USDCLP: La gran paradoja, el cobre fuerte y un peso débil
|El tercer trimestre de 2026 arrancó con el Dólar cotizando en torno a los $933/35 por peso chileno, acumulando un alza mensual superior a $30 pesos frente a los niveles de fines de junio. Lo llamativo no es el nivel en sí, sino el contexto en el que se produce, ya que el cobre transita uno de sus momentos de mayor fortaleza estructural en más de un año, y aun así el peso no logra capturar ese viento a favor. Entender por qué exige mirar más allá del commodity y poner el foco en la dinámica global de tasas.
Un déficit de cobre que no logra traducirse en apreciación
El mercado del cobre entró en 2026 en un escenario de déficit más pronunciado de lo que anticipaba el consenso. La prima Yangshan, el termómetro más citado del apetito chino por metal refinado importado, escaló a $100USD por tonelada, su nivel más alto en 14 meses, mientras los inventarios en la bolsa de futuros de Shanghái cayeron más de 80% en apenas cuatro meses y las reservas de la LME retrocedieron 24% desde fines de mayo. El International Copper Study Group proyecta un déficit de 150.000 toneladas de cobre refinado para el año, agravado por dificultades productivas en Chile tras un temporal en la zona cordillerana. Como resultado, el contrato de referencia en Londres llegó a operar por encima de $13.800USD por tonelada, su nivel más alto en más de un mes.
En cualquier otro contexto, un cobre en estas condiciones debería estar comprimiendo el tipo de cambio de forma más visible. Que no lo esté haciendo, o que lo esté haciendo de forma parcial, es la señal más relevante del trimestre, en donde se indica que hay una fuerza compensatoria de magnitud comparable operando del otro lado del par.
Esa fuerza compensatoria tiene nombre... DXY y la FED
La Reserva Federal cerró su reunión más reciente manteniendo el rango de 3.50% - 3.75%, pero con proyecciones que se inclinan hacia una política más restrictiva de lo que el mercado esperaba meses atrás; nueve de sus 18 funcionarios ubican la tasa de cierre de 2026 por encima del rango vigente, con una mediana de 3.8%. A esto se suma un elemento de gobernanza poco habitual, en donde el nuevo presidente de la FED, Kevin Warsh, quien asumió recientemente el cargo, no presentó proyección propia en el último informe, dejando al mercado sin una lectura clara del sesgo que imprimirá a la conducción del banco central. La próxima reunión, el 28 y 29 de julio, será la primera oportunidad real para calibrar esa incógnita.
Ese dólar más firme, sostenido por una FED que no muestra apuro por recortar, ha sido, en las últimas semanas, suficiente para neutralizar buena parte del impulso que debería estar aportando el cobre.
El frente local... una tasa en modo de espera y un gobierno que empieza a ejecutar
En Chile, el Banco Central mantiene la Tasa de Política Monetaria en 4.50%, en una postura que el propio Consejo describe como de "espera activa"; sin sesgo predefinido, condicionada a la evolución del shock externo y su transmisión hacia la inflación doméstica. El proceso de convergencia inflacionaria sigue su curso, con expectativas de que el IPC anual retorne a valores cercanos al 3% durante el segundo trimestre.
A esto se suma un factor político que dejó de ser una incógnita; el nuevo gobierno, que asumió en marzo, ya está en fase de ejecución de su programa económico. La lectura que el mercado haga sobre disciplina fiscal, agenda de inversión y capacidad de articulación con el Congreso será un insumo cada vez más relevante para el precio del riesgo país, ahora que la incertidumbre electoral quedó atrás.
Las variables que definirán el cierre de año
De cara a los próximos meses, cinco frentes concentran la mayor parte de la información relevante para el par:
- La reunión de la FED del 28 al 29 de julio, y con ella la primera señal concreta del sesgo de política monetaria bajo la nueva conducción de Warsh.
- La evolución del déficit de cobre: Si se profundiza, en algún punto el diferencial entre "cobre fuerte" y "peso débil" debería empezar a cerrarse, o quedará en evidencia que otros factores, flujos de cartera, dólar global, están dominando la ecuación de forma más persistente de lo habitual.
- La ejecución del programa económico del nuevo gobierno, como termómetro de riesgo país en un año sin ruido electoral.
- La política arancelaria de EEUU, cuya incertidumbre sigue condicionando la actividad manufacturera china y, por esa vía, la demanda de cobre.
- La velocidad de convergencia inflacionaria local, que determinará si el Banco Central tiene margen para iniciar recortes antes de fin de año, un movimiento que, de darse antes que en EEUU, jugaría en contra del peso.
El USDCLP llega al 3er trimestre con una tensión no resuelta entre sus dos principales drivers. La forma en que se resuelva esa tensión, a favor del cobre o del dólar global, será la historia a seguir hasta el cierre de 2026.
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