La tercera semana del mes trae consigo un nivel de tensión que el mundo financiero no conocía desde varios meses atrás.

Las continuas amenazas de ataques entre Estados Unidos y Corea del Norte son, sin dudas, el motivo de desvelo de los mercados, que observan con temor como puede desatarse en forma inminente un nuevo conflicto bélico, que esta vez, como agravante, tendría escenario en territorio estadounidense. Este contexto, analizando técnicamente algunos pares de divisas, pudo ser anticipado, veamos por qué.

Cuando a fines de abril tuvo lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, cuyo ganador fue Emmanuel Macron, los mercados reaccionaron con euforia, impulsando al euro desde entonces, con un precio que orillaba 1,07, y vendiendo yenes, que no estaba lejos del nivel de la segunda semana de agosto, oscilando entre 108 y 109.

El lunes 27 de abril quedaron gaps en varios pares de divisas, aunque los más significativos fueron los de los cruces EUR/USD, desde 1.0720, y EUR/JPY, en 117.02.

Esa semana fue testigo de un movimiento fulminante a favor del euro y en contra del yen, que llevaron a los pares mencionados a máximos, alcanzados en los últimos días de julio, de dos años y medio en el par EUR/USD, y de un año y medio en el EUR/JPY.

Pero si hay algo seguro en el mercado de divisas, que es continuo y no tiene interrupciones más que las propias de los fines de semana, es que los gaps siempre son cubiertos.

Más allá de que ambos cruces se “escaparon” más de 1000 puntos cada uno, la pregunta no era cuando estos gaps iban a ser cubiertos, sino por qué.

La fecha de cobertura no es posible de anticipar. De hecho, en 1,92 quedó un gap en el cruce GBP/USD en 2007 que será cubierto alguna vez, pero por supuesto no este año, ni el próximo. Pero sí era imaginable que una crisis de las características de lo que parece gestarse entre Estados Unidos y Corea del Norte podía avecinarse.

Para que estos cruces vayan a la baja velozmente, hacía falta algo que impulse a la baja al euro, y al alza al yen. Y el escenario mencionado luce como “ideal” para dichos movimientos.

No hay motivos para pensar en una relajación de la crisis. Corea del Norte amenaza cada día con mayor virulencia, y Estados Unidos aumenta su nivel de agresividad en las respuestas. Pasar a los hechos parece cuestión de una decisión mal tomada, nada más.

Los mercados bursátiles fueron testigos, y probablemente lo sigan siendo, de esta tensión. En horas, el índice Dow Jones perdió siete de sus diez días consecutivos de ganancias, que incluyeron sendos máximos históricos, algo de lo cual no existía muchos registros en el pasado.

La baja de las acciones incluirá, sin dudas, una recuperación del dólar, que esperaba un respiro de estas características, aún cuando su tendencia bajista de corto plazo ante el euro y la libra Esterlina se mantiene intacta. Ante el yen, no parece tener mucho que hacer.

Desde otro lado, la onza de oro luce más brillante que otras veces. La superación de 1275 dólares, que tuvo lugar en las últimas horas, parece determinante para buscar en la zona de 1305 dólares su próxima resistencia firme. Al igual que el yen, el oro es un valioso activo de refugio para momentos de incertidumbre.

El índice de inflación de julio, conocido el viernes, sin embargo, no ayudará al dólar para la semana entrante.

Si bien el efecto del dato no parece sustentable en el tiempo, el costo de vida aumentó solo un 0.1% en julio, frente al 0.2% esperado, lo que provocó una baja inmediata de la moneda norteamericana en todos los frentes.

El euro se escapó sobre 1.1800, la libra Esterlina rozó 1.3000, y el yen retrocedió algunos puntos
. Paradójicamente, los futuros del índice Dow Jones intentaron recuperarse, pese a las malas noticias.

Pero realmente lo que los mercados están esperando es el desenlace, que esperamos sea contrario a lo que parece, en el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte. Allí está el principal foco de atención para los días que vienen.