La presión sobre la deuda francesa pone a prueba el margen de maniobra del BCE
El BCE debería resistir la presión para responder de forma agresiva al renovado choque inflacionista en Europa. El aumento de los costes energéticos está impulsando los precios al alza, pero unas subidas drásticas de los tipos de interés también debilitarían el crecimiento y aumentarían la presión sobre los gobiernos altamente endeudados. Francia es el ejemplo más claro: su credibilidad fiscal ya se encuentra bajo presión debido al incumplimiento de los objetivos de déficit, el bloqueo político y el incremento de los costes por intereses.
Dado que las instituciones japonesas son importantes tenedoras extranjeras de bonos del Estado francés, una posible venta masiva por su parte podría aumentar la volatilidad del mercado. No obstante, unas ventas estimadas de entre 5.000 y 10.000 millones de euros serían manejables, y parece que la reducción forzosa de posiciones ya ha exacerbado parte de la reciente oleada de ventas.
Para los inversores, los bonos franceses pueden parecer baratos, pero la incertidumbre política y presupuestaria implica que un precio bajo no equivale necesariamente a una inversión atractiva. Los bonos alemanes siguen siendo la opción defensiva más sólida, mientras que el euro podría debilitarse aún más si persisten las preocupaciones fiscales. Por tanto, una respuesta gradual del BCE resulta sensata. El riesgo clave que hay que vigilar es si la presión en el mercado de bonos se mantiene concentrada en Francia o comienza a extenderse a otros países europeos altamente endeudados.
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Equipo eToro
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