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Análisis

Análisis del USD/MXN: El Superpeso desafía la lógica del riesgo

El 3er trimestre de 2026 está dejando una paradoja que vale la pena diseccionar; mientras Medio Oriente sostiene al mercado petrolero en vilo y Washington libra su propia batalla contra una inflación que no termina de ceder, el peso mexicano cotiza en mínimos no vistos desde junio de 2024. Entender por qué el USDMXN se mueve en dirección contraria al manual de riesgo tradicional es la clave para leer lo que viene antes del cierre del trimestre.

Estados Unidos: La FED gana tiempo, no certeza

El dato de inflación de julio llegó exactamente donde el mercado lo esperaba; el índice de precios al consumidor subió 0.1% mensual, con una tasa anual de 3.4%, un décimo menos que en junio. La subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó 0.2% mensual y 2.5% anual, también con una décima de mejora. Ambas lecturas coincidieron con el consenso de Dow Jones.

La lectura de mercado fue clara, ya que los futuros en Wall Street subieron y los rendimientos de bonos del Tesoro retrocedieron, en la medida en que el dato quita urgencia a una eventual alza de tasas inminente. Pero el matiz importa, los niveles de inflación siguen por encima de la meta del 2% de la FED, y la moderación de junio - julio convive con una advertencia explícita de los propios datos; los precios siguen expuestos a las condiciones cambiantes en Medio Oriente. Es decir, la FED compró tiempo, no una tendencia consolidada.

El frente Irán - Ormuz: Una la variable que nadie controla

El conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ya acumula más de cinco meses, sigue sin resolución en su punto más sensible; el estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán desde finales de febrero. Las señales de las últimas dos semanas han sido erráticas, Trump canceló un ataque planeado el 2 de agosto condicionándolo a un acuerdo rápido, pero para el 10 de agosto Irán exigía compensación por "daños" de la guerra como condición para reabrir la vía marítima, lo que el propio Trump calificó de inaceptable en redes sociales.

El Senado estadounidense aprobó el 7 de agosto, por amplia mayoría bipartidista, sanciones más duras contra Irán y Rusia, una señal de que el Congreso no ve el conflicto cerca de resolverse por la vía diplomática. Mientras tanto, Teherán negocia en paralelo con Omán un arreglo bilateral que deje fuera a Washington del control del estrecho, lo que sugiere que Irán ya no considera necesario negociar directamente con Estados Unidos.

Petróleo: La montaña rusa que ya nadie puede pronosticar

El resultado directo de esa incertidumbre es una volatilidad extrema en el crudo. En cuestión de días, el Brent ha oscilado entre mínimos cercanos a $79 dólares y máximos que rozaron los $90, dependiendo exclusivamente de titulares sobre el estado de las negociaciones de Ormuz. El 10 de agosto, ante el endurecimiento de posiciones, el crudo saltó cerca de 5%, con el Brent en $87.72 dólares y el WTI en $82.13. Para el 11 de agosto, la falta de claridad sobre una reapertura mantenía al WTI y al Brent con alzas moderadas de entre 1.3% y 1.4%.

Un dato que suele perderse en el ruido diario; Barclays reportó que las exportaciones netas de crudo y refinados a través del estrecho cayeron a cerca de 3 millones de barriles diarios en la semana del 7 de agosto, frente a 4.4 millones la semana anterior, confirmación de que el mercado no está descontando un escenario de riesgo, sino operando ya en un contexto de déficit de oferta real.

Para México, esta volatilidad tiene una lectura ambivalente. La mezcla mexicana de exportación cerró en $72.89 dólares por barril, con un alza de 18.3% anual, un viento a favor para los ingresos petroleros de Pemex y las finanzas públicas, incluso si el diferencial frente al Brent y WTI internacional refleja el descuento estructural del crudo mexicano.

México: Una sorpresa macro que obliga a dudar

Aquí está el contrapeso doméstico que explica buena parte de la fortaleza del peso. El PIB del segundo trimestre creció 2.1% anual y 1.5% trimestral, su mejor ritmo desde el cuarto trimestre de 2020, y muy por encima del consenso que esperaba 1.6%. El impulso vino del sector primario (+7.3% anual, el mayor salto desde 2012) y de los servicios (+2.5%), este último con una contribución reconocida del propio Mundial 2026.

El problema es que ese mismo diagnóstico trae la advertencia incorporada; casas como Banamex prevén que la actividad se modere en el segundo semestre, con un crecimiento de apenas 1.1% - 1.3% para el año completo, muy por debajo del salto puntual del 2T. La inversión fija creció 2.4% anual y las exportaciones manufactureras (no automotrices) marcaron récord, pero la producción automotriz cayó 0.7%, acumulando tres meses consecutivos a la baja, con el 86% de esa producción destinada a exportación, una exposición directa a cualquier fricción en la revisión del T-MEC, que formalmente arrancó esta semana.

USDMXN: Nuevamente vemos al superpeso

El resultado de todo lo anterior es un peso que ha roto el rango que documentamos hace semanas. El par cotiza actualmente en zona de $17.08 - 17.12, su nivel más bajo desde junio de 2024, con un retroceso interanual superior al 8%. El catalizador inmediato de los últimos días combina inversiones confirmadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, una reunión con el presidente del Banco Mundial que reforzó la confianza de mercado, y el arranque formal de las negociaciones del T-MEC, que de momento, el mercado está leyendo con optimismo más que con temor.

UBS proyecta que el USDMXN se estabilice cerca de $17.2 pesos por dólar en lo que resta del año, es decir, ve el nivel actual como sobre-extendido más que como el nuevo equilibrio. Banxico, por su parte, mantuvo la tasa en 6.50% en línea con lo esperado, preservando el diferencial de tasas que sigue siendo el ancla estructural del carry trade sobre el peso.

¿Qué esperar para el cierre del 3T?

La superposición de estos factores deja un mapa de riesgos poco convencional:

  • A favor del peso: diferencial de tasas todavía atractivo, sorpresa positiva del PIB (aunque cuestionada en su sostenibilidad), ingresos petroleros favorecidos por precios altos, flujo de inversión confirmado y optimismo inicial en la mesa del T-MEC.
  • En contra del peso: cualquier escalamiento real en Ormuz que dispare al petróleo de forma sostenida y reintroduzca aversión al riesgo global, un tropiezo en las negociaciones comerciales, o una moderación del PIB en el 3T que confirme las advertencias de Banamex y otros analistas.

El nivel a vigilar no es tanto un número redondo como la brecha entre el spot actual (cerca de $17.10) y la proyección de mediano plazo de UBS (cerca de $17.20), esa distancia mide cuánto optimismo ya está descontado. Si las negociaciones del T-MEC se complican o el frente de Ormuz vuelve a escalar, ese es el colchón que primero se cierra.


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