Inflación y Tasa de Interés

Inflación es el aumento generalizado y persistente del nivel medio de los precios de bienes y servicios. Si queremos saber cuál es el nivel de inflación de una economía, tomamos una lista de bienes y servicios representativa del consumo de los hogares (canasta familiar) y, conocidos todos los precios, se calcula el precio medio de la canasta de familiar; de esta forma es posible tener una idea de cuánto puede costar la canasta familiar. Repitiendo estos cálculos diariamente se podría conocer si los precios de la canasta familiar, en promedio, están variando. Puede suceder incluso que los precios de algunos rubros de la canasta familiar hayan subido y otros bajado en la misma proporción, por lo que no habrá variado el precio medio de la canasta familiar. Si el nivel medio de precio (costo de la canasta familiar) sube se dice que hay inflación, si el nivel medio de precios (costo de la canasta familiar) baja se dice que hay deflación.

Dado que la inflación y deflación se miden en función de los niveles medios de precios, es posible que algunos precios suban o bajen continuamente sin que varíe el nivel medio de precios, debido a que las subidas de precios de algunos bienes o servicios pueden verse compensadas por la bajadas de precios de otros bienes o servicios; en estas circunstancias, los precios relativos varían, pero no los precios medios.

En la medida en que los precios de los bienes y servicios aumenten, menores cantidades de los mismos podrán comprar los consumidores. Por ello, se dice que la inflación disminuye el poder adquisitivo o de compra. Lo usual es que la tasa de interés sea más alta que la tasa de inflación, de manera tal que se pueda mantener el valor real del dinero en el tiempo.

Tasa de Interés es el precio que se paga por el uso del dinero, el cual se expresa generalmente como un tanto por ciento anual sobre la suma de dinero prestada, aunque dicho porcentaje también puede definirse para períodos más breves: un mes, una semana, un día, horas.

La tasa de interés, en principio, depende de la valoración que haga quien presta el dinero con respecto al riesgo de no recuperarlo: cuanto mayor sea el riesgo, mayor tendrá que ser el interés para compensarlo. La incertidumbre hace que la misma suma de dinero tenga más valor, relativamente, en el presente, pues la utilidad que ésta alcance en el futuro siempre podrá ser inferior a la actual.

Pero, más allá de este primer elemento, la tasa de interés reinante en un mercado será aquel que iguale la oferta de fondos con su demanda. Estos fondos, como cualquier otro bien, tendrán así un precio de equilibrio en el mercado, que será la tasa o el tipo de interés al que se alcance. En un mercado abierto no existirá, por cierto, un solo tipo de interés: éste variará con respecto a la clase de préstamos de que se trate, es decir, según los montos, plazo, tipo de amortización y garantías que aporte el deudor. Si la oferta o demanda de dinero se modifica habrá un movimiento en la tasa de interés que se trasladará, siempre que haya libre movimiento de los capitales, a todos los tipos diferentes de préstamos, tendiendo a preservarse en general la diferencia existente entre los mismos. Pero las tasas de interés tenderán a reflejar, también, la tasa de ganancia existente en una economía ya que ninguna empresa podrá tomar fondos prestados, salvo excepciones coyunturales, a una tasa de interés más alta que la tasa de ganancia promedio que obtiene, pues de otro modo estaría perdiendo dinero.

Desde el punto de vista macroeconómico, la tasa de interés es determinada tanto por la demanda de dinero como por su oferta. Dado que la oferta monetaria depende de las emisiones que realizan los bancos centrales estos pueden, según las circunstancias, alterar en mayor o menor medida la tasa de interés.

Tasa de interés activa es aquella que cobran los bancos y otras instituciones financieras, que colocan su capital en préstamos, a las empresas y particulares.

Tasa de interés pasiva es aquella que pagan los bancos y otras instituciones financieras cuando toman dinero de las empresas y particulares en forma de depósitos de ahorro, a plazo y otras formas de captación de dinero.

Tasa de interés real es aquella que toma en cuenta el efecto desvalorizador de la inflación; así, si una tasa de interés es del 20% anual y la inflación, en el mismo período, es de un 18%, la tasa de interés real será sólo 2%, pues esta es la proporción en que ha crecido el capital.

Tasa de interés nominal es aquel que devenga normalmente un capital, durante un período determinado de tiempo, sin tomar en cuenta el aumento general de los precios o Inflación.

Tasa de Interés Efectiva es la tasa que realmente actúa sobre la operación financiera pactada, tomando en cuenta la capitalización del dinero en el tiempo. Por ejemplo si se deposita US$ 100.000 a una tasa nominal del 8% anual, con una capitalización trimestral, la tasa efectiva estará expresada por los intereses correspondientes al capital al finalizar el período.

Así un capital inicial de US$ 100.000 dará:

n x p

M = C {1 + (i ÷ p) }

M = Monto final
C = Capital inicial
n = Período de tiempo
p = Período de capitalización

M = 100.000 x { 1 + (0.08 ÷ 4 )} = 108.243,22

si US$ 100.000 ganan en un año US$ 8.243,22. La tasa efectiva será de: 8,24 %

Podemos destacar tres factores claves que influyen sobre las tasa de interés.

La oferta y demanda de dinero: a mayor demanda de dinero, mayor tasa de interés y viceversa.

La intervención de los bancos centrales: los bancos centrales, a través de los instrumentos de política monetaria pueden reducir o aumentar la cantidad de dinero en circulación, trayendo como consecuencia el aumento o disminución de las tasas de interés.

La inflación: hace que los bancos deban prestar a una tasa que esté por encima de la tasa de inflación; es por ello que a mayor inflación mayor tasa de interés y viceversa.

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