Duelo directo entre dólar y euro, ¿quién ganará?

A falta de noticias relevantes, la semana que termina no mostró movimientos significativos en los pares principales de divisas, pese a varios máximos y mínimos de consideración en algunos de ellos.

El dólar estuvo dubitativo, con avances y retrocesos alternados por horas, pero sin definir una tendencia clara ante la mayoría de las monedas.  Sí, en cambio, se mantuvo el comportamiento opuesto del yen con relación a las monedas europeas.

Y precisamente cuando el yen funciona “a contramano” del resto de las monedas líderes, lo que el mercado está diciendo es que está mucho más pendiente de cuestiones políticas o económicas a nivel global que de las cifras macro de un país o un bloque en particular.

Los temores a que explote una guerra comercial -muchos opinan que ya ha comenzado- entre Estados Unidos y el resto del mundo están signando el ánimo de los mercados.  El gobierno del presidente Trump está imponiendo aranceles a las importaciones de sus vecinos, México y Canadá, pero sumó en los últimos días a Europa, agregado a lo que ya había hecho con China.

La jugada de pegar primero le salió medianamente bien a Trump, ya que desconcertó a sus colegas, que intentan abloquelarse para ver como revertir las consecuencias.  Algunos ya anunciaron sanciones similares, otros analizan que hacer, y las reuniones bilaterales se multiplican.

La Reunión del G7, que tiene lugar viernes 8 y sábado 9 en Canadá, estará signada por las discusiones respecto al proteccionismo de Trump.  Hasta que este asumió, la cuestión del proteccionismo sonaba mal entre los países líderes.  Ahora suena peor, pero justamente el socio principal del grupo, Estados Unidos, es quien impone esta regla, y a los demás nos les queda más alternativa que actuar del mismo modo.

El desenlace de la reunión del G7 tendrá consecuencias que comenzarán a verse en el mercado de divisas la semana entrante.  Pero las mismas se verán probablemente eclipsadas por tres eventos que no le darán respiro a un mercado que promete estar convulsionado durante toda la semana.

El día 12 de junio tendrá lugar la reunión cumbre entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder supremo de Corea del Norte, King Jong-Un.  El resultado de una reunión entre dos personajes tan controvertidos como poderosos es absolutamente incierto;  tampoco es claro si será el inicio de un proceso de negociaciones más importante, o solo se tratará de un encuentro protocolar.   Lo cierto es que, en cuanto a lo que le impone a los mercados, el yen será claro protagonista:  las señales que emita dicha reunión moverán decisivamente al yen en alguna dirección.  Huelga decir que si la cosa termina mal, el par USD/JPY tendrá destino cercano a 105.00, y si la reunión finaliza con sonrisas, el dólar le ganará al yen, pero no por mucho.

El mismo día 12 se inicia la reunión de dos días de política monetaria de la Fed.  Al cabo de este encuentro, que finaliza al mediodía del día 13, se conocerá el comunicado oficial de la entidad, en el cual se descuenta habrá un nuevo aumento de tipos de interés, que quedarán en un rango inferior al 2%. El anuncio, que no sorprenderá, anticipará a la conferencia de prensa que el presidente de la Fed, Jerome Powell, ofrecerá minutos después.  Y allí está la clave:  saber si este aumento será el penúltimo o el ante penúltimo del año.

En los primeros meses del año se especuló con que serían tres y no cuatro los aumentos de tipos.  Sin embargo,  los sólidos datos de empleo y, sobre todo, los guarismos de inflación, que ya superan por poco los objetivos del 2% anual, están apurando a la Fed, y llenaron de expectativas a los inversores.

Todo indica que Powell dejará abiertas las puertas para que haya dos nuevos aumentos de tasa en 2018, que podrían tener lugar en noviembre y diciembre.  Cabe señalar que desde diciembre de 2015, no ha pasado un fin de año sin que se eleven las tasas, y que el de esta reunión será el séptimo aumento desde que comenzó a normalizarse la cuestión, en la fecha antes mencionada.

Los anuncios de la Fed podrían darle al dólar un fuerte impulso.  Sin embargo, al menos ante el euro, le durará poco:  el jueves 14 el Banco Central Europeo celebrará su propia reunión de política monetaria, en la cual podría avanzar en la finalización del plan de estímulo a la economía, algo que tiene pendiente, y que ha pesado sobre el euro en los últimos años.

Ciertas cifras macro de la Eurozona, que igualmente distan de ser satisfactorias, le darían argumentos al presidente Mario Draghi y su equipo para comenzar a tratar esta salida del plan, que podría producirse hacia fin de año.  Muchos, incluso, especulan con algún aumento de tasa para 2019, aunque falta mucho aún, y no hay que olvidar que en el medio estará la ejecución del conflictivo Brexit.  Este, si bien afectará a la libra Esterlina, también podría impactar en la Eurozona.

Con este escenario, en el cual cada uno a su turno -la Fed y el BCE- brindarán mensajes agresivos, y ejecutivos además en el caso de la Fed, es que se inicia una semana crucial para determinar el futuro de las dos monedas líderes del mercado.

A priori, el dólar parece tener una clara ventaja:  la Fed pasó de los dichos a los hechos hace ya bastante tiempo, y del lado del BCE solo hay conversaciones, discusiones y decisiones tomadas tal vez a destiempo.  Pero los mercados suelen tener una lógica que conviene seguir más que anticipar, de allí es que es mejor esperar y ver antes de tomar decisiones en favor de una u otra moneda.

El resto de las divisas seguirá el juego del dólar.  Ante una potencial caída de este, aprovecharán para crecer, y viceversa.  Distinto puede ser el panorama de las monedas vinculadas a las materias primas, en especial la que tienen que ver con el petróleo.

El precio del “oro negro” ha cedido fuertemente en los últimos días, y esta baja ha impactado en varias divisas, en especial en el dólar canadiense, el peso mexicano y el real brasileño, entre otras.

Por lo demás, y con semejante calendarios, los datos que en otros meses se convierten en decisivos, esta vez pasarán casi de largo.  Aún así, tanto las ventas minoristas como los índices de inflación en Estados Unidos serán datos que convendrá seguir.  En los mercados, todo tiene que ver con todo.

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