El Oro bajo presión: Inflación, petróleo y expectativas sobre la Fed
El mercado del oro atraviesa una etapa de volatilidad, marcada por el aumento de los precios de la energía, la persistencia de las presiones inflacionarias y las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos. El 22 de octubre, el metal precioso registró una caída significativa y alcanzó su nivel más bajo en aproximadamente dos meses, reflejando el cambio en las expectativas de los inversores sobre las tasas de interés.
Uno de los principales factores detrás de este movimiento es el repunte del petróleo, impulsado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y los riesgos de interrupciones en el suministro energético. El encarecimiento de la energía puede trasladarse a los precios al consumidor y dificultar la moderación de la inflación. En este contexto, los mercados consideran que la Reserva Federal podría mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo o incluso volver a subir las tasas.
Este escenario representa un desafío para el oro. Aunque tradicionalmente se considera un activo de refugio y una cobertura frente a la inflación, no genera intereses. Por eso, cuando aumentan las expectativas de tasas elevadas, los bonos del Tesoro y otros activos que ofrecen rendimientos pueden resultar más atractivos para los inversores. A su vez, un dólar estadounidense fortalecido puede encarecer el oro para los compradores que utilizan otras monedas y limitar la demanda internacional.
¿Qué puede pasar con el oro en los próximos días?
La atención del mercado se centra ahora en la reunión de la Fed del 27 y 28 de octubre y en los próximos datos de inflación, especialmente el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la referencia preferida del banco central para evaluar las presiones inflacionarias. Las señales sobre la evolución de los precios y las futuras decisiones de política monetaria podrían determinar la dirección del metal en el corto plazo.
Desde el punto de vista técnico, la zona de 4.000 dólares por onza adquiere relevancia como referencia psicológica. Una ruptura sostenida por debajo de ese nivel podría incrementar la presión vendedora, mientras que una recuperación permitiría evaluar si el oro encuentra suficiente demanda para estabilizarse.
En definitiva, el panorama inmediato sigue condicionado por la evolución del petróleo, el dólar, los rendimientos de los bonos estadounidenses y las expectativas sobre las tasas de interés. Mientras persistan las preocupaciones inflacionarias, el oro podría continuar bajo presión. Sin embargo, una moderación de los precios energéticos o señales de una política monetaria menos restrictiva podrían favorecer una recuperación.
Autor

Agustina Patti
Exness Group
María Agustina Patti ha trabajado tanto en empresas nacionales como multinacionales, así como también para brokers y academias de trading en diversos países.






