La IA se enfrenta a su primera gran prueba y estos son las cinco claves para afrontar la semana
Lo interesante pasa por entender que está empezando a cuestionar el mercado, pues pese a que la inversión en inteligencia artificial sigue creciendo, los inversores quieren comprobar cuánto de ese crecimiento se convierte realmente en beneficios y, sobre todo en caja.
Hay cinco cuestiones que vigilaría esta semana:
1. La IA sigue creciendo, pero el mercado empieza a exigir resultados
TSMC anticipa un crecimiento de ventas cercano al 45% y Anthropic ha presentado cifras de ingresos y rentabilidad operativa ajustada positivas. Sin embargo, ninguna de las dos noticias consiguió frenar las ventas. Micron cayó un 13% durante la semana, SK Hynix un 24% y Samsung cerca del 18%.
El problema no parece ser una desaparición de la demanda, sino el precio que los inversores estaban dispuestos a pagar por ese crecimiento.
Después de meses de fuertes subidas y posiciones muy concentradas, incluso unos buenos resultados pueden resultar insuficientes.
2. Los semiconductores serán el termómetro del mercado
El sector lleva siete meses consecutivos apareciendo entre las posiciones más concurridas de los grandes gestores. Y eso importa porque, cuando cambia el sentimiento, las ventas pueden amplificarse.
Más allá de las cotizaciones, vigilaría especialmente la evolución de los precios de los chips de memoria. Si siguen fuertes, estarían confirmando una demanda sólida de infraestructura de IA. Si empiezan a caer, aumentaría el riesgo de una desaceleración de la inversión de los grandes clientes.
Esta semana, los resultados de Texas Instruments y Lam Research, junto con la conferencia de Nvidia en Berlín, permitirán evaluar la demanda y las perspectivas de inversión del sector.
3. La financiación de la IA empieza a importar tanto como su crecimiento
Las caídas de CoreWeave y Oracle han puesto el foco en el endeudamiento necesario para construir centros de datos. La cuestión ya no es únicamente cuánto van a invertir las compañías, sino qué rentabilidad obtendrán y cómo financiarán ese crecimiento.
Si aumentan los costes de financiación al mismo tiempo que se desacelera el crecimiento de los ingresos, los modelos más dependientes de deuda pueden sufrir incluso aunque la demanda de IA continúe avanzando.
4. Meta y Tesla tendrán que demostrar algo más que crecimiento
El miércoles será una de las principales citas de la semana. En Meta, la atención estará en la evolución de la publicidad, el gasto en infraestructura y su efecto sobre los márgenes y el flujo de caja libre. El mercado necesita comprobar que las inversiones en IA empiezan a traducirse en mayor productividad y monetización.
En Tesla, importarán la rentabilidad del negocio de automóviles, la generación de caja y cuánto capital siguen absorbiendo sus proyectos de autonomía y robótica.
Antes, el martes, tendremos resultados de Netflix, SpaceX, GE Aerospace y General Motors. El jueves será el turno de compañías como Procter & Gamble, Lockheed Martin y Honeywell. Una oportunidad para comprobar si la fortaleza de los beneficios se extiende más allá de la tecnología.
5. El consumidor estadounidense sigue siendo la otra gran incógnita
Mientras las grandes compañías hablan de un ciclo extraordinario de inversión, los salarios reales estadounidenses volvieron a caer un 0.8% en septiembre. Es una divergencia importante pues la economía puede estar viviendo un fuerte crecimiento de la inversión empresarial sin que ese impulso se traduzca inmediatamente en una mejora del poder adquisitivo de los hogares.
Los resultados de aerolíneas, consumo y entretenimiento ayudarán a entender hasta qué punto el consumidor mantiene su capacidad de gasto.
Todo ello llega con la inflación en el 3.7%, el bono estadounidense a diez años alrededor del 5.1% y la Fed entrando en su periodo de silencio antes de la reunión del 27 y 28 de octubre. Los datos de actividad y sentimiento de final de semana ganarán protagonismo.
Así las cosas, la corrección no significa que el ciclo de la IA haya terminado, pero sí que el mercado empieza a exigir resultados donde ya no basta con crecer, sino que hay que generar beneficios, caja y justificar las inversiones.
Para los inversores, vigilaría la evolución de los semiconductores, la rentabilidad del gasto en IA y el coste de financiación. También revisaría la concentración de las carteras en tecnología.
La clave es que la IA puede seguir creciendo mientras muchas de sus compañías corrigen en bolsa. Acertar con la tendencia no significa acertar con el precio que pagamos por ella.
Niveles técnicos clave
No son recomendaciones de inversión. Solo comentarios desde un punto de vista técnico informativo.
1.- S&P 500
El S&P 500 mantiene su estructura alcista de medio plazo, aunque empieza a mostrar señales de agotamiento. Tras la fuerte recuperación desde los mínimos de abril, el índice lleva varias semanas moviéndose lateralmente entre los 7.550 y los 7.800 puntos, sin conseguir superar de forma sostenida sus máximos recientes.
Lo interesante es que, mientras el precio se mantiene cerca de máximos, el impulso se está deteriorando. El RVI (10) ha caído hasta 32.9, reflejando una pérdida de fortaleza compradora. Todavía no es una señal de cambio de tendencia, pero sí de mayor vulnerabilidad ante nuevas ventas.
La primera zona que vigilaría está entre los 7.600 y 7.650 puntos, donde el índice está poniendo a prueba su soporte inmediato. Perderla de forma sostenida abriría la puerta a una corrección hacia los 7.450–7.500 puntos y, posteriormente, hacia los 7.300–7.350.
Por arriba, los 7.800 puntos siguen siendo la resistencia principal. Superarlos permitiría recuperar impulso y reactivar la tendencia alcista.
Así las cosas, no estamos todavía ante una ruptura bajista, sino ante una fase de distribución potencial o consolidación tras una subida muy importante. La diferencia la marcará la capacidad del índice para defender soportes. Mientras no recupere los 7.800 puntos, el riesgo de corrección a corto plazo parece mayor que el potencial de una nueva aceleración alcista.
2.- El Bitcoin (BTC)
El Bitcoin reduce excesos, pero la recuperación sigue sin confirmarse.
El Bitcoin se mantiene cerca de los 81.500 dólares en un mercado que ofrece señales contradictorias. Las grandes carteras han acumulado cerca de 86.000 BTC desde mediados de septiembre y la presión vendedora de los inversores a largo plazo se reduce. Sin embargo, los ETFs acumulan salidas de unos 760 millones de dólares desde el 7 de octubre y la oferta de stablecoins ha caído ligeramente. Hay acumulación, pero todavía no vemos entrada suficiente de dinero nuevo.
En derivados, las liquidaciones de casi 950 millones de dólares del 15 de octubre han reducido el exceso de apalancamiento. El funding está contenido y no vemos señales de capitulación, aunque el riesgo sigue concentrado por debajo de los 80.000 dólares, donde hay cerca de 1.600 millones en posiciones largas potencialmente expuestas.
La macro tampoco ayuda. Con la inflación estadounidense en el 3.7%, el bono a diez años alrededor del 5.1% y una Fed todavía restrictiva, las condiciones financieras siguen presionando a los activos de riesgo. Ethereum y las altcoins son, por ahora, los más vulnerables.
¿Qué vigilaría? En el Bitcoin, defender los 80.000–80.400 dólares es fundamental. Perder esa zona abriría la puerta a los 78.000 dólares. Por arriba, recuperar los 84.200–85.000 con entradas en ETFs mejoraría el escenario, aunque los 88.000 podrían concentrar nuevas ventas. En Ethereum, la recuperación de los 2.500–2.560 dólares siguen pendiente.
Así las cosas, se podría mantener exposición al Bitcoin sin apalancamiento y hay que seguir siendo muy selectivo con las altcoins. El mercado está más saneado, pero todavía no más fuerte. Antes de aumentar riesgo, necesitamos ver que la acumulación se traduce en demanda real y que la liquidez empieza a mejorar.
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Equipo eToro
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