Un cierre de año muy particular

En las últimas semanas, el protagonismo de los mercados pasó por la Bolsa de Nueva York. Una fuerte caída de las acciones principales fue el disparador de una serie de conjeturas acerca del futuro inmediato, las cuales aún están lejos de resolverse.

La semana que se va nos mostró una ola de pánico que afectó mayormente a los índices Dow Jones, Nasdaq 100 y S&P 500, que quedaron cerca de quebrar sus tendencias alcistas de largo plazo, algo que no sucedía desde la crisis de 1987.

Sin embargo, lograron recomponerse, y terminan la semana, y el año, con un tinte alcista de corto plazo, que no aplaca del todo los temores, pero aleja a los precios de los temidos mínimos de cierre, que podrían indicar un desplome para el próximo mes.

Las divisas se hicieron eco parcialmente de esta situación. Con una evidente baja de volumen de negocios, el mercado se tornó lento, y con un dólar que se presentó mixto en sus cruces principales.

Así, mientras el petróleo ganaba más de 4 dólares en muy pocas horas, el dólar canadiense apenas pudo aprovechar este movimiento, y se posiciona a la baja para la primera semana de enero, llegando a un nuevo mínimo de un año y medio, en una caída que se aceleró a partir de la reunión de política monetaria del BoC.

El euro, en tanto, que parecía caerse definitivamente luego del mínimo anual de 1.1215, logra cerrar diciembre con otra cara, y acercarse a 1.1500, un valor poco imaginable apenas días atrás. La semana que comienza podría mostrar a un euro aún más fuerte, aunque para ello deberá superar claramente 1.1500.

La libra Esterlina, por su parte, no logra desprenderse de su estigma: el Brexit. Después de innumerables idas y vueltas, el año termina sin ninguna definición, y a la espera de que el Parlamento británico apruebe o no el plan propuesto por Theresa May. Todo indica que no será aprobado, que May deberá irse, y que el Brexit pasará a ser un mal recuerdo, o se aprobará de una forma que no será tan grave. En cualquier caso, es extraño ver a la libra debajo de 1.3000, y hasta de 1.4000, valores que podría recuperar rápidamente si el Brexit quedara en el olvido. Por lo pronto, el par GBP/USD no presenta una tendencia clara de corto plazo, y tanto podría vulnerar 1.2800 como caer de 1.2500, dependiendo de la marcha del mercado en general.

El yen vuelve a fortalecerse, y parece inminente el quiebre de 110.00, lo que lo posicionaría al alza para el mes de enero. La moneda nipona sí logró aprovechar el clima de incertidumbre reinante, y comienza a tomar forma un movimiento alcista que podría llevarlo incluso debajo de 108.00 muy pronto.

En una semana que será más bien corta -lunes semi festivo, martes sin mercado, miércoles con poco volumen-, la agenda de noticias tendrá algunos informes que conviene seguir. Los más importantes, sin dudas, son los de empleo de Estados Unidos. El jueves será el turno de la encuesta ADP de empleos privados, en tanto el viernes se conocerá el dato del Departamento de Trabajo. Estos informes serán, en nuestra opinión, el verdadero punto de partida del año, y comenzarán a delinear la tendencia que este dólar deslucido y sin timón muestra en el cierre de diciembre

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