Ahora sí: Brexit sí o no; la libra en tensión máxima

Los últimos acontecimientos respecto al Brexit dejaron en claro que a los políticos británicos, encabezados por la actual líder Theresa May, y el opositor más relevante, Jeremy Corbyn, les importa muy poco la salida de la Unión Europeo, y muchísimo menos el destino de la población.

Es verdad, nadie los votó. May llegó al poder ante la lógica salida del creador de este zafarrancho llamado Brexit, el expremier David Cameron, y Corbyn desea llegar al máximo cargo destituyendo a May, y con ideas que realmente dan miedo y en cierta medida vergüenza ajena.

En medio de este escándalo, el Parlamento se apresta a votar el viernes 12 un acuerdo para poder solicitar formalmente a Bruselas una postergación de la salida. Precisamente, la exigencia de la UE es que el acuerdo pase por el Parlamento. Hasta allí no habría mayores inconvenientes, si no fuera que no hay un claro consenso de la aprobación del acuerdo.

Corbyn y sus muchachos, al igual que algunos partidarios de May, no están seguros de querer salir de la Unión en forma ordenada, lo cual ya de por sí es dramático, y en cambio miran con cierta simpatía dar un portazo, y que el destino haga lo suyo.

La libra Esterlina se ha mostrado como una moneda del tercer mundo, vapuleada, arrastrada por un sinfín de despropósitos como los que estamos viendo, y a expensas de una votación llevada a cabo por personajes que tal vez duren unos días más en el poder.

En este estado de cosas, claramente, una votación a favor de una salida ordenada al menos consolidaría a la libra y hasta podría darle algún tinte alcista, aún cuando la agonía dure más tiempo. Un nuevo referéndum, con un resultado que ya está cantado en contra de la salida, le daría un impulso similar al que tuvo en su caída, de 1.5000 a 1.3000 en pocas horas.

El problema surgirá si el acuerdo no se aprueba, posibilidad que ha ido creciendo en las últimas horas. Si esto sucede, la libra podría apuntar a 1.2000 sin demoras, o tal vez más abajo. Ello explica la cierta inmovilidad de estos días, cambiando de dirección frenéticamente pero en rangos de precios estrechos.

El euro, testigo de esta crisis, ni siquiera pudo buscar la zona de 1.1300 en sus últimos intentos de recuperación. Se movió peligrosamente cerca de 1.1175, que es el mínimo anual, y cuyo quiebre parece inminente. Justamente, el miércoles 10, el BCE dará a conocer su anuncio de política monetaria, que podría confirmas las malas señales que ya dio su presidente, Mario Draghi, en su anterior presentación. Si algo semejante ocurre, el euro se encaminará a la zona de 1.1050, escala previa a 1.0720, donde dejó hace dos años un claro gap de 100 puntos.

El dólar disfruta las desventuras de las monedas europeas (el franco permanece algo al margen, con una paridad exacta), pero además pasa por un buen momento ante un clima de negocios mejorado en varios aspectos.

Ya desde el inicio de semana, buenos datos de industria de China le dieron a los mercados de Bolsa en todo el mundo un fuerte impulso alcista, que se mantiene hasta el cierre, acelerado en parte por un buen dato de empleos de marzo. Este informe mostró que el traspié de febrero fue solo circunstancial.

Esta búsqueda de riesgo hizo caer al yen y al oro, típicos activos de refugio, que durante toda la semana no lograron levantar cabeza. El caso de la onza de significativo: ingresó en un canal bajista del cual solo se liberará por encima de 1300 dólares, y aún así le costará retomar su senda alcista anterior.

Por último, el petróleo ratifica su alza iniciada a fin de año, y ya se acerca a 53.50 dólares por barril. El dato es importante: representa un 61.8% de la caída de octubre a diciembre, y desde allí podría retroceder una buena cantidad de puntos, impactando en forma negativa en sus monedas vinculadas, como el dólar canadiense, el peso colombiano o el peso mexicano, y por arrastre, a otras monedas latinoamericanas, como el peso argentino. La cumbre de países productores, que tendrá lugar el jueves 11en Viena, será determinante.

Tenemos por delante una semana importante, con un evento único y excepcional como lo es la definición del Brexit, la reunión del BCE y con el precio del petróleo al rojo vivo. Ideal para aprovechar las buenas oportunidades que, sin dudas, irán surgiendo día a día.

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