Oro: El Estrecho de Ormuz vuelve a arder
|El 6 de julio escribi que uno de los cisnes negros que nadie tenía en el radar era una ruptura abrupta de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán , no algo gradual algo mas violento para el mercado, de un dia para otro,que reactivara el riesgo del Estrecho de Ormuz y devolviera al oro su narrativa de refugio.
Hoy Trump declaró el alto el fuego "terminado".
No lo digo para tener razón. Lo digo porque este es exactamente el tipo de momento para el que hay que estar preparada antes de que llegue.
Lo que ocurrió en las últimas horas es lo siguiente. Irán atacó tres barcos comerciales en el Estrecho de Ormuz. Estados Unidos respondió con una segunda ronda de bombardeos sobre territorio iraní, describiendo los ataques como "retribución". Trump declaró desde la cumbre de la OTAN en Ankara que el alto el fuego está "terminado" y que las negociaciones son "una pérdida de tiempo". Irán respondió atacando bases americanas en Kuwait y Bahréin. El portavoz del parlamento iraní fue más directo todavía: el Estrecho de Ormuz, dijo, solo abrirá "con arreglos iraníes, no con amenazas americanas."
Lo que acaba de ocurrir no es una escalada más dentro de un conflicto crónico. Es una ruptura cualitativa. El ceasefire que los mercados habían descontado como estructura estable — el mismo que alivió la presión sobre el petróleo en junio y que permitió que el oro cediera terreno sin un catalizador geopolítico que lo sostuviera en una caída que descontó el beneficio de un año — acaba de desaparecer.
El Estrecho de Ormuz es el paso por donde transita el 20% del petróleo mundial. Cuando ese pasillo se cierra o se restringe, el petróleo sube. Cuando el petróleo sube, la inflación sube. Cuando la inflación sube, la Reserva Federal no puede bajar tipos. Y cuando la Fed no puede bajar tipos, el oro vive en tensión entre dos fuerzas que tiran en sentidos opuestos: la demanda de refugio que lo empuja al alza, y el dólar fuerte que lo presiona hacia abajo.
Esa tensión va a definir el precio del oro en las próximas sesiones.
Técnicamente, el metal se estaba consolidando en un rango entre $3.900 y $4.300 con sesgo bajista, buscando un catalizador que definiera la dirección. Acaba de encontrarlo. El primer nivel a vigilar en una apertura alcista es $4.226, la media de 20 días. Por encima, $4.300 y $4.500 son las zonas de resistencia relevantes donde los vendedores estructurales van a aparecer. Si la escalada continúa sin señales de desescalada, esos niveles pueden caer más rápido de lo que el consenso bajista de la semana pasada sugería.
El riesgo real ahora no es que el oro suba demasiado rápido. Es que la volatilidad sea tan extrema que las entradas apresuradas queden atrapadas en movimientos de ida y vuelta que limpien stops en ambas direcciones. En escenarios como este, la disciplina vale más que la convicción.
Tres días antes del cisne negro, el análisis técnico marcaba Strong Sell con once señales de venta. Hoy esos indicadores van a leer un mercado diferente. Eso no significa que la tendencia bajista de seis meses se haya revertido de la noche a la mañana. Significa que el juego cambió de tablero, y que operar con el mapa de ayer en una guerra que se reactivó esta mañana es el camino más corto hacia una pérdida que no estaba en el plan.
El análisis no sirve para presumir de haberlo visto venir. Sirve para estar lista cuando llega.
Buena operativa.
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