En el desglose por partidas se observa que esta contracción económica se ha debido tanto al marcado retroceso de la demanda nacional (-2,9% vs -1,4% ant) como a una menor contribución positiva del comercio exterior (1,5% vs 2,5% ant). Prácticamente todas las partidas disminuyen su actividad. Destaca la caída del consumo de los hogares lastrado por la intensificación del ritmo de destrucción de empleo (tasa paro 22,8% en el 4T) y la reducción de la renta disponible de las familias. El gasto de las Administraciones Públicas estabiliza su retroceso interanual en -3,6% coherente con sus propósitos de austeridad para reducir el déficit. La inversión, entendida como formación bruta de capital fijo, intensifica su caída a -6,2% y la construcción continua estancada (-8,2% vs -7,4% ant).
El comercio exterior tampoco mejora. La contribución positiva del sector exterior al PIB tan solo se ha debido a que la caída de las importaciones (-5,9%) ha sido más pronunciada y ha compenzado el descenso de las exportaciones (+5,2% vs +9,2% ant). En definitiva, la composición del crecimiento vuelve a estar caracterizada por un impulso de la demanda externa neta y una contribución negativa de la demanda interna. La desviación prevista respecto al objetivo de déficit en 2011 obligará al país a aplicar severos ajustes y reformas que contraerán todavía más la demanda doméstica. Se acerca un año complicado de recesión.






