Oro: El suelo no se adivina, se confirma
El oro abre la semana con una caída cercana al 2,5% y cotiza en torno a los 4.150 dólares, su nivel más bajo desde principios de agosto. Es el tipo de movimiento que despierta la tentación de siempre: ver el RSI en sobreventa y pensar que el rebote está a la vuelta de la esquina. Mi lectura es que en un entorno bajista tan limpio como este, intentar anticipar el suelo suele traducirse en pérdidas rápidas.
Lo primero es entender qué empuja al metal. La probabilidad de que la Fed suba tasas en octubre ronda el 70%, cuando hace una semana estaba cerca del 55%, y los rendimientos del Tesoro siguen en máximos de varios años. El fin de semana, además, Trump rechazó la oferta de Irán para poner fin al conflicto y reabrir el Estrecho de Ormuz, y el petróleo respondió al alza. Aquí está la paradoja que vengo señalando: la tensión geopolítica no está protegiendo al oro, porque el refugio que el mercado está eligiendo es el dólar, y un crudo más caro alimenta la inflación, que a su vez justifica más dureza de la Fed. Es una cadena que se retroalimenta, y el oro está atrapado en el eslabón más débil.
El gráfico cuenta lo mismo. En el diario, el precio está por debajo de la media de 100 días, en torno a 4.298, y de la de 200, cerca de 4.540, además de bajo la línea de tendencia descendente que ronda los 4.305. El RSI diario marca 35, todavía por encima de la sobreventa. En el gráfico de 4 horas sí baja de 23, y ahí es donde muchos operadores ven la señal de compra. Pero una lectura de sobreventa no es un giro de tendencia. Es solo la constatación de que la caída ha sido fuerte y rápida, y en mercados con este sesgo el precio puede permanecer sobrevendido mucho más tiempo del que aguanta una cuenta que apostó contra la corriente.
Los niveles a vigilar están a la vista. A la baja, 4.120 es el soporte inmediato y los 4.000 funcionan como suelo estructural y psicológico, con 3.941 más abajo si la presión se sostiene. Al alza, cualquier rebote se topa con 4.250 y después con la zona de 4.300, donde se agrupan la media de 100 días y la directriz bajista. Mientras el precio no recupere esa zona, un rebote es solo eso, un rebote dentro de una fase correctiva. Y si estos soportes se rompen, la caída raramente se detiene en el primer nivel que parecía lógico.
Por eso lo que separa a un trader que sobrevive de uno que no rara vez es el acierto en el timing, sino la gestión del riesgo. Operar a favor de la tendencia mientras esta se mantenga, dimensionar posiciones con un stop que tenga sentido técnico y aceptar que perderse los primeros puntos de un giro es un precio razonable por no quedar atrapado en el cuchillo que cae. La valentía se admira en otros terrenos; aquí lo que protege el capital es la disciplina.
Esta semana el mercado tendrá poco dato de alto impacto, pero sí los discursos de la Fed, los titulares de Oriente Medio y las cifras de empleo e inflación preferida del banco central. Cualquier sorpresa en ellos puede acelerar o frenar el movimiento. Hasta que el precio demuestre lo contrario, la paciencia vale más que la convicción.
Buena operativa.
Autor

J.Vanessa Arango
Analista Independiente
Ingeniera Financiera y de Negocios, especializada en análisis macro global con énfasis en oro, divisas y riesgo geopolítico.






