Europa finalmente se está dando cuenta de que las exportaciones chinas son un aluvión, no un fenómeno temporal
|- Europa está despertando a la realidad de que el auge de las exportaciones chinas no solo está ampliando un déficit comercial bilateral. La amenaza mayor es que Europa está perdiendo cuota de mercado industrial en terceros mercados, donde los fabricantes chinos están arrebatando contratos de forma constante a los fabricantes europeos de automóviles, maquinaria, empresas químicas y proveedores de energía limpia.
- La brecha de costes es estructural. Los menores costes de energía y mano de obra, el apoyo estatal, la escala industrial y un CNY infravalorado significan que los productores chinos llegan a las licitaciones globales con una base de costes más ligera antes de que Europa siquiera haya abierto su caja de herramientas arancelaria.
- Es poco probable que Bruselas copie el manual de aranceles generalizados de Washington. El camino más probable es una presión selectiva: salvaguardias más estrictas para el acero, un escrutinio más amplio de los híbridos enchufables, maquinaria, componentes eólicos y productos químicos, además de reglas de contratación pública, cuotas y diversificación de la cadena de suministro.
- El comercio se está convirtiendo en un ciclo de política industrial, no en un titular arancelario puntual. Hay que vigilar las cadenas de suministro europeas de automóviles, maquinaria, productos químicos y energía limpia, pero también la presión política dentro de Alemania y Francia. El riesgo mayor es que Europa construya vallas más altas en casa mientras China sigue ganando cuota de mercado en todas partes.
No es un chaparrón pasajero
Durante años, Europa trató el auge industrial de China como un clima difícil: desagradable, disruptivo, pero algo que eventualmente pasaría. Las importaciones baratas mantenían los costes bajos, los consumidores se beneficiaban, los exportadores seguían vendiendo a China y Bruselas se convencía de que la relación comercial seguía siendo en general manejable.
Pero el clima ha cambiado.
Esto ya no es un chaparrón pasajero de exceso de oferta china. Es una marea industrial creciente, y Europa está empezando a notar que el agua entra por más de una puerta.
Las exportaciones chinas han seguido aumentando a pesar del shock energético y de los aranceles estadounidenses. Las importaciones en Europa están creciendo más rápido que las exportaciones europeas a China, ampliando el déficit bilateral, especialmente en equipo de transporte y bienes de capital. Sin embargo, ese déficit principal es solo la parte visible del iceberg. El problema más profundo es que los fabricantes chinos están ganando cuota de mercado a las empresas europeas en terceros mercados en Asia, Europa del Este y Latinoamérica...
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