La Fed y el BoE le darán ritmo al dólar y a la libra esterlina

La que se va es una semana que quedará en el recuerdo, sin dudas. Los muchachos de Theresa May terminaron consiguiendo lo que querían, que es cumplir lo que en teoría es la voluntad popular (algo antigua, sin dudas, y con información cambiada), pero sin tomar decisiones inmediatas.

El Brexit finalmente se ejecutará, sí, pero no se sabe cómo ni cuándo, y es exactamente lo que May quería. De manera que la cantidad de votaciones que tuvieron lugar en el Parlamento en Londres solo fueron dando marco a lo que parecía que podía suceder.

La libra esterlina pasó días, digamos, acalorados. Con una fuerte volatilidad, subió y bajó de a 250 puntos, tal como se esperaba, aunque la postergación de la salida de la UE la tomó por encima de 1.3200, y finalmente ofreció un impulso alcista en línea con una cierta debilidad del dólar.

Seguramente, la gente del Banco de Inglaterra, que se reúne el próximo jueves, tendrá algo para decir al respecto. O bastante, salvo anunciar un alza de tasa de interés que, en medio de este escándalo no tendrá lugar durante un buen tiempo.

Pero antes que el BoE se expresará la Fed. El miércoles, el Sr Powell, presidente de la entidad, hablará al cabo de la reunión de política monetaria, sin aumentos de tipos, por supuesto, y hablando nuevamente del balance, que es la montaña de dinero que colocó el organismo durante varios años, y que ahora busca recuperar. Esa montaña, de acuerdo a la presentación de Powell en el Congreso, no se moverá durante unos meses, para evitar turbulencias en la economía.

El resto de los activos no estuvo especialmente atractivo. Solo el petróleo se destacó, con un nuevo máximo anual, y buscando ahora los 60 dólares, nivel que le costará mucho pasar (en 58.45 se ubica el 50% de su caída de octubre a diciembre).

La onza de oro también ganó terreno, pero lejos de sus mejores días. Solo llegó a 1310 dólares, recuperando 30 dólares desde sus mínimos de 1280, y mostrando una fuerte volatilidad.

Las monedas europeas, excepción hecha de la libra esterlina, no dejan mucho para el análisis, aunque el euro, por caso, se alejó de sus mínimos del año en 1.1175, para ganar más de 130 puntos. Poco para una de las divisas líderes.

Excluyendo a los anuncios de la Fed y el BoE, la semana entrante asoma como de consolidación de tendencias. No esperamos cambios sustanciales en las divisas principales, y tan solo los índices bursátiles de Nueva York podrían dar otro golpe.

Estos se ven beneficiados por los rumores de un acuerdo entre Estados Unidos y China, bastante demorado por cierto, por lo que cabe esperar que esta vez no se cumpla el dicho de “comprar con el rumor, vender con la noticia”.

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