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Análisis

El Oro se rompió donde nadie esperaba

Imagina que tienes un paraguas que llevas cargando todo el invierno. Llueve, truena, hay tormenta y el paraguas aguanta. Pero un día de primavera con sol despejado, el mango se parte solo. Así se siente ver al oro esta semana.

El dato de inflación de mayo llegó ayer con una lectura del 4.2% anual — el nivel más alto desde abril de 2023 — empujado casi en su totalidad por el precio de la energía, que a su vez sube por la guerra entre Estados Unidos e Irán y la amenaza de cierre del Estrecho de Ormuz. La guerra sube el petróleo. El petróleo sube la inflación. La inflación obliga a la Fed a mantener tipos altos. Y los tipos altos matan al oro. Todo en círculo, todo en contra.

El oro cayó por debajo de $4.100 esta mañana, tocando mínimos desde noviembre de 2025, con una caída de más del 26% desde su máximo histórico de enero. Para quien lleva poco tiempo en los mercados, eso se traduce así: si alguien compró oro en enero convencido de que la guerra lo dispararía, hoy tiene una pérdida de más de una cuarta parte de su inversión.

¿Por qué? Porque el mercado tiene una lógica cruel y muy concreta.

El oro no paga intereses. Cuando la Fed mantiene los tipos altos, tener oro tiene un costo invisible , el dinero que podrías estar ganando en bonos o depósitos y no estás ganando porque lo tienes guardado en un metal. Los mercados ya pricean un 70% de probabilidad de al menos una subida de tipos antes de que acabe 2026. Eso es lo que realmente aplasta al oro ahora mismo.

Los gráficos lo dicen sin rodeos. El precio está por debajo de la nube Ichimoku — que funciona como un techo de nubes que bloquea cualquier intento de subida. El SuperTrend bajista está en $4.259. El ADX, que mide la fuerza de la tendencia, está en 46 — una lectura que los traders conocemos como "tendencia ultrafort bajista", lo que significa que los vendedores no están dudando. El RSI está por debajo de 25, territorio de sobreventa extrema — lo que en términos simples quiere decir que el activo ha caído tanto y tan rápido que técnicamente debería rebotar. Pero una tendencia tan fuerte puede ignorar esa señal durante más tiempo del que parece razonable.

Los niveles que importan ahora son dos. El soporte entre $4.040 y $4.061 — la zona donde los compradores podrían aparecer si el precio llega allí. Y la resistencia entre $4.220 y $4.260 — el techo que el precio tendría que superar para que valga la pena hablar de recuperación. Entre esos dos niveles, hay una zona muerta donde ni comprar ni vender tiene ventaja clara.

JPMorgan ya recortó su estimación de precio medio del oro en 2026 de $5.708 a $5.243. Citi va más lejos y ve posibilidad de caída hasta $4.000 o menos. Goldman Sachs, en cambio, mantiene su objetivo de $5.400 para fin de año. Tres bancos de inversión, tres respuestas distintas. Ese es el panorama incierto que nos acompaña en la sesión de hoy.

El Banco Popular de China lleva 19 meses consecutivos comprando oro. No lo hace por impulso ni por miedo a un gráfico bajista. Lo hace porque está construyendo algo — una arquitectura financiera que depende menos del dólar y más de activos que ningún gobierno puede imprimir. Cuando los bancos centrales compran en caídas, no están apostando al precio de mañana. Están apostando a la próxima década. Esa diferencia de horizonte es exactamente lo que separa al inversor institucional del retail que vende con pánico un jueves por la mañana.

El oro no es una apuesta contra la guerra. Nunca lo fue, aunque el mercado lo haya tratado así durante meses. Es una apuesta contra el momento en que los gobiernos ya no puedan pagar sus deudas con credibilidad — solo con más papel. Ese momento no llegó todavía. Pero con una deuda federal americana que supera los $37 billones y genera más de un billón en intereses anuales, tampoco está tan lejos.

Hoy el oro cotiza a $4.062 y el mercado lo trata como un activo roto. Yo lo veo distinto: lo veo como un activo que perdió su narrativa de corto plazo pero no su razón de existir. Y en los mercados, esas dos cosas suelen confundirse justo antes de que el precio gire. No sé si ese giro llega esta semana, este mes o este año. Pero sé que cuando llegue, quienes vendieron con miedo van a recordar exactamente este precio.

La información contenida en estas páginas contiene previsiones que conllevan riesgos e incertidumbres. Los mercados e instrumentos descritos en esta página tienen una finalidad meramente informativa y no deben interpretarse en modo alguno como una recomendación de compra o venta de dichos activos. Usted debe hacer su propia investigación a fondo antes de tomar cualquier decisión de inversión. FXStreet no garantiza en modo alguno que esta información esté libre de errores, equivocaciones o inexactitudes significativas. Tampoco garantiza que esta información sea oportuna. Invertir en Mercados Abiertos implica un gran riesgo, incluyendo la pérdida de toda o parte de su inversión, así como angustia emocional. Todos los riesgos, pérdidas y costes asociados a la inversión, incluida la pérdida total del capital, son de su responsabilidad. Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo son los de los autores y no reflejan necesariamente la política o posición oficial de FXStreet ni de sus anunciantes.


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