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Análisis

El mercado sigue alcista, pero esta semana tendrá que demostrar por qué

La renta variable estadounidense continúa moviéndose cerca de máximos históricos. La inteligencia artificial sigue concentrando buena parte de los flujos, los inversores mantienen una elevada exposición al riesgo y, por ahora, el mercado parece cómodo conviviendo con una inflación superior al objetivo de la Reserva Federal.

Sin embargo, esta semana podría aportar algunas respuestas importantes.

La atención estará puesta en la reunión de la Fed del miércoles y, especialmente, en la primera comparecencia pública de Kevin Warsh como presidente del banco central. Durante meses, el mercado ha descontado que el siguiente movimiento sería una bajada de tipos. Hoy esa narrativa parece menos evidente.

La economía estadounidense sigue creciendo a un ritmo razonable, el mercado laboral continúa mostrando fortaleza y las expectativas de inflación permanecen por encima de los niveles previos a la pandemia. No estamos ante una economía que necesite estímulos urgentes. De hecho, la gran pregunta ya no es cuándo llegarán los recortes, sino cuánto tiempo deberá mantenerse una política monetaria restrictiva para evitar que la inflación vuelva a consolidarse.

Las ventas minoristas, los datos de vivienda y la encuesta manufacturera de Filadelfia ayudarán además a medir si el crecimiento sigue resistiendo o empieza a mostrar síntomas de desaceleración.

Mientras tanto, otro cambio relevante empieza a tomar forma en la renta variable. Durante años, las recompras de acciones actuaron como uno de los principales soportes estructurales del mercado. Ahora, las grandes tecnológicas están destinando cantidades récord de capital al desarrollo de infraestructuras de inteligencia artificial, reduciendo parte de los recursos que anteriormente podían destinarse a recompras.

Al mismo tiempo, aumenta el volumen potencial de nuevas emisiones de acciones y grandes operaciones corporativas ligadas al ecosistema de IA. No supone una amenaza inmediata para la tendencia alcista, pero sí un cambio en la dinámica de oferta y demanda que ha favorecido a las bolsas durante buena parte de la última década.

La geopolítica también seguirá en el radar. Los líderes del G7 se reúnen esta semana en Francia y cualquier avance en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán será seguido de cerca por los mercados energéticos. Una reducción de las tensiones ayudaría a contener uno de los principales riesgos inflacionistas actuales: un nuevo repunte sostenido del precio del petróleo.

A todo ello se suma un factor técnico que podría aumentar la volatilidad a corto plazo. El jueves coincidirán el vencimiento trimestral de derivados (el conocido “triple witching”) y varios rebalanceos de índices, una combinación que históricamente suele generar movimientos bruscos en algunos activos.

La tendencia de fondo sigue siendo favorable para los activos de riesgo. No hay señales claras de recesión, los beneficios empresariales continúan sosteniendo las valoraciones y la liquidez sigue apoyando al mercado.

Pero también es cierto que las bolsas han entrado en una fase donde cada subida exige más justificación que la anterior. Los inversores ya no solo necesitan una narrativa sólida alrededor de la inteligencia artificial. Necesitan que el crecimiento económico, los beneficios empresariales y la inflación sigan evolucionando en la dirección correcta.

Porque los mercados alcistas rara vez terminan por falta de entusiasmo. Normalmente terminan cuando las expectativas avanzan más rápido que la realidad.


Niveles técnicos clave 


No son recomendaciones de inversión. Solo comentarios desde un punto de vista técnico informativo. 


1.- S&P  500

El S&P 500 sigue mostrando una estructura claramente alcista. Tras encontrar suelo en la zona de 6.350 puntos en abril, el índice recuperó toda la caída y ha marcado nuevos máximos históricos cerca de 7.650.

La referencia inmediata está precisamente en esa zona de 7.600-7.650. Mientras no la supere con claridad, el mercado podría necesitar una fase de consolidación después de una subida superior al 20% en apenas dos meses.

Por abajo, el primer nivel relevante se sitúa en 7.435 puntos. Mantenerse por encima de esa zona mantiene intacto el impulso de corto plazo. Si se pierde, la siguiente referencia aparece en 7.200-7.250, donde comenzó el último tramo vertical alcista. Una corrección hacia ahí seguiría siendo normal dentro de una tendencia sana.

La zona verdaderamente importante está en los 6980-7.000 puntos. Mientras el índice cotice por encima, la estructura de fondo sigue favoreciendo a los compradores. Perder ese nivel sería la primera señal de que la corrección puede ir más allá de una simple toma de beneficios.

2.- El Bitcoin (BTC)

El BTC sigue moviéndose en una zona que empieza a resultar interesante desde el punto de vista de valoración, pero donde todavía cuesta encontrar evidencias de que la demanda haya regresado.

Tras perder temporalmente los 60.000 dólares esta semana, el mercado se mantiene alrededor de los 64.000 dólares mientras continúa absorbiendo una combinación de factores que explican la debilidad reciente.

Por un lado, los ETFs spot estadounidenses acumulan ya más de 2.000 millones de dólares de salidas en junio, prolongando una tendencia que ya vimos durante el mes anterior. Por otro, las métricas on-chain reflejan que la capacidad del mercado para absorber oferta se ha deteriorado de forma significativa. La denominada “apparent demand” muestra una contracción equivalente a unos 650.000 BTC, una señal de que los compradores no están entrando con la intensidad necesaria para compensar la presión vendedora.

A esto se suma un dato poco comentado, donde el coste estimado de producción para gran parte de los mineros cotizados ronda actualmente los 71.000 dólares. Con el BTC cotizando por debajo de ese nivel, parte de la industria opera con márgenes muy reducidos o incluso negativos.

Y, como telón de fondo, vuelve a aparecer la macroeconomía. La inflación estadounidense ha recuperado protagonismo y toda la atención está puesta ahora en la reunión de la Reserva Federal del 16 y 17 de junio. Más que la decisión sobre los tipos será el mensaje sobre inflación, crecimiento y futuros movimientos de política monetaria lo que probablemente determine el siguiente gran movimiento del mercado.

Así mismo, los indicadores de valoración empiezan a acercarse a zonas históricamente relevantes. El precio realizado se sitúa alrededor de los 53.000 dólares y BTC cotiza cerca de su media móvil de 200 semanas, una zona donde históricamente se han formado suelos importantes del ciclo.

El problema es que las métricas de capitulación todavía no alcanzan niveles comparables a los vistos en 2022. Las pérdidas realizadas acumuladas siguen muy por debajo de los máximos registrados durante aquel mercado bajista, lo que sugiere que el proceso de limpieza de oferta podría no haber concluido.

Así las cosas y mientras que la tesis de largo plazo sobre BTC ha cambiado poco durante los últimos meses, lo que sí ha cambiado es el comportamiento del mercado en el corto plazo.

Hoy la cuestión no parece ser si BTC cotiza en una zona atractiva de valoración. La cuestión es qué necesita ocurrir para que vuelva a entrar demanda suficiente y esa zona de valor se transforme en una tendencia alcista sostenible. Y, de momento, gran parte de la respuesta depende de tres variables.

La primera es la Reserva Federal. Más que la decisión sobre tipos, el mercado necesita claridad sobre la evolución futura de la inflación, los tipos reales y las condiciones de liquidez. La segunda son los ETFs. Durante buena parte de 2024 y 2025 fueron el principal motor de demanda estructural. Su estabilización volvería a ser una de las señales más relevantes para evaluar un posible cambio de tendencia. La tercera es puramente técnica: la capacidad de BTC para mantener la zona de los 60.000 dólares. Cuanto más tiempo consiga consolidar por encima de ese nivel, mayor será la probabilidad de que los inversores comiencen a reconstruir posiciones.

Por eso, para quienes invierten con un horizonte de varios años, el debate ya no gira tanto alrededor de si BTC está barato o caro. El verdadero indicador que vigilar es cuándo volverá la demanda. Porque los suelos de mercado rara vez se forman cuando desaparecen los vendedores; normalmente aparecen cuando regresan los compradores.



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