Oro en 3.920$: Elecciones, Irán y un canal bajista que ya toca fondo
El oro llega al día de las elecciones estadounidenses en $3.920, a pocos dólares de su mínimo anual de $3.870, que tocó el viernes con una caída del 3,6% en una sola sesión. Es su nivel más bajo desde octubre de 2025. Y lo que más me llama la atención no es el precio, sino la razón por la que cayó.
El viernes el oro no cayó por la Fed ni por la guerra. Cayó porque las acciones tecnológicas se hundieron, hubo llamadas de margen y muchos inversores tuvieron que vender lo que más fácil se vendía. Y lo que más fácil se vende en un mercado en pánico es el oro. Esa es la parte incómoda de este momento: hoy el metal no está funcionando como refugio, está funcionando como caja de efectivo. Se vende para cubrir pérdidas en otro lado.
El lunes llegó el rebote. El oro subió cerca de un 2% cuando el petróleo se desplomó más de un 6% por las conversaciones entre Irán y Qatar para intentar poner fin a la guerra. Petróleo más barato significa menos presión inflacionaria, y eso le dio aire al metal. Pero hoy, con el mercado mirando las urnas y las noticias de Oriente Próximo, el precio ya devolvió parte de esa subida.
Ahora hablemos de lo que hay en el gráfico. El oro sigue dentro del canal bajista que nació en los máximos de septiembre y en el gráfico de 4 horas toca justo el borde inferior de ese canal. El RSI diario está en 36, cerca de la zona de sobreventa pero sin confirmarla, y el precio sigue por debajo de todas sus medias móviles, con la de 20 días en $4.064 funcionando como techo. Dicho simple: está barato en términos técnicos, pero que algo esté barato no significa que haya dejado de caer.
Los niveles que mando hoy son estos. El soporte inmediato está en $3.900 a $3.910. Perderlo con un cierre diario deja expuesto el mínimo anual de $3.870 y, por debajo, la zona de $3.800. Hay análisis semanales que advierten de un riesgo mayor hacia $3.500 si el $3.900 cede de forma sostenida, aunque yo lo trataría como escenario extremo y no como base. Al alza, la primera resistencia está entre $3.960 y $3.982, y el nivel que cambiaría el tono del mercado es $4.000. Sin recuperar los cuatro mil, cualquier rebote sigue siendo una oportunidad de venta para los bajistas.
Ahora las elecciones y Trump. Según informan distintos medios, funcionarios estadounidenses confirmaron un ataque contra Irán en la víspera de la votación, justo después de que el propio Trump hubiera prometido que no habría ataques antes de las elecciones. Al mismo tiempo siguen abiertas las conversaciones diplomáticas. Esa mezcla de ataque y negociación es exactamente lo que hace imposible leer el petróleo, y cuando el petróleo no se puede leer, el oro tampoco.
Lo que quiero que entiendan de las elecciones es que el mercado no está apostando por ningún partido. Está apostando contra la incertidumbre. El resultado puede mover las acciones tecnológicas, y si las acciones vuelven a caer con fuerza, el oro puede volver a ser vendido por liquidez como el viernes. Esa es la conexión que casi nadie está explicando: las urnas no mueven el oro directamente, lo mueve el efecto dominó sobre las bolsas.
Y el viernes llegan los datos de empleo, el dato que puede confirmar o enfriar las apuestas de una subida de tipos en diciembre, el verdadero techo sobre el precio del metal.
Mi lectura es clara. A corto plazo, el sesgo sigue siendo bajista mientras el oro no recupere $4.000. A medio plazo, un mercado cerca de sobreventa con ventas forzadas suele ofrecer oportunidades, pero solo para quien llega con paciencia, tamaño pequeño y stops claros. Hoy no es día de adivinar. Es día de esperar a que el precio muestre su mano.
Buena operativa
Autor

J.Vanessa Arango
Analista Independiente
Ingeniera Financiera y de Negocios, especializada en análisis macro global con énfasis en oro, divisas y riesgo geopolítico.






