Los precios de consumo aumentaron menos de lo esperado en el mes de enero, al incrementarse +0,2% cuando se esperaba un repunte de +0,3%. La tasa interanual se sitúa en +2,9%, una décima por encima de lo esperado, pero continúa su desaceleración con respecto a meses anteriores, y muestra el nivel más bajo desde marzo de 2011, mes a partir del cual el aumento en los precios de las materias primas elevaron notablemente la inflación.

Esta ralentización en el aumento de los precios está en línea con los mensajes de la Fed, que considera que la inflación se reducirá en los próximos meses hasta situarse en el rango 1,4%/1,8% a finales de 2012. El elevado nivel de desempleo y la moderación de los salarios está provocando que las cifras de consumo familar sean todavía débiles (+2,0% en 2010 y +2,2% en 2011) y no contribuyan a generar presiones inflacionistas. Por lo tanto, la Fed no tendrá problemas para mantener su política monetaria laxa durante los próximos meses.

Sin embargo, aunque los precios de la energía y los alimentos se han mantenido relativamente estables (+0,2% en enero), sí se ha registrado un incremento destacable en los precios de la ropa (+0,9%), los bienes relacionados con el ocio (+0,6%) y los servicios médicos. Como consecuencia de estos aumentos, la tasa subyacente mensual se ha incrementado +0,2%, lo que sitúa la tasa interanual en +2,3%, el nivel más alto desde septiembre de 2008.

El efecto combinado de estas cifras debería ser neutral o moderadamente positivo para las bolsas.