El Oro cotiza en $4.169: Mientras el mercado cae, la industria sube su objetivo
Ayer les hablé del oro que el mercado de corto plazo está castigando. Hoy les hablo del oro que los expertos más importantes del mundo acaban de defender en Italia.
El martes, en Sorrento, se celebró la conferencia anual de la London Bullion Market Association — la LBMA, que es esencialmente la institución que regula y representa al mercado global del oro físico. No son traders de corto plazo ni analistas de redes sociales. Son los bancos más grandes del mundo, los refinadores de oro, los custodios de lingotes y los gestores de reservas de gobiernos enteros. Cuando estas personas se reúnen una vez al año y dan su previsión de precio, vale la pena escucharlas.
Su previsión para los próximos doce meses: $5.013 por onza.
Desde $4.169 donde cotiza hoy, eso implica una subida del 20%. Y lo más interesante de ese número no es el destino.
El año pasado en su conferencia anual, los delegados de la LBMA habían proyectado que el oro estaría en $4.980 ahora. El precio real hoy es $4.169 — por debajo de esa estimación. Y aun así, este año volvieron a Sorrento y subieron su objetivo. No lo bajaron. No se asustaron con la corrección. Lo subieron.
Eso dice algo muy concreto sobre cómo leen el mercado quienes más lo conocen.
La crisis energética persistente, la inflación que no cede del todo y los rendimientos de los bonos en máximos del año son los vientos de frente que todo el mundo está mirando ahora mismo. La LBMA los reconoce. Pero también reconoce algo que el mercado de corto plazo tiende a ignorar: que esos mismos factores están acelerando exactamente las fuerzas que empujan al oro hacia arriba en el largo plazo. La fragmentación geopolítica está redefiniendo el sistema monetario global. La deuda soberana sigue creciendo sin solución visible. Y los bancos centrales siguen diversificando reservas hacia el oro porque la alternativa — acumular bonos del Tesoro americano con un déficit de 39 billones de dólares — genera cada vez mas incertidumbre.
El oro bajó un 3% en lo que va de año después de haber subido un 64% en 2025 — su mayor ganancia anual desde 1979. Esa corrección no sorprendió a nadie que estuviera leyendo los fundamentales. La sorprendente sería que no hubiera ocurrido.
Técnicamente, el oro está intentando mantenerse por encima del soporte de $4.104 — el mínimo de esta semana que ya fue testeado dos veces. Mantenerlo es la condición mínima para que la recuperación actual hacia $4.169 tenga continuidad. La resistencia inmediata está en $4.263, la media de 20 días. Por encima, $4.439 y $4.500 son los techos relevantes de corto plazo. La media de 200 días en $4.538 sigue siendo el nivel estructural que el metal necesita recuperar para que el sesgo cambie de neutral a constructivo.
Ahora quiero hablarles de algo que me parece más importante que cualquier nivel técnico.
La paciencia en este mercado no es una virtud pasiva. Es una estrategia activa. El inversor que compró oro en $4.500 en agosto y hoy ve $4.169 tiene dos opciones: vender con miedo y cristalizar una pérdida del 7%, o entender que está dentro de una corrección táctica en un activo que la institución más importante del mercado global acaba de proyectar en $5.013 dentro de doce meses.
Esas dos opciones no son iguales. Y la diferencia entre ellas no la decide el gráfico — la decide la claridad sobre el horizonte temporal en el que se está operando.
La cabeza fría en este mercado significa una sola cosa: no confundir el precio de hoy con el valor del activo. El precio de hoy lo determina la Fed, el petróleo y el dólar. El valor del activo lo determinan la deuda global, la demanda de reservas y la arquitectura financiera de las próximas décadas.
En Sorrento, los que mueven el mercado físico del oro miraron esos dos planos al mismo tiempo. Y eligieron $5.013.
Yo personalmente no tengo ninguna razón para no creerles.
Buena operativa.
Autor

J.Vanessa Arango
Analista Independiente
Ingeniera Financiera y de Negocios, especializada en análisis macro global con énfasis en oro, divisas y riesgo geopolítico.






