Un mercado más que interesante para la semana entrante

Se va una semana que, otra vez, tiene al dólar como ganador.  Y llega otra que puede replicar el comportamiento de la moneda estadounidense, que tiene por delante varios estímulos.  El más importante de ellos, sin dudas, las dos alzas de tipos de interés de la Fed.

La segunda semana del mes es la que menos datos importantes ofrece en términos macroeconómicos.  De allí es que la atención estuvo puesta en cuestiones políticas, que a menudo suelen influir sobre el mercado de divisas, aunque no fue esta la oportunidad.  Los entredichos, subidos de tono por momentos, entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus colegas europeos, provocaron una reunión de emergencia de estos últimos en Bruselas, ante la amenaza de aquel de marcharse de la OTAN si Europa no incrementa su presupuesto de defensa.  Los rusos, atentos, sonríen.

Pero las críticas a Trump, que en gran parte pasan por sus formas toscas, no puede esconder el gigantesco déficit que su país tiene con el resto del mundo. Con Europa, solamente, acumula 150 mil millones de dólares anuales, que Trump, a diferencia del complaciente Obama de pocos años atrás, quiere reducir a cero. 

De todas formas, estos entreveros no tuvieron mayor influencia, aunque sí podrían tenerla en el futuro, si las amenazas mutuas de restricciones, cambios y aranceles se cumplen.  Pero, políticos al fin, por ahora estos líderes han sabido frenar a tiempo antes de que la guerra comercial estalle en su totalidad.  Y también lograron frenar antes de una guerra mucho peor, como la que amenazaban con desatar Corea del Norte y el propio Estados Unidos.

Por eso, fue común leer en estos días los titulares de alzas y bajas del dólar al compás de temores reavivados o diluidos a una guerra comercial.  Solo el dato de inflación de Estados Unidos, conocido el jueves, sacó al mercado de esta dinámica, aunque el efecto fue muy escaso sobre los precios del dólar.

Fue también algo extraño ver al dólar canadiense cayendo en la forma que lo hizo luego de que el Banco de Canadá elevara la tasa de interés, medida de todos modos ampliamente esperada, al 1.5%.  El Loonie reaccionó bien a la noticia, pero finalmente se rindió ante una caída fuerte del petróleo, que tampoco tiene mucha explicación:  los inventarios de crudo de Estados Unidos, conocidos el miércoles, ofrecieron una caída de gran tenor.

Lentamente, el euro y la libra Esterlina se acercan a sus mínimos del año, y todo está dado para que los quiebren en los próximos días.  No hay datos que ayuden a las dos monedas más importantes de Europa, y la caída podría ser especialmente dura para la divisa británica, que se encuentra inmersa en el enorme lío en que se metió Reino Unido con el Brexit.  Claro que su ejecución aún está en duda, y sus partidarios comienzan a alejarse.  La impresión que queda es que finalmente el famoso Brexit quedará en una declaración de protesta de Reino Unido ante la UE, buscando regular las cuestiones migratorias, y todo lo demás quedará sin efecto, o postergado por varios años.   Ahí, pero solo ahí, será el momento de comprar libras.

Tampoo le ha ido bien al yen en estos días, y ello es producto de la búsqueda de riesgo por parte de los mercados.  Para muestra, la onza de oro está a punto de llegar a mínimos de exactamente un año, valor que tocará al quiebre de 1236 dólares.  Y el franco suizo, otro instrumento de refugio (mirado con cierta desconfianza desde enero de 2015, eso sí), ya cayó de la paridad ante el dólar.

La semana que se inicia será completa en términos de informes:  el PBI de China, previsto para las primeras horas del lunes, puede impactar en las monedas de Oceanía, dólar australiano y neocelandés, ambas a la baja en estos días.

En Estados Unidos, las ventas minoristas podrían revertir la pálida imagen que dejó el índice de inflación de junio, y los permisos de construcción podrían darle al dólar un impulso adicional.

Por su parte, en Reino Unido las cifras de ventas minoristas e inflación de junio darán que hablar, aún cuando la cuestión del Brexit eclipsa cualquier informe.

Como se ve, una semana interesante, con buenas oportunidades, y con un dólar que tiene bastante más para ganar.

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