Oro a 4.017$: El rebote llegó y el nivel de 4.085$ decide si es giro o trampa
El oro hizo hoy lo que llevaba días sin poder hacer: volvió a pisar los $4.000. Después de tocar $3.920 en la madrugada, subió cerca de $100 en pocas horas, y la razón no fue técnica. Los resultados iniciales de las elecciones intermedias debilitaron al dólar y empujaron a la baja los rendimientos de los bonos, y cuando eso pasa, tener oro cuesta menos y el metal respira.
Pero un rebote no es un giro. Y por eso hoy quiero plantear dos mapas, uno alcista y otro bajista, porque el precio está justo entre los dos.
Primero, lo que el gráfico dibuja. El mínimo del viernes en $3.870 y el de esta madrugada en $3.920 forman un doble suelo, una figura que aparece cuando el precio intenta romper hacia abajo dos veces y no lo consigue. Hoy el oro rompió por encima de esa estructura y recuperó la media móvil de 50 períodos, que es simplemente el promedio de precios de las últimas 50 velas. Ese es el argumento de los alcistas, y no es poca cosa.
El escenario alcista funciona así. Una entrada prudente sería un retroceso hacia $3.980, donde está la media de 20 períodos, con el stop en $3.920. Desde ahí, el primer objetivo es $4.085, el segundo $4.203 y el tercero $4.213, y la relación entre lo que arriesgas y lo que puedes ganar va de 1,75 a casi 4. Para quien prefiere entrar con el impulso, la opción es esperar un cierre de 5 horas por encima de $4.040, aunque el stop en $3.920 queda amplio y la ecuación mejora mucho menos. Por eso me gusta más la entrada conservadora.
Ahora el otro lado, el que no conviene ignorar. En $4.085 está el retroceso de Fibonacci del 23,6%. Dicho simple, es el nivel donde, históricamente, un rebote suele hacer su primera pausa: de la caída desde los máximos, el mercado recupera una pequeña parte y los vendedores aparecen a comprobar si hay fuerza real. Si el precio llega ahí y deja una vela de rechazo, una mecha larga hacia arriba, el escenario bajista cobra sentido: entrada en $4.085, stop en $4.145 y objetivos en $3.980, $3.880 y $3.800. Hay una segunda zona de rechazo en $4.203, donde está la media de 200 días, pero ahí el stop debe ir por encima de $4.250 para no ser sacado por el ruido.
Mi confianza en ambos escenarios es media, y lo digo con honestidad. El rebote tiene motivos reales: el dólar más débil, los fondos cotizados de oro con un récord de $31.000 millones de entradas en el tercer trimestre y bancos centrales que compraron 321 toneladas netas en ese mismo periodo. Pero del otro lado sigue la sombra de una posible subida de tipos en diciembre, y el viernes llegan los datos de empleo, que pueden devolverle fuerza al dólar en minutos.
La gestión importa más que la entrada. En cualquiera de los dos mapas, al alcanzar el primer objetivo yo muevo el stop al punto de entrada y dejo correr el resto con un stop que sigue al precio. Así una operación ganadora no se convierte en perdedora.
Hay un dato histórico que me parece curioso, aunque lo cuento con cautela: según Kitco Research, en trece ciclos electorales desde 1974 el oro subió en promedio un 14% en los doce meses posteriores a unas intermedias. No es una promesa, es contexto.
Hoy el oro tiene dos puertas. Si cierra por encima de $4.085, el rebote gana credibilidad. Si se estrella ahí, lo de hoy fue solo un respiro.
Buena operativa.
Autor

J.Vanessa Arango
Analista Independiente
Ingeniera Financiera y de Negocios, especializada en análisis macro global con énfasis en oro, divisas y riesgo geopolítico.






