La segunda semana del año dejó un claro ganador entre las monedas principales: el euro. La moneda única, luego de algunos titubeos durante los primeros días, aprovechó dos impulsos fuertes el jueves y viernes para llegar a sus propios máximos desde fines de 2014, superando con comodidad 1.2100.

Precisamente, la zona mencionada era una firme resistencia que no pudo superar en septiembre de 2017, y tampoco en los primeros días del año. Pero bastó que el Banco Central Europeo mostrara ciertos signos de probabilidad de cambio en su liviana política monetaria, dato publicado el jueves con las Minutas de la reunión de diciembre, para que diera su primera estocada. Y con argumentos más políticos que financieros, el viernes cerró una semana perfecta. El principio de acuerdo del partido de Angela Mekel con la oposición en Alemania parece dejarle vía libre para formar gobierno, algo que estaba en duda desde las elecciones de septiembre pasado.

¿Significa esto que el euro tiene un largo camino por delante? En principio, lo que se ve es una debilidad del dólar. El euro aprovechó no solo sus propias circunstancias, sino también la caída de la moneda norteamericana, que no obstante los impulsos que recibe desde la Fed, no logra levantar cabeza.

La moneda comunitaria parece tener a favor el tiempo y unos cuantos puntos por ganar, aunque no lo vemos yendo más allá de 1,2240 en el corto plazo. Hay que recordar que el dólar también juega, y si bien algunos datos conocidos en la semana no lo favorecieron, varios funcionarios de la Fed respaldaron la probabilidad de que haya 2 o 3 aumentos de tipos de interés, algo que desde el BCE ni siquiera se menciona.

Pero los precios mandan, y es claro que el dólar deberá luchar en buena forma para recuperarse de las pérdidas de esta semana. Si una versión ya desmentida de que China dejaría de comprar bonos, algo que luce descabellado desde todo punto de vista, lo hizo caer de inmediato, es que su debilidad intrínseca está muy vigente.

No solo el euro transita por aguas favorable. La libra Esterlina también se escapó entre jueves y viernes, llegando a máximos que no visitaba desde el día del Brexit, a fines de junio de 2016, cuando se desplomó casi 3000 puntos en pocas horas. En el caso de la libra, la nueva ronda de conversaciones del Brexit no la favorecerá, pero es claro que tiene un destino por encima de 1.4000 en los próximos tiempos.

Y por si esto fuera poco, el yen también exhibió argumentos propios para crecer, algo poco habitual en estos meses. Desde el BoJ dejaron entrever que los planes de estímulo podrían comenzar a ser recortados, y esto le sirvió al yen para ganar terreno hasta su máximo de dos meses, con la probabilidad de extender sus ganancias a niveles de septiembre.

La semana que se inicia ofrecerá un fuerte atractivo con el dólar canadiense. El Loonie creció en buena forma la semana anterior por un buen dato de empleos local, para retroceder ligeramente en los últimos días. La reunión de política monetaria del BoC puede darle nuevo impulso a su moneda, que es la única de las divisas líderes que se benefició con alzas de tipos de interés en 2017. Si quiebra el mínimo del viernes 5 de enero en 1.2352, el par USD/CAD tiene un camino libre para encarar 1.2000.

Así, pues, el inicio de año ofrece buenas alternativas de negocios, con datos inesperados en algún caso, y algo más evidentes en otros. Y si a quien suscribe le dieran a elegir una moneda para invertir en los próximos días, el yen aparece primero en la lista.