Fed, BoJ y BoE: Una semana que dejará huella en los mercados

En pocas oportunidades se da el caso de que en la misma semana se combinen tantas reuniones de bancos centrales y datos clave, como sucederá en la semana entrante.Los encuentros de política monetaria pueden ser, en muchos casos, eventos de poca monta, sin mucho efecto en los precios de las monedas involucradas.  Pero no será este el caso. Lo que viene, es una semana vibrante y repleta de oportunidades.

Veamos. El Banco de Japón se reunirá el martes 31, para definir su política monetaria.  En verdad, desde hace años, las presentaciones del Gobernador Kuroda no son atractivas.  Reunión tras reunión, el funcionario dice más o menos lo mismo, manteniendo al yen como una moneda cuyas oscilaciones dependen en gran medida de los humores y temores del mercado.  Cuando las cosas se ponen difíciles, el yen se aprecia, y viceversa.  Sin embargo, desde varios días atrás circula la versión de que el BoJ anunciará cambios sustanciales en su política.  Desde 2015 mantiene una tasa de interés negativa, bonos en 0%, y una colocación de fondos en compras de ETF por varios billones de yenes.  Esto podría cambiar la semana próxima, lo cual redundaría en un alza del yen, que en las últimas semanas presentó una tendencia bajista muy marcada, al punto de quedar cerca de su mínimo anual (113.38 en enero), la semana pasada.

Si el yen crece, lo cual aparece como una probabilidad muy alta desde varios puntos de vista, entre ellos el análisis técnico de medio plazo, entrarán a jugar con fuerza los pares cruzados, es decir, aquellos en que los no interviene el dólar directamente, y que se tratan de arbitrajes, sin fundamentales; entre ellos, el GBP/JPY y EUR/JPY son los más populares.

Ocurre que, por la mano contraria, circulan el euro y la libra Esterlina, cuyos destinos, por el momento, parecen ser el de visitar nuevos mínimos anuales en los próximos días.

El euro se vio nuevamente afectado por un discurso de Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que dejó más dudas que certezas.  Entre estas últimas, está la de saber que hasta septiembre de 2019 no habrá cambios en los tipos de interés de la entidad, que siguen en cero desde hace mucho.  Esta inmovilidad, y sobre todo la falta de definiciones del BCE, junto con la política de elevar la tasa de la Fed en forma casi programada (ya lleva siete alzas desde diciembre de 2015 y tiene previstas dos más durante 2018), no le deja margen alguno al euro, salvo alguna corrección puntual.  Mucho más aún cuando las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Europa parecen entrar en una pausa, tal como quedó plasmado en la reunión del miércoles entre Trump y Juncker.

El euro poco podrá hacer para defender la zona de 1.1505, el mínimo que tocó el 21 de junio, y que es a su vez el mínimo de más de un año, si no logra mantenerse rápidamente por encima de 1.1550, un soporte de gran calibre.  Y todo indica que la próxima semana un movimiento de este tipo podría tener lugar.

En cuanto a la libra Esterlina, sigue tironeada entre los partidarios del Brexit, que cada día son menos aunque más agresivos, y los que quieren borrar de la historia el 23 de junio de 2016, día del fatídico referendo que dejó, al menos en los papeles, a Reino Unido afuera de la Unión Europea.  La pobre libra se vio aliviada el miércoles, ante la decisión de la líder Theresa May de encarar personalmente las negociaciones del Brexit con la UE.  Pero el jueves le respondieron con munición gruesa desde el otro lado, aclarando que no habrá ventajas aduaneras para Reino Unido.  El plan británico está bastante claro:  no más inmigración impuesta por la UE, pero sí libre aduana con la UE.  Y desde la Unión le responden, todo o nada;  por ahora es nada.

Con ese panorama, la libra va perdiendo fuerza periódicamente, y sus recuperaciones no logran superar los máximos anteriores, formando tendencias bajistas difíciles de quebrar.  Ya termina la semana apuntando a 1.3000, y si bien las negociaciones del Brexit entran en una pausa hasta mediados de mes, lo único que puede darle cierta fuerza a la libra es un alza de tipos de parte del Bank of England, que se reunirá el próximo 2 de agosto.  Un evento clave en la semana, tal vez el más importante de todos.  Si sube la tasa, algo que el BoE tuvo que esquivar por las desventuras del Brexit pese a tener una inflación altísima, la libra volverá a sentir algún alivio, atenuado por tratarse de un evento muy anunciado.  Pero no es unánime el pronóstico, y si finalmente la tasa queda en el 0.5% como hasta ahora, habrá que ir a buscar a la libra debajo de 1.2800 en pocos minutos.

Y como si fuera poco que el BoJ y el BoE se reúnan con espacio de 2 días, en el medio queda la reunión de la Fed.  Paradójicamente, y pese a ser el evento más importante de los mercados en la actualidad, esta vez no será tan relevante en términos de impacto en los precios del dólar.

No habrá aumentos de tipos, aunque el comunicado del FOMC será determinante para conocer la visión del organismo respecto a lo que viene.  Los mercados descuentan dos alzas más de tipos para 2018, que podrían tener lugar en las últimas dos reuniones del año, con lo que cerraría este período en 2.5%, algo más razonable respecto a la inflación que ya alcanzó el objetivo del 2%, con un desempleo en mínimos de 18 años, y con un PBI que crece muy por encima de años anteriores.

La semana la cierra el dato de empleos de Estados Unidos, previsto para el viernes 3 de agosto.  Con la creación de empleo en niveles ideales, que superan el crecimiento demográfico, y la tasa de desempleo en situación de “pleno empleo” según la Fed, lo que toma relevancia es el promedio de ganancias por hora, cifra que dio lugar a ciertos movimientos poco explicables del dólar a inicio de febrero.  Es verdad que estos datos han perdido impacto, pero aún así, siguen siendo los que ponen en marcha el mes, más allá de que, puntualmente en la semana entrante, vienen precedidos por los anuncios antes mencionados.

En el medio, por supuesto, habrá otros informes también importantes:  los de fin mes en Estados Unidos, el PBI de Canadá, confianza del consumidor del Conference Board, cifras de manufacturas y de servicios en Reino Unido, entre otros. 

Una semana como para sentarse con paciencia a analizar, estudiar, ver resultados, y aprovechar las oportunidades, que serán mucha y valiosas.

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