Brexit y guerra comercial, el foco de una semana caliente para el dólar

La última semana de noviembre será realmente trascendente en varios aspectos, en lo que refiere al ámbito de las finanzas, tomando en cuenta los movimientos de esta corta semana que termina.

En los últimos días, una caída severa de las acciones tecnológicas en Estados Unidos contagió al resto de los papeles líderes, y todo ello provocó una fuerte baja en los índices bursátiles principales.

Así, el índice Dow Jones cierra la semana cerca de los mínimos de octubre, pero con una fuerte probabilidad de quebrar los mismos, lo que lo llevaría a niveles que no visita desde fines de junio pasado. Pero no solo el Dow Jones atraviesa un período difícil: el Nasdaq 100, que precisamente agrupa a las acciones de tecnología más importantes, ya llegó esta semana a mínimos de abril.

Se destacó también la caída del petróleo, que extendió sus pérdidas desde los máximos de octubre, cuando superó los 76 dólares, a las cercanías de los 50 dólares por barril WTI, un nivel crítico, que parece difícil de doblegar al menos en una primera instancia.

Hay que reconocer que hubo un claro error de cálculo, o al menos un discurso cambiado respecto a lo que se esperaba con el precio del petróleo para este mes. Desde mediados de octubre, cuando ya se sabía que Estados Unidos impondría sanciones a Irán para ahogar sus exportaciones, se hablaba de una explosión del precio del petróleo, que podría superar los 70 dólares incluso. Sin embargo, la caída anterior, que parecía anticipar dicha posibilidad, se transformó en un anticipo de lo que vendría: un desplome del precio, al que ahora mismo estamos asistiendo.

Con mucho de previsibilidad y poco de ingenuidad, Arabia Saudita y Rusia se apuraron a incrementar la producción de petróleo, buscando suplir los supuestos faltantes de Irán. Pero a poco de puesto en marcha el paquete de sanciones mencionado, se vio que el petróleo dejaba de ser escaso, para entrar en un período de sobre abundancia, que aún se mantiene.

La caída del petróleo, a la vez, aleja en alguna medida la probabilidad de rebrotes inflacionarios en todo el mundo, un llamado de atención a los bancos centrales, y en especial a la Fed, que ya tiene preparado un aumento de tipos para diciembre, y también para los primeros trimestres de 2019. La pregunta ahora es si los aumentos del año próximo seguirán en carpeta.

En otro orden, la guerra comercial entre Estados Unidos y China es otro de los hitos a tener en cuenta. No se conocieron novedades importantes en estos días, pero está previsto que hacia el fin de semana próximo, en el ámbito de la Reunión del G20 en Buenos Aires, los líderes de ambas potencias, Trump y Xi Xinping, mantengan una reunión en la cual al menos le den marco a algún acuerdo a futuro. Esta reunión, que aún está por confirmarse, resulta trascendental para los próximos tiempos, y definirá, en buena parte, el camino del dólar.

En cuanto al proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea, popularmente llamado Brexit, el desenlace parece por momentos inminentes, y por otro entra en un laberinto sin salida. Theresa May logró llegar a un débil acuerdo con la UE, que presentó en un Parlamento local que se muestra hostil a su iniciativa, al punto que varios opositores amenazan con pedir su renuncia.

Sin embargo, la opinión pública, muy dividida en estos días, ha tomado algún grado de simpatía por May, a quien al menos se atribuye su capacidad de no bajar los brazos, pese a estar presionada desde todos los frentes posibles.

La libra Esterlina, moneda tradicionalmente volátil, se ha mostrado intratable en estos días, y así seguirá durante un buen tiempo. El jueves, luego de llegar a un mínimo de 1.2766, creció por encima de 1.2900 para caer de inmediato casi a su punto de partida anterior. sobre el cierre de la semana se estabilizó en 1.2930/40, pero manteniendo un sesgo muy claro a la baja, que solo podría ser revertido con un acuerdo de Brexit algo más consensuado.

El euro, en tanto, creció más de 250 puntos desde el mínimo de la semana pasada en 1.1215, pero tuvo problemas para estabilizarse por encima de 1.1400. Por un lado, acompañó a la libra en ambas direcciones, pero con mayor énfasis en las caídas; por otro, el viernes sintió el impacto de un PMI de servicios de Alemania con cifras poco habituales, las menores en varios años, lo que lo deja más cerca de los mínimos mencionados que de retomar una dirección alcista sustentable en los próximos días.

El yen casi sin cambios, al igual que el oro, ambos instrumentos de refugio. Este último intentó, sin éxito, superar 1230 dólares por onza, para cerrar la semana cerca de 1225, con un sesgo alcista muy limitado por ahora.

La semana que se inicia tendrá como atractivos principales el índice de confianza del consumidor del Conference Board, las Minutas de la última reunión de la Fed, y el PBI revisado de Estados Unidos. Aunque, saliendo de las cifras puras y duras, evidentemente los mercados estarán pendientes de todo lo antes mencionado. El Brexit, el petróleo, la guerra comercial, las acciones y el presupuesto de Italia son eventos que no aparecen en los calendarios, pero que sin dudas marcarán el camino de los mercados en el futuro próximo.

 

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