El dólar, con sentimientos encontrados

Todo parecía encaminarse para un fin de año a toda marcha para el dólar: inflación en objetivo, desempleo en niveles mínimos de medio siglo, tasa de interés con constantes aumentos, la economía estadounidense creciendo a todo vapor, y el resto del mundo enredado en conflictos extraños, como el Brexit, del cual no hay antecedentes.

Pero las tendencias tienen un día corrigen, y otro día terminan. Y la tendencia alcista del dólar parece entrar ahora mismo en una corrección cuya profundidad no solo dependerá de lo que pase en Estados Unidos, sino también de las acciones que tomen en otras latitudes.

El miércoles, el presidente de la Fed, Jerome Powell, sorprendió con un discurso en el cual expresó que la tasa actual se ubica apenas por debajo de los niveles neutros. Es algo que no cuesta entender: la tasa en el 2.5%, y la inflación en niveles parecidos.

La declaración de Powell disparó al dólar a la baja de inmediato, una reacción lógica de los mercados. En Wall Street se festejó como un día de gloria, al interpretar en una primera instancia que no habrá nuevos aumentos de tasa en 2019.

Pero el clima de euforia fue cambiando con el paso de las horas, dado que el razonamiento de Powell puede ser interpretado de varias formas. Hay ejemplos de este tipo en los libros de lógica, en los que se explica que una afirmación puede ser incluso falaz en casos como este.

Powell dijo lo que dijo, pero no que no habrá aumentos. Tampoco que pretende dejar la tasa en un nivel neutro. ¿Por qué no habría de llevarla por encima del 3% si la inflación no cede? Y si el petróleo aumenta la semana próxima, como bien puede suceder con la cumbre de la OPEP ¿no habrá riesgos de inflación? Preguntas de este tipo son las que surgieron con el paso de las horas, y ahí están, pendientes de respuestas válidas.

Y así seguirán al menos hasta la reunión de política monetaria de diciembre, al cabo de la cual habrá una conferencia de prensa a cargo del propio Powell. ¿responderá los interrogantes? No lo creemos. Pero sí al menos podría comenzar a despejarse el camino para lo que viene.

Lo cierto es que, dando el gusto al presidente Trump, el dólar frenó su alza. No es justo critica a Trump justamente por eso: todos los presidentes del mundo quieren una moneda débil que le brinde competitividad a su economía.

Y así comienza diciembre. Con algunas dudas, y con un dólar titubeante, aunque aún con una tendencia alcista subyacente. Como siempre, la primera semana del mes pondrá a prueba su fortaleza, con la encuesta ADP de empleos privados, el ISM de servicios, y el dato de empleos no agrícolas.

De todas formas, y al margen de las cifras duras, la semana se iniciará con novedades que, esperamos, sean importantes. El sábado 1 se reunirán en Buenos Aires Trump con el premier chino, Xi Xinping, buscando dar algún inicio de solución a la guerra comercial que sostienen ambos países, y que amenaza seriamente a la economía global.

En otro orden, el lunes Italia comenzará a revisar su presupuesto de 2019, aunque se espera poco de Salvini y sus muchachos: ya avisaron que del 2.2% de déficit no se bajarán, y la UE solo permite el 2%. El conflicto sin solución llevará a Bruselas a tomar medidas de disciplina, pero Salvini no parece preocupado. El euro puede volver a sufrir si el dólar se despierta y este problema se agrava, por lo que 1.1215 asoma como un soporte clave: el quiebre de este mínimo anual lo llevará sin escalas a 1.1000.

Por el lado de la libra Esterlina, parece haber una tensa paz de feria en Reino Unido respecto al Brexit. Con los parámetros de la salida de la UE ya definidos, la política de May y su gente parece ser la de patear la pelota para adelante: ¿comercio con la UE? Después lo vemos. ¿Frontera de Irlanda? Nos tomamos hasta 2020. ¿Sistema financiero? No nos apuren.

En definitiva, Reino Unido se va de la Unión Europea, y no cambia nada. Salvo que aquellos que quieran ingresar a las islas británicas serán examinados con mayor atención, por decirlo en términos elegantes, y con una libra sensiblemente más débil que hace dos años.

Huelga decir que si el Brexit no se ejecuta, la libra se disparará al alza, y si efectivamente entra en vigencia, no tendrá un buen camino por delante. En un aspecto técnico, si supera 1.30 podría tener algún impulso alcista adicional en los próximos días, y el quiebre de 1.2660, mínimo del año, la hundirá aún más.

El yen y el oro, activos de refugio, no tienen una dirección definida. Los problemas del mundo parecen marear a estos activos, que en los últimos días perdieron más de lo que ganaron, aunque parecieran preparar sendas ganancias para la semana entrante.

La bolsa de Nueva York presenta a sus principales índices con gráficos casi calcados, aún bajo un estado de injustificada euforia, que por ser tal puede desinflarse en cualquier momento. Si eso sucede, el dólar volverá a sonreir.

Nos espera una semana interesante, sin dudas, con un dólar que intentará quedarse con el triunfo, y con varios oponentes que asoman con fuerza para destronarlo.

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