En diciembre, el Directorio del Banco Central (BCRP) acordó reducir la tasa de interés de referencia en 25pb, de 3,25% a 3,00%, en línea con lo que anticipó la mayoría de analistas del mercado, incluyéndonos.

De acuerdo con el comunicado emitido, entre los elementos que tomó en consideración el BCRP para esta decisión destacaron: (i) que la inflación en diciembre continuó disminuyendo y se ubicó en el tramo inferior del rango meta por segundo mes consecutivo, proyectándose que seguirá descendiendo en los primeros meses de 2018, para posteriormente converger a 2,0 por ciento; (ii) que las expectativas inflacionarias a doce meses continuaron bajando, pasando de 2,48 por ciento en noviembre a 2,30 por ciento en diciembre de 2017; y (iii) que en el cuarto trimestre, el gasto público, en particular el de inversión, registró un crecimiento menor al proyectado, de modo que se amplió la brecha entre la actividad económica y su potencial. Asimismo, la autoridad monetaria manifestó que la economía mundial sigue mostrando indicadores favorables, con señales positivas en las cotizaciones de las materias primas y en los flujos de capitales hacia economías emergentes.

En nuestra opinión, era razonable que el Banco Central se animara a recortar su tasa de política. El desempeño de la inflación en los últimos meses, el espacio que aún tienen las expectativas inflacionarias para continuar disminuyendo, la debilidad cíclica de la economía, un impulso fiscal que está tomando más tiempo en concretarse, la incertidumbre que imprime el mayor ruido político, y la relativa estabilidad del tipo de cambio apuntaban en ese sentido. No descartamos que antes de que concluya el primer trimestre haya una rebaja adicional de 25pb si el crecimiento del PIB sorprende negativamente a las autoridades económicas (estimamos que ello ocurrirá con las cifras del cuarto trimestre), el impulso por el lado fiscal se ubica por debajo de lo previsto, o el mayor ruido político se traduce en una disminución sensible de la confianza empresarial.