El Oro rebota desde mínimos, pero la SMA 200 mantiene en duda la recuperación
|El oro atraviesa uno de sus tramos más delicados desde que comenzó el ciclo alcista de 2022. Tras cerrar marzo con su peor desempeño mensual desde 2008 y sufrir una liquidación abrupta después del discurso de Donald Trump sobre Irán, el metal logró rebotar desde mínimos, pero la mejora todavía no cambia el escenario. El mercado sigue atrapado entre la búsqueda de refugio por la guerra en Medio Oriente y el efecto negativo de un petróleo alto, que mantiene viva la presión inflacionaria y reduce las expectativas de recortes de la Fed.
El problema para el Oro
En condiciones normales, un conflicto geopolítico de esta magnitud debería fortalecer al oro. Sin embargo, el comportamiento reciente muestra que el canal dominante hoy no es el refugio clásico, es el impacto macro del shock energético. Cuando el crudo sube con fuerza, la inflación de corto plazo vuelve a acelerarse, el mercado descuenta menos recortes de tasas y los rendimientos reales se mantienen altos. Ese entorno suele ser adverso para un activo sin cupón como el oro.
Esa es la razón por la que el metal ha reaccionado de manera errática pese a la escalada bélica. El mercado ha empezado a priorizar el costo macro del petróleo caro sobre el impulso defensivo tradicional de los metales preciosos. Bajo ese marco, el oro deja de actuar como refugio puro y pasa a comportarse como un activo sensible a la política monetaria y al dólar.
La presión vendedora institucional
A la debilidad macro se suma un factor de flujo que también ha restado soporte, porque la venta y canje de reservas por parte de algunos bancos centrales importadores de energía, junto con salidas relevantes desde ETFs, ha erosionado uno de los pilares más importantes del rally previo. Ese detalle es relevante porque muestra que no solo cayó la demanda especulativa, también se debilitó parte del respaldo institucional que había ayudado a sostener la tendencia alcista de 2025.
Eso ayuda a explicar por qué los rebotes recientes han sido incapaces de transformarse, por ahora, en una recuperación más consistente. El metal encuentra compradores en zonas de soporte, pero todavía no logra reconstruir una narrativa de demanda suficientemente fuerte como para superar resistencias mayores.
Eso no significa que el argumento alcista haya desaparecido, una vez que la tesis estructural para el oro sigue apoyada en déficits fiscales elevados, diversificación de reservas, demanda asiática firme y la posibilidad de que, más adelante, reaparezca un ciclo de recortes de tasas. De hecho, varias casas de análisis mantienen objetivos elevados para el metal en el mediano plazo. Pero una cosa es la narrativa estratégica y otra la realidad inmediata del precio. En el corto plazo, el mercado sigue dominado por la combinación de petróleo alto, política monetaria más restrictiva y ventas institucionales.
Análisis Técnico
En gráfico H4, el precio se mueve en torno a 4.661 dólares, contenido entre una SMA 50 que funciona como soporte dinámico y una SMA 200 que sigue actuando como resistencia principal. El rebote desde 4.098 dólares fue importante porque confirmó interés comprador en ese piso, pero la recuperación todavía no alcanza para hablar de reversión estructural.
La lectura táctica mejora algo por el lado del momentum, el RSI se mantiene en terreno neutral y el MACD conserva una señal positiva de corto plazo. Aun así, el punto central es que el precio sigue enfrentando una zona de decisión muy exigente, donde converge el canal bajista dominante de marzo con una estructura alcista emergente. Mientras no haya una ruptura clara al alza, el rebote sigue siendo vulnerable a un nuevo episodio de ventas.
Las resistencias inmediatas a vigilar se ubican en 4.575, 5.012 y 5.423 dólares. Por abajo, una pérdida sostenida de la SMA 50 volvería a abrir presión hacia 4.356 y, potencialmente, a un nuevo test del mínimo en 4.098.
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