que Ormuz podría volver a convertirse en un punto de presión. La actividad militar israelí en Líbano añadió otra capa de incertidumbre, mientras que el presidente Donald Trump reiteró que Estados Unidos respondería militarmente si los grupos respaldados por Irán continuaban los ataques contra Israel.
Por un breve período, pareció que las negociaciones podrían romperse por completo.
El hecho de que las conversaciones finalmente se reanudaran y produjeran un resultado constructivo ayudó a calmar los mercados el lunes, pero la secuencia demostró lo frágil que sigue siendo el camino a seguir.
La diplomacia puede estar avanzando, pero las tensiones geopolíticas subyacentes que crearon la crisis no han desaparecido.
Los próximos 60 días pueden importar más que las últimas 60 horas
El plan acordado durante el fin de semana es solo el comienzo.
Los inversores ahora se centrarán en si las negociaciones técnicas pueden entregar un acuerdo más completo y si ambas partes están preparadas para cumplir con sus compromisos.
Quedan varias preguntas sin respuesta: ¿Puede Irán contener a los grupos proxy que operan en la región? ¿Evitará Israel perjudicar la diplomacia? ¿Podrá el Estrecho de Ormuz permanecer plenamente operativo durante las negociaciones?
Y quizás lo más importante para los mercados energéticos, ¿podría un acuerdo exitoso permitir eventualmente que más petróleo iraní llegue a los mercados globales?
Las respuestas moldearán no solo los precios del petróleo, sino también las expectativas de inflación, la política de los bancos centrales y el sentimiento general del mercado en los próximos meses.
Para resumir
El acuerdo marco representa el paso más constructivo hacia la desescalada en meses y ha dado a los inversores una razón para ser más optimistas.
Sin embargo, el optimismo no debe confundirse con certeza.
Los mercados ya no descuentan un choque inminente en el suministro, pero tampoco descuentan una paz duradera. La reciente caída en los precios del petróleo refleja una reducción del riesgo geopolítico más que su desaparición completa.
Por ahora, la diplomacia ha dado al mercado un respiro. Si puede ofrecer algo más duradero sigue siendo la pregunta que operadores, responsables de políticas y consumidores estarán observando de cerca durante los próximos dos meses.
Autor

Pablo Piovano
FXStreet
Pablo Piovano, Economista y editor para Europa, se unió a FXStreet en 2011 habiendo trabajado en la gestión de activos y equipos de investigación de inversiones para diversas instituciones financieras de Sur America.






