La política monetaria acomodaticia en Europa está creando un contexto favorable para las empresas

La incertidumbre política ha vuelto a Europa, pero creemos que la economía de la zona euro sigue siendo lo suficientemente fuerte como para soportar estas turbulencias. El impulso económico en la región es positivo, respaldado por un banco central que continúa con las políticas acomodaticias, en contraste con la Reserva Federal, que está pisando el freno.

De hecho, la divergencia entre las políticas monetarias de Estados Unidos y Europa se ha vuelto más marcada en los últimos meses. La Fed ha elevado los tipos de interés dos veces en 2018 y ha señalado que es probable que haya dos aumentos más en lo que resta de año. De cara a junio del próximo año, se espera que los tipos de la Fed alcancen el 3% como máximo, mientras que es probable que el Banco Central Europeo empiece a considerar su primera subida de tipos desde 2011, al tiempo que planea una salida prudente de su programa de estímulos.

Expectaitvas FED-BCE
En junio, el BCE anunció que, en función de los datos de los que disponga, en diciembre de este año pondría fin a su programa de compra de bonos. El presidente del BCE, Mario Draghi, añadió que el banco central espera que los tipos se mantengan en sus niveles actuales al menos hasta mediados de 2019, posiblemente más. Junto con estos niveles históricamente bajos, se espera que el BCE reinvierta los fondos procedentes del vencimiento de los bonos a lo largo de 2019, o durante el tiempo que sea necesario. Esto mantendrá unas condiciones monetarias acomodaticias y unas condiciones de liquidez favorables.

La decisión del BCE de reducir su programa de compra de bonos se produce cuando la región experimenta un crecimiento económico continuo (la economía de la zona euro se ha expandido por 20 trimestres consecutivos) y un aumento de los salarios.

De hecho, como muchos indicadores se mantienen firmes o se están fortaleciendo, argumentamos que las expectativas económicas están preparadas para un repunte desde los niveles actuales. El entorno para los consumidores en la eurozona sigue siendo positivo, respaldado por los bajos tipos de interés y un mercado laboral en constante mejora. La tasa de desempleo en la zona euro está en mínimos de nueve años, el 8,5%, mientras que los salarios están creciendo a una tasa saludable del 1,8% anual. Además, la actividad económica en los sectores de fabricación y servicios continúa expandiéndose a un ritmo sólido.

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Contexto favorable para la renta variable europea

La política monetaria acomodaticia en Europa también está creando un contexto favorable para las empresas, ya que las condiciones financieras siguen siendo relativamente flexibles. La divergencia entre la política de la Reserva Federal y del BCE podría preparar el escenario para sorpresas en los beneficios empresariales de Europa en la segunda mitad del año.

Entre los sectores industriales, el ritmo de crecimiento de los beneficios en tecnologías de la información ha sido excepcionalmente alto, y el de energía también ha experimentado un fuerte crecimiento. Este último se ha beneficiado de las expectativas sobre el precio del petróleo, que ha aumentado en los últimos dos años a medida que los inversionistas han reevaluado sus puntos de vista sobre la producción de esquisto estadounidense y el impacto de los vehículos eléctricos en la demanda mundial de petróleo.

El sector financiero se coloca entre los sectores más débiles en lo que va de año debido a que las expectativas sobre los tipos de interés en Europa se vieron desplazadas por la incertidumbre política en Italia y España, que se intensificó durante el segundo trimestre. Las preocupaciones de que Italia, la tercera economía más grande de la zona euro, podría tratar de abandonar el euro, aumentaron sin parar tras la formación de un gobierno populista a principios de junio.

Sin embargo, desde entonces, los líderes del gobierno de coalición se han alejado de algunas de sus propuestas más controvertidas y han suavizado su retórica contra el euro. Al mismo tiempo, las encuestas parecen revelar que el apoyo al euro y a la permanencia en la Unión Europea han aumentado en el país transalpino. Aún así, la situación sigue siendo inestable y es un área que seguimos monitoreando de cerca.

Creemos que un enfoque activo de inversión es el más adecuado para encontrar oportunidades atractivas en Europa, particularmente en un entorno donde hay varias dinámicas incidiendo en el mercado.

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